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ALEJANDRO L. JAMBRINA
AVILÉS.
Lunes, 14 de junio 2021, 00:53
Que la biodiversidad de la ría de Avilés va en aumento es una realidad que cada día es más palpable. Es cierto que muchas ... especies encuentran inconvenientes y molestias en un entorno que sufre una importante degradación por la presencia de la industria pesada a su alrededor, pero la fauna se abre paso y algo encontrarán en Avilés para que no se marchen.
Un ejemplo es el martín pescador, una de las especies más damnificadas por el deterioro de las aguas dulces en las últimas décadas, según la Sociedad Española de Ornitología. Pues bien, este año han vuelto a anidar en la ría avilesina. «En esta ocasión todavía no hemos encontrado el nido porque son una especia muy escondidiza, pero sabemos que tiene que estar en alguna vieja estructura de Ensidesa a la orilla de la ría porque avistamos un ejemplar adulto cebando a un pollito recién nacido», explica César Álvarez Laó, del grupo ornitológico Mavea.
Que los martines pescadores vuelvan a dejarse ver por Avilés es una gran noticia, no solo porque se pueda disfrutar de sus llamativos colores y sus vuelos, sino porque su presencia está considerada como un bioindicador del buen estado de los ríos. Aunque según los expertos la especie cada ve se habitúa más a entornos poco favorables. «Lo de que es un biondicador hay que decirlo entre comillas, si los martines pescadores tienen refugio y comida aceptan las molestias del entorno, como ya se ha podido comprobar en el río Piles de Gijón donde los hay al igual que ejemplares de nutrias», indica Álvarez Laó.
Por el momento a los expertos les está tocando trabajar duro en busca del nido, con el objetivo de identificar las preferencias de estos pequeños pájaros anaranjados y poder mantener un control de la especie en años venideros, si es que Avilés vuelve a ser el destino elegido para criar a sus polluelos.
Pero en las últimas semanas hay más especies animales que han dado la sorpresa a los expertos. En este caso no se trata de aves ni hay que mirar a los cielos para encontrarlas, sino al agua de la ría. Se trata de dos ejemplares de saboga avistados en la cola del estuario avilesino. «Es interesante la fecha porque en mayo y junio entran del mar a desovar en los ríos, tiene un ritmo vital similar al de los salmones. Eso no quiere decir que vayan a criar en la zona, pero nunca se sabe y si fuese así sería una buena noticia porque tendríamos una nueva especie», celebran con cautela desde Mavea.
La saboga es un tipo de arenque que puede alcanzar los cincuenta centímetros y un kilo de peso, se encuentra en amplias zonas del Atlántico y del Mediterráneo, tanto en fondos arenosos como de piedra, y suele acercarse a los mares más tranquilos en busca de entornos amables.
Por lo demás, también se ha avistado una pareja de gallinetas con pollos de una segunda nidada, algo que los expertos consideran curioso cuando sus primeros polluelos todavía cuentan con unas pocas semanas.
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