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ALEJANDRO FUENTE
MIERES.
Miércoles, 13 de noviembre 2019, 01:12
Los agentes que entraron al lugar donde se produjo el crimen encontraron una escena dantesca. El cuerpo sin vida de un hombre -Luis Salazar Calabuig, de 41 años- estaba tendido en el suelo de la cocina completamente ensangrentado. El cadáver estaba destrozado, presentaba profundos cortes causados con un cuchillo de grandes dimensiones y muy afilado. Fue atacado «con saña», indicaron fuentes cercanas a la investigación. El cadáver encontrado en la mañana de ayer en el segundo piso del número nueve de la calle Numa Guilhou, en pleno centro urbano de Mieres. El aviso lo dio el presunto homicida, su suegro -J. A. F. R. de 69 años-, quien se presentó poco después de las ocho de la mañana en las dependencias de la Comisaría de la Policía Nacional. Confesó su crimen todavía con las manos ensangrentadas. Fue detenido e interrogado durante la jornada.
La investigación sigue abierta, pero las primeras hipótesis apuntan a un grave enfrentamiento entre ambos motivado por el proceso de separación de la víctima con su hija, con quien llevaba al menos unos dos años casado y con quien tenía un hijo de corta edad. Según vecinos de la zona, ambos ya habían protagonizado algún encontronazo y discusiones, pero nadie escuchó grito alguno ni se apreció signo alguno de pelea en el domicilio, que era alquilado.
Agentes de la Policía Científica estuvieron recabando todo tipo de pruebas en el interior de la vivienda. Poco después de las once de la mañana se procedía a sacar el cuerpo sin vida de Luis Salazar, natural de la población zamorana de Benavente y empleado en un concesionario de vehículos en Oviedo. Era un varón muy alto, señalaban algunos de los vecinos, que se evidenció en su traslado hasta el coche de la funeraria; dentro de la bolsa de plástico, se adivinada sus dimensiones ya que tuvo que ser sacado doblado por sus extremidades.
El presunto autor de la muerte se presentó en comisaría y confesó su crimen fríamente. Dijo haber tirado el arma utilizada en el crimen para destrozar el cuerpo de su yerno por el camino a la Comisaría, que se encuentra en la misma avenida. La vivienda del crimen está justo al lado de la glorieta de acceso del aparcamiento de Oñón; la sede policial, en el número 39 de la calle Valeriano Miranda. El detenido no quiso colaborar y no dijo dónde había tirado el arma. Desde el primer momento, varios agentes estuvieron buscando en las inmediaciones de la viviendas, debajo de los coches ahí estacionados, en las papeleras, en los contenedores de basura y en una parcela anexa al inmueble llena de maleza. La labor fue infructuosa.
Poco después, varios policías de la Unidad de Subsuelo y Protección Ambiental recorrieron los casi setecientos metros entre la vivienda y la comisaría revisando cualquier recoveco en el que pudiera estar arma. Se levantaron las tapas de las alcantarillas y se estuvo inspeccionando el cauce del río San Juan, que se encuentra cerca del edificio. Trabajadores del servicio de limpieza del Ayuntamiento también colaboraron con la búsqueda, accediendo incluso a los contenedores de basura. El dispositivo de búsqueda se amplió por la tarde y se inspeccionó el cauce del Caudal.
La Policía Nacional tiene previsto continuar a lo largo de la jornada de hoy con la investigación practicando nuevas pruebas testificales. Están llamadas a declarar en comisaría la mujer del presunto homicida y la hija. Por eso, no pasará de manera inmediata a disposición judicial.
«Se trata de una familia muy conocida en Mieres», decían algunas personas en referencia al presunto autor del crimen. «Él es camionero jubilado, se casó en Santa Marina y reside aquí» en pleno centro urbano del concejo. La noticia de la muerte del joven -quien al parecer vino de Zamora tras casarse con la mierense- ha causado conmoción entre los vecinos del nueve de Numa Gilhou.
Al parecer, la víctima residía desde hace poco en la vivienda, de alquiler, con su pareja y un hijo de corta edad. «Estuvieron un tiempo viviendo en el piso pero luego parece que marcharon», coincidían en señalar varios vecinos. Todo apunta a que fue ella quien abandonó la residencia y él permaneció en ella. Se quieren aclarar las causas por las que el suegro del joven fallecido acudió a esta vivienda.
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