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ALBERTO ARCE
OVIEDO.
Viernes, 14 de enero 2022, 00:56
Los resultados sobre el terreno han superado casi cualquier previsión manejada antes de comenzar la actuación. Un total de tres metros de estructura del puente medieval de Olloniego se encuentran enterrados bajo la pradera y el área recreativa actual. Así lo revelan las conclusiones preliminares del equipo de investigación Arqueos, encargado de realizar las catas arqueológicas del puente, datado en el siglo XII, y que han obligado al Ayuntamiento a plantearse ahora cómo podrán desenterrarlo sin causar daños al monumento de cara a la redacción del proyecto de restauración que, según han confirmado a este diario, saldrá a la luz «próximamente».
Los profesionales del equipo, entre los que se encuentran el catedrático de Arqueología de la Universidad de Oviedo, José Avelino Gutiérrez; la investigadora Patricia Suárez; y el profesor asociado de Arqueología, Alejandro García, están inmersos ahora en el trabajo de laboratorio, determinando con exactitud las fases constructivas gracias a las muestras de piedra y argamasas recogidas durante las catas. Tienen varias cuestiones ya claras, tal y como explica García: «Que este es el único puente seco que hay en Asturias, al menos que conserve bien toda su morfología, y uno de los pocos de España, lo que lo vuelve muy importante e interesantísimo desde el punto de vista didáctico -al poder estudiarse desde abajo-».
Pero no solo. Contra la creencia popularmente establecida de que el puente medieval de Olloniego estaba construido sobre los restos de uno romano para salvar el río Nalón, «eso tenemos que descartarlo», sostiene el profesor. «No hemos encontrado ni un solo indicio o evidencia, al menos hasta ahora, que nos haga pensar que ahí había un puente en época romana».
Lo que sí hay son los restos de una construcción medieval «con muchísima entidad», ahora que se ha descubierto que aún quedan tres metros de la estructura ocultos bajo el área recreativa, y que «se dotó de todos los avances técnicos de la época» y «una cantidad muy importante de recursos», argumenta. «Uno de los principales puentes de la Asturias medieval».
Por su parte, el catedrático José Avelino Gutiérrez, que ha estado capitaneando estos trabajos previos hasta su conclusión, a finales del pasado mes de diciembre, recuerda que el objetivo de la actuación tenía que ver con «documentar la estructura del puente, su estado de conservación y detalles de interés». A ese respecto, «hemos podido documentar sus fases constructivas: hay un primer puente medieval y una reforma moderna, hasta que en el siglo XVII, cuando cambió el cauce del río y se quedó seco, quedó abandonado sin que nunca más se volviese a reparar». Lo que ha motivado, determina Gutiérrez, la aparición de «grietas, fisuras y desprendimientos», por lo que la estructura «amenaza ruina» si no se rehabilita con prontitud.
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En ese sentido, la comisión permanente del Consejo de Patrimonio Cultural ya había informado en junio de 2017 del mal estado del conjunto, advirtiendo de que resultaba «especialmente preocupante» la situación en la que se encuentra el puente medieval debido a la erosión progresiva e inexorable que ha propiciado la presencia de vegetación sobre el mismo.
Unas patologías que han confirmado ahora las investigaciones de los arqueólogos y que deberán estar incluidas en el plan de rehabilitación para evitar un posible derrumbe. «Algunas bóvedas presentan grietas y es lo más urgente; también hemos registrado fragmentos de las fábricas con desprendimientos en tableros, espolones y tajamares (en las caras superior e inferior del puente)». Para evitar que se venga abajo, continúa el catedrático, serán necesarias «obras de reintegración en algunas zonas y de consolidación, en otras».
La recuperación del conjunto histórico de Olloniego, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1991, es una historia que se ha ido fraguando a fuego lento durante los últimos años. Cuenta con un plan especial aprobado que preveía un desarrollo por fases. El Principado, no obstante, ya anticipó que hasta que no exista un plan de usos concretos para el palacio y la torre, que forman parte del conjunto, no cabrán más obras que las de restauración y consolidación de las estructuras que se conservan y que el puente debe ser el elemento central a tener en cuenta para ello.
Ahora, tras el hallazgo, las labores se complican, por tanto, si lo que se busca es devolver el puente medieval de Olloniego a su entidad original, desenterrando la parte oculta, afirma Gutiérrez. «Recuperar esos tres metros de profundidad y eliminar esas capas de sedimentos es muy interesante y está en la mente de todos». Eso sí, admite, «conlleva una serie de problemas técnicos, porque supone un cambio en el relieve muy importante y no bastaría con crear un foso desde la superficie actual». La solución, anticipa, podría pasar por la creación de «una pendiente más tendida», aunque por ahora «eso está en el aire».
Se trata, pues, de los hallazgos más importantes en años para el patrimonio ovetense, aunque continúa cubierto por la maleza.
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