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Llamo - Poblado Minero de Rioseco - Socavón de Rioseco - Averón de Foz - Campa Texeo - Piso 1 - Piso 2 - Piso 3 - La Campa Les Mines - Piso 4 - Minas milenarias de Texeo - El Socavón de la Campa les Mines - El Arrebolléu - Llamo
En la ruta de hoy te invitamos a acercarte a los vestigios de la actividad minera que aún se conservan en la sierra del Aramo y en el concejo de Riosa. Una especie de viaje en el tiempo que podrá conducirte hasta la mismísima Edad del Cobre y a través del impresionante yacimiento preshistórico de las Minas de Texeo que podrás encontrar al final de la ruta. En estas minas era donde se extraía originariamente el mineral de cobre, a través de esas primeras técnicas metalúrgicas de nuestros antepasados.
Minas que podrían situarse en el año 2.500 A.C. y que en 1888 fueron encontradas por un ingeniero belga llamado Alejandro Van Straalen. Es a raíz de este hallazgo cuando comienzan a explotarse estas minas para volver a extraer minerales de cobre y cobalto con la construcción de diferentes bocaminas a lo largo de la ladera. Este renacimiento de la minería consigue regalar a Riosa años de prosperidad hasta que en 1960 se cierran las minas y se abandonan hasta la actualidad.
Aún así la zona del Poblado Minero de Rioseco y el Socavón de Rioseco fue años más tarde rehabilitada y acondicionada con vallas, paneles informativos de la ruta y un mirador a los que te acercamos en esta ruta. Hoy en 'De Montaña por Asturias' te invitamos a adentrarte en este patrimonio industrial de gran valor y del que aún podemos disfrutar en Asturias.
Horario: 4 h
Altitud máxima: 1.236 metros
Altitud mínima: 552 metros
Distancia: 8,05 km (ida y vuelta)
Tipo de recorrido: Ida y vuelta
Dificultad: Media
Niños: Sí, hasta el área recreativa que está junto al mirador. A partir de ahí la ruta gana en desnivel y nos encontraremos con muchas zonas de barro.
La ruta hacia estas minas comienza en el pueblo de Llamo, al que podrás llegar en coche desde La Vega en Riosa por la carretera RI-6 que te llevará por una carretera en ascenso con bastantes curvas hasta Llamo. En el pueblo no encontraremos un aparcamiento para dejar el coche, así que tendremos que procurar dejarlo en algún lugar que no moleste o preguntar a alguno de los vecinos.
Una vez allí nos encontraremos con una fuente y un bonito lavadero, donde podremos aprovisionarnos de agua para la caminata.
Junto a este lavadero encontraremos los primeros paneles informativos y señales de la ruta, que nos llevarán a comenzarla justo por la pista que se sitúa en frente de dicho lavadero.
Estas indicaciones nos llevarán los primeros metros a caleyear a través de esta bonita y tranquila aldea y en dirección sur hasta dejarla a nuestras espaldas.
Continuaremos por una pista por la que no tardaremos en encontrarnos con un puente de hormigón por el que cruzaremos el río Llamo, para después dar comienzo a un tramo de subida y algo resbaladizo debido al barro y las lluvias.
Según comencemos a ganar altura por esta pista, no tardaremos en divisar a lo lejos la belleza del imponente Monsacro.
Después de seguir unos metros más con la subida pronto daremos comienzo a un tramo algo más en llano en el que nos encontraremos con una curva cerrada a la derecha. Pero antes de ascender por ella te aconsejamos que sigas de frente unos metros para observar El Arenero, cerca del cual está la presa que retenía el mineral triturado después de lavarse.
Después de contemplarlo es el momento retroceder unos pasos hasta la anterior curva y seguir por la derecha en ascenso por un breve tramo que nos conducirá hasta el Poblado Minero de Rioseco, el cual actualmente se encuentra rehabilitado.
En este poblado encontraremos varias casas en las que se alojaban los trabajadores y también se encontraban las oficinas, la cantina, cocinas y economato y la cuadra de caballerías. Junto a ellas encontraremos una pequeña zona con mesas bancos.
Continuando con la subida por la pista que va por encima del poblado, acabaremos llegando a la planta de tratamiento mineral donde tendremos además una amplia panorámica del Poblado Minero.
