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María Agra, Rafael Francés y Rosa Fuentes
Gijón | Oviedo
Martes, 24 de diciembre 2024, 06:58
«Es el día más gordo del año, el que más vendo con diferencia», afirma José Hermida, propietario del restaurante El Jamonar, en la calle Begoña de Gijón. El suyo fue uno de los primeros establecimientos en Gijón, si no el primero, en ofrecer la opción de encargar menús de Nochebuena y Navidad para llevar, cuando la mayoría de la gente aún lo preparaba todo en casa y «los que tenían dinero iban a comer a La Zamorana», recuerda. Él empezó «hace unos 20 años», pero «el verdadero 'boom' vino con la pandemia o un año antes», cuenta.
Todos quieren disfrutar de las cenas navideñas, pero para ello hay que cocinar antes y cada vez son más los comensales que se decantan por la opción de encargar los menús fuera. «Es hasta más económico para la gente», asegura Hermida, porque «si te pones a comprar comida para cuatro personas, al precio que están las cosas en la pescadería y la carnicería...», deja caer.
Por 42 euros, su menú de Nochebuena incluye entrante (sopa de marisco, crema de nécoras o pastel de cabracho), primer plato (bacalao con pisto, lenguado relleno de marisco o cachopo de merluza en salsa verde) y segundo plato (carrilleras ibéricas con puré de patata, pitu caleya, rabo de toro guisado o cabrito con patatinos). Cuando dejaron de recibir encargos, el sábado, tenían ya 150 menús reservados «más las cosas sueltas, porque hay mucha gente que te pide solo sopa de marisco o crema de nécoras», aclara.
En la sidrería restaurante El Requexu, ubicada en el número 30 de la gijonesa avenida de la Costa, entre la plaza de Europa y Begoña, han optado por ofrecer solo platos sueltos y no disponen de un menú cerrado para la ocasión. Han comprobado que «la gente cada vez prefiere más pedir las cosas que andar comprándolas y cocinándolas», con el tiempo y esfuerzo que eso conlleva. «El año pasado fue bastante exitoso y este hemos tenido que cortar el número de reservas porque no damos abasto, tenemos muchísimas», celebra Julio Díaz, encargado del local.
Con platos que oscilan entre los 11 y 160 euros, siendo el más barato croquetas de jamón ibérico y el más caro un cochinillo entero al horno, en su caso triunfan tanto las opciones frías, como «cabrachos o cosas en vinagreta», como las calientes. «Sopas nos han pedido muchísimas, pasan de cien», comenta Díaz. No se trata solo de que sean cantidades grandes con las que se pueden alimentar varias personas, sino que, además, «hacer una sopa en casa resulta muy laborioso y, al final, por el precio de una ración comen dos personas». Y, sobre todo, «ya se acabaron esos maratones para hacer una sopa de marisco, algo que a nosotros nos viene fenomenal y a ellos también», relata.
Lo que más está triunfando este año son los platos tradicionales de Navidad: los clientes piden sobre todo «pastel de cabracho, sopa de marisco, crema de andaricas, cachopo, pierna de lechazo asada a baja temperatura y cochinillo al horno».
Más o menos lo mismo que ha tenido éxito en la sidrería El Pedreru, en La Arena. Según su propietario, Marcos González, «la sopa de marisco es el plato excepcional», aunque «las carnes y los pescados en salsa es lo siguiente que más demanda la gente». Con precios entre los 15 y 32 euros, «está funcionando bien».
Cada año que pasa va en aumento el plan de cocinar menos para Nochebuena y encargar menús para toda la familia o algunos platos que hacían las abuelas durante varios días como una buena sopa de marisco o de pescado. De diez años hacia acá, en los días previos a Navidad los restaurantes del municipio multiplican sus encargos para llevar a los hogares pitu caleya, lechazo o cabrito.
Mónica Santos, cocinera de El Raitán, en Oviedo, explicó ayer que «tenemos este año mucha cena encargada y cada año va a más. Al menos hay cien platos encargados».
Pero no sólo es el encargo, también es que hay que hacerlo con tiempo porque en las fechas navideñas las cocinas de los restaurantes están a tope. «La verdad es que los encargos para la cena Nochebuena o la comida de Navidad comienzan a llegar tras el puente de la Inmaculada porque normalmente es desde ahí cuando la gente empieza a pensar en la Navidad como tal y en lo que se quiere comer», aseguró la cocinera.
