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Industria de defensa en Asturias
La recta final del contrato británico del Ajax mete presión a la cartera de pedidos de Santa BárbaraLa pugna entre el Gobierno español a través de Indra y General Dynamics por la propiedad de Santa Bárbara Sistemas tiene una derivada peligrosa para ... las capacidades productivas de la fábrica de Trubia. Todo apunta a que el Ministerio de Defensa pretende asignar los nuevos contratos que surjan a la compañía semiestatal que dirige Ángel Escribano. Y eso que aún no dispone de capacidades productivas para ello –de ahí el anuncio de compra de El Tallerón de Duro Felguera–. De confirmarse, esto implicaría una reducción radical de la carga de trabajo en Santa Bárbara. De hecho, ya se prevén problemas en el corto plazo debido al atasco del gran contrato nacional que es el del VCR 8x8 Dragon adjudicado al consorcio Tess Defence, formado por Indra, Escribano, Sapa y la propia Santa Bárbara, y a que se encara la recta final del que fue su primer megacontrato tras la privatización, las 589 unidades encargadas por Reino Unido del Ajax (denominado SV Scout hasta 2015). Según ha podido saber este periódico, apenas quedan por entregar tres decenas de barcazas.
En la factoría asturiana se hace el armado, la soldadura, el mecanizado y se instalan las puertas y escotillas de este vehículo «completamente digital», cuyo montaje final se realiza en Reino Unido por parte de General Dynamics UK. Basado en el Ascod/Pizarro, cuenta con 38 toneladas y 7,62 metros de longitud y con seis variantes, todas derivadas de una plataforma común. Cada barcaza implica alrededor de 3.500 horas de trabajo en Asturias.
El contrato fue firmado en 2014 por 3.500 millones de libras, más de 4.100 millones de euros, y según el propio Reino Unido, estos vehículos serán el corazón de su flota de blindados. De hecho, ya han comenzado a ser desplegados en unidades del Real Cuerpo Acorazado y de la Artillería Real del país.
El problema es que la construcción de las barcazas está llegando a su fin, mientras que existe cierto atasco con las del VCR 8x8, cuyos atrasos corresponden básicamente a los problemas que está habiendo con el grupo motopropulsor de Sapa y las torres de Escribano, no con el trabajo de Santa Bárbara, que va adelantado en relación al desarrollo del conjunto del programa.
La factoría asturiana mantiene también el contrato adjudicado este mismo año por parte del Ministerio de Defensa de Letonia para la entrega de un lote inicial de 42 vehículos de combate de infantería Ascod, pero se trata de un proyecto menor en comparación con los otros dos, que difícilmente permitiría mantener la plantilla actual.
De ahí que los trabajadores demanden de forma urgente más carga de trabajo a su matriz General Dynamics European Land Systems (GDELS), perteneciente a su vez al conglomerado estadounidense General Dynamics.
GDELS, que ha defendido frente a Indra su españolidad, tiene su sede en Madrid y da trabajo a unas 3.000 personas en 15 centros de trabajo en el continente, unas 900 en España. De ella dependen también otras compañías como Mowag, en Suiza; Steyr, en Austria, o GDELS-Alemania, Dinamarca y República Checa. La filial europea del gigante americano factura alrededor de 1.300 millones de euros y cuenta con una cartera de pedidos que ronda los 3.500 millones. De ahí que una de las opciones que se barajen para dar actividad a la planta trubieca si, como parece, el Ministerio de Defensa español da la espalda a Santa Bárbara, es desviar a la factoría pedidos de otros lugares.
En esa dirección se entiende el contrato por 50 millones anunciado hace unos días por General Dynamics una vez hecho ya público el conflicto con Indra, que insiste en su interés en comprar Santa Bárbara. También como una especie de respuesta a las críticas realizadas por Escribano sobre falta de inversión y de apoyo en la factoría.
Por otro lado, también habría otros daños colaterales, ya que la planta asturiana cuenta con más de 200 proveedores de la región. Así, una de las incógnitas que se abren con el plan de Indra para el Principado, que pasaría por hacerse con El Tallerón, es si la comunidad va a ganar algún tipo de capacidad productiva o puede incluso perderla, ya que su carga de trabajo implicaría abandonar la actual de las instalaciones de Calderería Pesada de Duro Felguera y mermar las posibilidades de la planta de Trubia.
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