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Las cocineras Mirta Rodríguez, del restaurante El Torneiro en Villayón, y Mari Fernández, del Mesón El Centro de Puerto de Vega .

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Las cocineras Mirta Rodríguez, del restaurante El Torneiro en Villayón, y Mari Fernández, del Mesón El Centro de Puerto de Vega . D. ARIENZA
IV Congreso Internacional de Gastronomía, Mujeres y Reto Demográfico FéminAS

«No tiene sentido que la normativa no me deje comprar huevos al vecino»

Mirta Rodríguez y Mari Fernández pusieron de manifiesto la variada cocina occidental y compartieron las dificultades con las que se topan a diario

Jueves, 31 de octubre 2024, 01:00

Nunca habían hablado para un auditorio, pero el tándem formado por las cocineras Mirta Rodríguez y Mari Fernández consiguió arrancar más de un aplauso espontáneo durante su presentación en FéminAs, en la que ahondaron en mostrar cómo es la cocina de la costa occidental. Lo hicieron por su naturalidad, pero, sobre todo, porque compartieron las dificultades con las que se topan a diario en sus casas, ubicadas en Villayón y Puerto de Vega, respectivamente. «Se habla mucho de trazabilidad y de la despensa tan maravillosa que tenemos en Asturias, pero quiero romper una lanza en favor de los pequeños productores, de los muy muy pequeños y poco conocidos», apuntó Rodríguez.

Contó que cerca de su restaurante, donde no abundan el turismo ni siquiera la hostelería, tiene vecinas que producen fabes, pero que ella no las puede aprovechar en su negocio. «No tienen toneladas, pero sí calidad y viven en los pueblos. No tiene sentido que yo no pueda usar los huevos de mi vecina porque no tienen etiqueta», se quejó, y sugirió que alguien debería hacer algo al respecto porque «es muy triste» tener que ir a buscarlo fuera y quizá peor.

Tras su mensaje hubo otro, pues «muchos pueblos en el occidente se están muriendo». Le pasó al suyo, y por eso se emocionó. Ella nació en una pequeñísima aldea que linda con Villayón, pero pertenece a Boal «donde ya no queda nadie». Ahí ha llevado a sus bueyes de la raza casina, pues aunque el restaurante lo abrió hace 18 años, hace una década apostó por compaginarlo con otro proyecto. Lo que produce lo comercializa en El Torneiro, desde la cecina a las galletas que obtiene con la manteca.

Ambas ponentes mostraron a los presentes 'Dos miradas del Occidente', pues mientras una apuesta por la carne; la otra, Mari, que se crió a pie de mar, lo hace por el Cantábrico. «Ella mira los bueyes como yo a las merluzas», bromeó la responsable del Mesón El Centro, que es autodidacta y pertenece al Club de Guisanderas. «Tenemos un trozo de mar especialmente abrupto y ello condiciona el producto que nos llega». Su apuesta es «transformar la cocina tradicional», convirtiéndola en más actual y visual.

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