Pedro Caramés, propietario de la sidrería La Finca, en la calle Gascona, destacó el «aumento brutal» de los menús de Nochebuena para llevar porque «antes cocinaban las abuelas y ahora ya no lo hacen y además la gente cada día está más sola. De hecho, cada vez hay más personas que nos preguntan si abrimos en Nochebuena».
En La Finca «preparamos 35 o 40 cenas más platos sueltos que nos encargan para grupos que ya no quieren cocinar muchos platos elaborados. Por eso el lechazo y el cochinillo se encargan mucho, aunque hay gente que nos encarga ensaladilla rusa porque nos sale bastante bien».
Alberto Álvarez Uría es el gerente de la sidrería La Pumarada, en la calle Gascona, y se suma a los encargos clásicos. «Básicamente lo que nos piden es mucha sopa de marisco porque da mucha lata a la hora de hacerla en las casas, pero también pixín alangostado, lechazo, cabrito y cosas así porque son fáciles de calentar y las familias no pierden tiempo en la preparación». Y añadió: «Dejamos los platos un poco cortos de preparación para que terminen de hacerse mientras los calientan en casa antes de la cena de Nochebuena».
Por lo que respecta al incremento de los menús de encargo, Alberto Álvarez Uría destacó que «se nota que cada vez la gente come más fuera o encarga la comida y que ya no se preocupa tanto de cocinar».
La comida para llevar hace unos años era cosa de hamburgueserías o pizzerías; ahora, quizá también por la pandemia, los restaurantes ya parten sus comandas para llevar o comer en dentro.
La larga elaboración de la cena de Nochebuena en casa va decayendo.
La tradición se mantiene, pero las costumbres cambian y hacer pedidos de comida preparada para las fiestas navideñas se ha convertido en algo común entre una parte importante de los vecinos de Avilés. Estos días los encargos se disparan y en los mostradores no se cuenta ni con un segundo libre para el descanso. En los establecimientos más demandados de la ciudad los teléfonos no paraban de sonar a lo largo de la jornada y la puerta se abría y cerraba de manera constante. Para quienes atienden detrás de estos mostradores el ajetreo es sinónimo de buena salud para el negocio, así que la satisfacción era latente.
La carnicería Delfina, en la calle Rivero, es un negocio familiar que ya alcanza la cuarta generación con Pablo Cueto al frente. Siempre está de buen huno y un día como el de ayer no era para menos. Sus palabras aseguraban que todo había ido bien.
Lechazo asado, carrilleras y pixín en salsa de oricios son los platos más solicitados para la cena de Nochebuena en su establecimiento. Este año supera los setecientos pedidos, aunque esta cantidad supone «más o menos la misma que la del año pasado». Se sentía satisfecho. De hecho, el mostrador que habitualmente sostiene la carne fresca se podía ver durante toda la mañana de ayer repleto de bolsas que guardaban y esperan por la comida reservada.
Más de doscientos pedidos se recogieron en los últimos días para esta cena, a través del teléfono o de manera presencial, en la carnicería La Solana, en la calle del Quirinal donde la comida preparada ocupa la primera linea en la parrilla de salida.
El cochinillo de Segovia y los cachopinos rellenos de lenguado colman las solicitudes que lleva a rajatabla Pedro Bayón. Recuerda que hace diez años, cuando comenzó con este negocio, se aventuró con la comida preparada, pero «tuve que dejarlo porque no tenía tirón». Ahora, sin embargo, «supone ya un alto porcentaje en las ventas». Ayer volvió a a poner de moda un plato segoviano en las mesas de Nochebuena de los avilesinos, aunque también reconoció que la ensaladilla «tiene buena demanda».
En la carnicería Blas, ubicada en la calle Presbítero José Fernández, la persiana está a punto de cerrar para siempre porque están buscando un relevo que parece no llegar. José Ramón Jaquete se jubila después de varias décadas al frente de este negocio y desearía «encontrar a alguien que se haga cargo para no tener que cerrar».
Mientras tanto, se han volcado como siempre en preparar los menús más solicitados por los clientes para la cena Nochebuena. Entre las peticiones de su carta que atraen un mayor interés destacan el salpicón de marisco, la carne rellena y la merluza rellena.
Es tal el éxito que alcanza la comida preparada que la carta que ofrecen se parece más a la de un restaurante que a la de una carnicería como reza todavía en sus paredes o en los toldos que cubren las entradas. La carne y el pescado se demandan por igual por parte de los clientes que, según dicen, quedan satisfechos porque los sabores son caseros, al gusto de los consumidores.
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