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Rubén Albés dirigiendo el entrenamiento de este lunes en Mareo. Paloma Ucha.
El Sporting mantiene la confianza en Rubén Albés

El Sporting mantiene la confianza en Rubén Albés

La intención del equipo es que el técnico se siente en el banquillo el sábado para el duelo frente al Tenerife

Iván García

Gijón

Lunes, 31 de marzo 2025

«Yo tengo fuerzas, pero soy el menos importante aquí». Visiblemente afectado abandonaba Rubén Albés la sala de prensa de El Alcoraz. Su equipo, el Sporting de Gijón, volvió a salir derrotado y la deriva deportiva del equipo obligaba a encender todas las alarmas. Decimosextos y con cinco puntos de distancia con el Eldense –el equipo que marca la zona de descenso–, el margen con la quema se aprieta cada vez más, mientras el calendario sigue descontando fechas. Quedan nueve partidos y los cánones dicen que la salvación en Segunda ronda los cincuenta puntos. Es decir, nueve más de los que tienen ahora mismo los pupilos de Rubén Albés, cuando restan 27 en disputa.

Pero si algo por encima de todo preocupa en el seno de la Escuela de Mareo es la dinámica del equipo. El Sporting solo ha sido capaz de sumar 11 de los 36 puntos en liza en lo que va de año natural. O lo que es lo mismo: solo Zaragoza, Racing de Ferrol y Cartagena empeoran sus números. Gallegos y murcianos son los dos equipos que ocupan las dos últimas plazas de la tabla. Los otros dos puestos que relegan a Primera RFEF en estos momentos los ocupan Tenerife y Eldense. Los dos próximos rivales del Sporting.

El panorama de los rojiblancos amerita de un profundo proceso de reflexión que, según ha podido saber EL COMERCIO, la entidad rojiblanca ha tenido en las últimas horas, una vez superado el nuevo traspié en Huesca y con la mente ya puesta en salvar los muebles en lo que resta de curso. Fuentes del club aseguraban ayer a este medio que el Grupo Orlegi sigue confiando en Rubén Albés y que, salvo un giro de los acontecimientos en las próximas horas, la intención es que el ex del Albacete se siente en el banquillo de El Molinón el sábado para recibir al Tenerife.

Los jugadores y el cuerpo técnico abandonaron El Alcoraz abatidos, tras una nueva derrota que los deja a cinco del descenso

«Nos golpea a todos»

«La racha nos golpea a todos, no solo al entrenador», insistía un contrariado Albés en su última comparecencia. Una intervención en la que el vigués no podía ocultar la profunda desazón tras caer derrotado por 3-2 frente al Huesca en los instantes finales del choque. «El equipo se encuentra jodido, nos hemos equivocado mucho más de lo que pensábamos». El míster, incluso, llegó a ponerse asimismo en un segundo plano, remarcando que «lo importante es el Sporting, los jugadores y la afición».

En las últimas horas del domingo ya hubo voces que apuntaban a una posible destitución del entrenador del Sporting. Decisión que, por ahora, no parece que entre en los planes del Grupo Orlegi. De hecho, ayer mismo, Albés dirigió el entrenamiento de la primera plantilla en la Escuela de Mareo. Previamente, el míster mantuvo una reunión con el presidente ejecutivo, David Guerra, y el director deportivo, Gerardo García, en la que el gallego les transmitió que se ve con fuerza para sacar adelante la situación. Por parte del club se mantiene la confianza en el vigués, aunque también entienden a la afición, que ya comienza a pedir cambios. La confianza se mantiene en el técnico, aunque un mal resultado o mala imagen el sábado podría abocar al club a tomar una decisión drástica con respecto a su futuro.

Y es que tras adelantarse en el marcador por mediación de Nacho Méndez, los rojiblancos fueron incapaces de contener el plan del Huesca, que terminó avasallando a un cándido Sporting con una de las fórmulas que mejor manejan los de Antonio Hidalgo: juego directo y balón parado. Un saque de banda y dos de esquina propiciaron las tres dianas que encajaron los sportinguistas en El Alcoraz, dejando a los rojiblancos visiblemente abatidos. Especialmente tras el postrero gol de Jordi Martín, que auguraba que la expedición asturiana se volvería de vacío de tierras aragonesas.

Más allá del resultado final, el Sporting ofreció nuevamente unas prestaciones preocupantes lejos de El Molinón. Albés volvió a agitar el árbol desde la pizarra. En el Alcoraz, los rojiblancos partieron con Olaetxea de central, manteniendo a Diego Sánchez de lateral. Arriba, Otero y Dubasin, escoltados por un centro del campo inédito con Gelabert y Dotor escoltando a los Nachos. Bajo palos, la respuesta omisa del TAD al recurso sportinguista por la segunda amarilla a Rubén Yáñez frente al Albacete le brindaba la alternativa al meta Christian Joel. Ni la suerte sonrió al arquero cubano, al que el centrocampista local Javi Pérez impidió intervenir en el córner que acabaría significando el 2-1 para el Huesca. No vio falta Orellana Cid en una de las dos jugadas polémicas que los sportinguistas reclamaron el domingo. La otra es la segunda amarilla perdonada al local Joaquín Muñoz tras el penalti a Dubasin, que hubiese dejado a los de Antonio Hidalgo en inferioridad con toda la segunda parte por delante.

El sábado, casi una final

El cambio de año nunca llegó a sentarle bien al Sporting. Aun así, en las primeras semanas tras Navidad el discurso de jugadores y portavoces del club abogaba por lograr un triunfo que permitiese al equipo mirar hacia arriba. Se logró ante el Burgos, pero ocho partidos sin ganar desde entonces han obligado a moldear el mensaje. Nadie duda ya que el Sporting está en modo supervivencia y el objetivo es asegurar la permanencia.

En esa tesitura, el partido del próximo sábado en El Molinón ante el Tenerife se antoja crucial. Los chicharreros son el único equipo que aún no conoce la victoria a domicilio, pero llegan a Gijón en su mejor momento tras haber ganado tres de sus últimos cuatro encuentros disputados.

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