En esta planta se llevaba a cabo la separación previa a mano del mineral para simplificar el transporte y reducir el volumen que se enviaba después a la planta de tratamiento de Rioseco. Después de molerse, el mineral llegaba a estas instalaciones donde se separaba la fracción más pesada para recuperar los minerales más ricos en cobre. Otro dato curioso es que en esta planta de gravimetría trabajaban casi de forma exclusiva las mujeres.
En esta parte de la ruta llamarán nuestra atención las construcciones hechas en ladrillo rojo y hormigón que aún se conservan y la chimenea que aún sigue en pie.
Si continuamos con el ascenso no tardaremos en llegar al mirador que se instaló en esta zona en 2015.
Junto a él encontraremos una antigua vagoneta que aún permanece en este paisaje sobre un pequeño tramo de raíles.
Siguiendo por el camino pronto alcanzaremos una segunda área recreativa más grande que la anterior y junto a la que encontraremos, además de varios carteles informativos, la primera de las bocaminas de la ruta de hoy, conocida como el Socavón de Rioseco.
Si vamos con niños o si lo que buscamos es una ruta corta sin complicaciones, hacer la ruta y terminarla en este punto es la mejor opción ya que hasta esta galería habremos andado unos dos kilómetros más los dos que nos quedarían de vuelta. Si decidieses seguir, tienes que tener en cuenta que la ruta te llevará por un camino de aproximádamente otros dos kilómetros más pero con constante subida con casi 500 metros de desnivel y muchos tramos de resbaladizos de barro y alguna que otra llamarga.
Si te decides a seguir con la caminata, simplemente tendrás que encontrar el camino que sube por la izquierda y que te conducirá a través de una fuerte pendiente hacia los niveles superiores del Valle de Texeo y al yacimiento de El Arrebolléu. Un camino en su mayoría de piedra y tierra y que finalmente se desdibujará en una amplia campa que va hacia los niveles superiores.
Poco a poco y según vayamos ascendiendo nos encontraremos con antiguas estructuras de piedra, algún que otro resto de cables y cubetas de hierro por las que descendía el mineral.
Continuando el ascenso iremos ganando cada vez más altitud hasta alcanzar una zona ligeramente más llana, desde donde veremos cerca unas paredes calizas y donde encontraremos la trinchera minera del Piso 1 (1000 m), para acceder a ella tendremos que desviarnos ligeramente a la izquierda y cruzar una llamarga muy encharcada.
Después de cruzarla nos encontraremos con esa primera bocamina cerrada con una verja de hierro y que aún conserva en su entrada unas vagonetas oxidadas y bastante deterioradas.
Una vez visitada es el momento de retroceder sobre nuestros pasos de nuevo hasta el camino, que pronto se desdibujará por una inclinada pradera en algunos tramos bastante embarrada.
Siguiendo ladera arriba avanzaremos por la Campa Texeo en ascenso y sin desviarnos. No tardaremos en encontrarnos a los pocos metros con los restos de un edificio que albergaba un transformador eléctrico y subiendo unos metros más encontraremos también el Piso 2 con más restos de construcciones, bocaminas y elementos mineros oxidados.
Continuaremos el ascenso hacia el Norte por donde encontraremos los restos de un edificio que albergaba el cabestrante y por donde encontraremos también más restos de cables, roldanas y antiguas construcciones de hormigón.
Según vayamos ganando altura las panorámicas también irán haciéndonos disfrutar más de esta ruta con la vista de algunas cumbres cercanas e incluso a lo lejos de los Picos de Europa. Una vez abandonado el Piso 2 continuaremos con la subida por la Campa Texeo, a través de un estrecho camino de tierra dibujado a través de esta Campa y que no tardará en llevarnos hasta el Piso 3 donde encontraremos una nueva bocamina.
Una vez en ella continuaremos ascendiendo por el camino que nos desviará poco a poco hacia la izquierda y rumbo sur por un tramo entre árboles que nos conducirá al paisaje de Campa les Mines y por lo tanto al Piso 4, donde se encuentra ese monumento prehistórico del Socavón de la Campa les Mines que nos hace retroceder nada menos que 4.500 años atrás.
En este punto llamará mucho nuestra atención los pilares, arcos y bóvedas que en el pasado fueron labrados por esos mineros ancestrales y con las rudimentarias herramientas de las que disponían en aquellos tiempos prehistóricos.
Continuando unos metros más hasta la zona de la escombrera podremos encontrar más bocaminas y la explotación prehistórica de El Arrebolleu marcada con un cercado de madera.
Una vez en este punto, solo queda comenzar con el descenso por el mismo camino por el que hemos venido hasta el pueblo de Llamo.
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