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P. LAMADRID
gijón.
Martes, 14 de abril 2020, 01:26
El arranque de la actividadtras el parón de dos semanas se produjo ayer a medio gas y marcada por las medidas de seguridad indicadas a trabajadores y empresas para evitar el contagio del coronavirus. La industria y, sobre todo, la construcción se reactivaron, aunque lastradas por la paralización de la demanda y bajo las restricciones que impone la crisis sanitaria. Con la vuelta a la actividad, extremar la protección ante la pandemia es fundamental. Por ello, las empresas se afanan por no quedarse sin reservas de equipos de protección individual (EPI).
«Hay mucha preocupación con porque está empezando a haber problemas», señaló el director general de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Alberto González, quien apuntó que, pese a que el grueso de las compañías estaban bien equipadas, algunas están agotando su stock de mascarillas, guantes y demás materiales de protección para los trabajadores y hay dificultades para su reposición. Aunque valoró que el Principado traslade las necesidades de estos artículos al Ministerio de Industria para este haga compras centralizadas, González indicó que la patronal asturiana, por su parte, busca soluciones alternativas.
De hecho, ayer mismo Fade comunicó a empresas y asociaciones que le habían pedido ayuda en este sentido la posibilidad de «realizar compras directas a fabricantes asturianos o a proveedores intermediarios». Compañías de sectores críticos en esta situación -como residencias de tercera edad, farmacias, ayuda a domicilio o funerarias- que tenían «problemas graves» para encontrar suministro de EPI. De modo que Fade hizo de enlace con otro grupo de empresas que se han reconvertido para producir estos artículos, aunque algunas todavía están pendientes de ciertas homologaciones.
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También los empresarios del polígono de Silvota buscan maneras de asegurar las existencias de guantes, mascarillas y otros elementos de seguridad. El presidente de la Federación de Áreas Empresariales de Asturias, Pablo García-Vigón, explicó que se plantean constituir una plataforma para efectuar compras conjuntas. «Estamos intentado llegar a acuerdos con proveedores para encargar cantidades un poco mayores y así obtener mejores precios», indicó, al tiempo que aseguró que la asociación que aglutina a los 300 empresarios de Silvota ha recibido un aluvión de llamadas de socios porque «la carencia es enorme». Sobre todo, en el caso de las compañías más pequeñas.
Aparte de esa preocupación por el stock de EPI, la jornada transcurrió sin grandes incidentes, dentro de la situación excepcional provocada por el coronavirus. Así, el presidente de CAC-Asprocon, Joel García, confirmó que el sector ya venía aplicando las buenas prácticas recogidas por el Gobierno en una guía, publicada el fin de semana. Asumió que este parón de dos semanas tendrá su impacto en la cuenta de resultados, por lo que reclamó al Ejecutivo ayuda para paliar la situación.
En concreto, García pidió agilidad en la tramitación de licencias y en las licitaciones. «Queremos hacer un llamamiento a los agentes sociales para que empiece a haber inversiones y se piense ya en la reconstrucción», manifestó el presidente de CAC-Asprocon. Añadió que, en los mejores casos, las empresas tienen carga de trabajo para tres meses, por lo que augura graves complicaciones si las administraciones no impulsan la obra pública.
Si bien el grueso de los 25.000 trabajadores de la construcción se incorporaron ayer al tajo, pese a ser festivo en el sector y también en Avilés -hubo acuerdo para recuperar las horas del permiso retribuido-, la reactivación de la industria fue menor. El motivo es que buena parte de ella mantuvo la producción -o, al menos, una parte- durante estas dos semanas, al ser considerada actividad esencial. En el caso del metal, aproximadamente el 70% de las empresas lo hicieron, pero al ralentí.
Situación en la que se mantiene Arcelor, con una producción mínima por la caída de pedidos del sector de la automoción. Saint-Gobain incorporó a cuatro operarios en la línea de Glass para sacar el stock, aunque no retomó la producción, mientras que la de Sekurit sigue parada.
Por su parte, UGT y CC OO aseguraron que estarán vigilantes y velarán por la seguridad de los trabajadores, a los que instaron a denunciar los incumplimientos. El secretario general de UGT-Asturias, Javier Fernández Lanero, apuntó que la propia patronal CEOE admitió la dificultad de implementar la guía de buenas prácticas porque «el 95% de las empresas son micropymes en las que es muy complicado aplicar las medidas», pero recalcó que es imprescindible asegurar la seguridad de los trabajadores.
Por su parte, los secretarios de las federaciones de Industria y Construcción de CC OO de Asturias, Damián Manzano y Jeremías Dos Santos, respectivamente, que es elevado el porcentaje de empresas que cuentan con protocolos para garantizar el bienestar de los trabajadores, pero es vital extremar las precauciones.
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