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La fábrica de loza de San Claudio se inauguró en 1901, gracias a la iniciativa de Senén Ceñal. ALEX PIÑA
«En la fábrica de loza de San Claudio vale más la propiedad vacía que el inmueble»

«En la fábrica de loza de San Claudio vale más la propiedad vacía que el inmueble»

El arquitecto Felipe Díaz de Miranda aboga por derribar las instalaciones para aprovechar los terrenos y crear nuevo tejido industrial

CECILIA PÉREZ

OVIEDO.

Lunes, 13 de julio 2020, 00:58

Por dentro y por fuera, el estado de la antigua fábrica de loza de San Claudio «es malo» y se acerca peligrosamente a la ruina. Tanto es así que «sería más óptimo derribarla que recuperarla». Lo advierte el arquitecto Felipe Díaz de Miranda, director de los trabajos de la última herida a curar en la infraestructura, que fue motor industrial de San Claudio. El muro de la fachada norte corría peligro de derrumbe. Parte de sus ladrillos cayeron a las vías del tren lo que aceleró una actuación para evitar un mal mayor.

El Ayuntamiento, de manera subsidiaria, se ha hecho cargo de los trabajos para derribar parte de la estructura afectada, contener el muro y vallar la zona. Los trabajos se realizan de forma manual. Primero, por evitar cortar el tráfico ferroviario a su paso por Rivero. Segundo, por la propia seguridad de los trabajadores, el estado en «semi ruina» de las instalaciones impide acceder a ella con grandes maquinarias. Son 23.000 metros cuadrados de infraestructura sumida en el abandono. Se habló de recuperarla como centro de interpretación, de darle nuevos usos, una opción poco viable atendiendo a su estado. «En mejores condiciones está la fábrica de La Vega y aún no se ha logrado hacer nada en ella. ¿Qué se puede esperar de la fábrica de loza, según como está?», cuestiona Díaz de Miranda.

Por sus medidas «desproporcionadas», los propios condicionantes de su estructura como fábrica de loza y su estado de semi ruina, el coste para rehabilitarla o recuperarla sería mayor que derribarla. «Vale más la propiedad del terreno vacío que el propio inmueble», reconoce Díaz de Miranda. «Ahí se podría crear nueva industria y empleo para generar actividad económica», señala el arquitecto.

Una opción que no se antoja factible a corto ni medio plazo, porque aquí entran en juego las propias circunstancias de la empresa: en concurso, en fase de liquidación y con su escasa tesorería afectada por derechos preferentes de los acreedores. Mientras, la fábrica de loza sigue su lenta agonía de abandono desde que apagara sus hornos en abril de 2009.

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