XL. ¿Qué quiere decir con eso?
B.E. Trump, con sus políticas erráticas, es una máquina de incertidumbre. Así que la incertidumbre volverá, y los mercados reaccionarán negativamente.
XL. Los republicanos controlarán la Casa Blanca, ambas cámaras y dominan la Corte Suprema. ¿Cree que Trump llevará a cabo todo lo que la ultraconservadora The Heritage Foundation ha propuesto en su Proyecto 2025: desregulación, bajada de impuestos, abolición de agencias federales, reemplazo de decenas de miles de funcionarios públicos por leales y pérdida de poder de la Reserva Federal?
B.E. Ya no habrá nadie que pueda frenar a Trump, como sí lo hubo durante su primer mandato. Pero Trump no puede concentrarse en nada durante mucho tiempo, y esto incluye la agenda esbozada en el Proyecto 2025. Pero la gente que lo rodea sí es perseverante. Será un gobierno de ideólogos con agendas extremas.
«Solo los mercados financieros pueden parar a Trump. A los inversores no les gusta que el orden se desmorone»
XL. ¿Quién o qué podría frenarlo?
B.E. Los mercados financieros. A los inversores no les gusta que el orden basado en reglas se desmorone. Si no les gusta lo que Trump les ofrece, reaccionarán. El presidente electo observa los mercados, así que eso puede moderarlo. Aparte de eso, hay poco que lo detenga.
XL. ¿Sus preocupaciones se extienden más allá del final del mandato de Trump en 2029?
B.E. Para entonces, Trump ya será muy viejo. Pero el vicepresidente J. D. Vance, mucho más joven, es su heredero natural y da aún más miedo porque es más inteligente, más disciplinado y más perseverante.
XL. Trump quiere imponer aranceles altos. Eso incluye los chips de Taiwán, de los que depende Silicon Valley. Sin embargo, líderes de las grandes tecnológicas lo apoyan. ¿Por qué?
B.E. Los ‘dioses’ de Silicon Valley vivirán para lamentar su apoyo a Trump. Con el tiempo se darán cuenta de que los aranceles perjudican a la economía en su conjunto y que sus negocios dependen de la globalización. Pero he dejado de intentar comprender a estos tipos y sus motivos. Hay que ser psicólogo, no economista, para hacerlo.
XL. Europa está bajo el ataque de tres frentes: desde Estados Unidos con Trump y los aranceles, desde Rusia con presión militar y campañas de desinformación, y desde China con una avalancha de productos subsidiados. Al mismo tiempo existen importantes divisiones políticas en Europa. Marine Le Pen podría convertirse en presidenta de Francia en 2027. ¿Seguirá existiendo la Unión Europea en 2030?
B.E. Sí. Le Pen, la primera ministra italiana —Giorgia Meloni— y el primer ministro húngaro —Viktor Orbán— han aprendido del brexit que dar la espalda a la UE tiene más costos que beneficios, tanto política como económicamente. ¡Basta con mirar cómo les va a los conservadores en el Reino Unido y cómo está sufriendo su economía! A todos no les gusta la forma en que está configurada la Unión Europea, pero la alternativa es peor.
«Hay quienes creen que los impuestos bajos y la desregulación traen crecimiento sólido, y aplauden a Trump. Les deseo buena suerte...»
XL. Trump quiere que la Reserva Federal mantenga bajas las tasas de interés. ¿Está en peligro la independencia de la Reserva Federal?
B.E. Sí. El Poder Ejecutivo ya tiene una influencia sutil sobre el Banco Central. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, se reúne para desayunar con la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, una vez al mes, por ejemplo. El peligro es que Trump interfiera directamente. Hará lo que hizo con la Corte Suprema y nombrará a personas leales para dirigir el Banco Central. Tiene mayoría en el Congreso y no será problema. Pero aquí también la pregunta es cómo reaccionarán los mercados financieros, especialmente cuando el mandato de Powell expire en 2026.
XL. ¿A qué se refiere?
B.E. Los mercados reaccionarían negativamente si la Reserva Federal se politizara mucho. A Trump le gustan las tasas de interés bajas, pero es consciente de que sus votantes odian la inflación. Y si la inflación aumenta debido a sus políticas los votantes estarán furiosos. Aun así existe un precedente de interferencia presidencial para distorsionar la conducción de la política monetaria. En la década de los setenta, el presidente Richard Nixon obligó al entonces presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, a mantener bajas las tasas de interés a pesar de que la inflación era muy alta. El resultado fue que la Reserva Federal perdió completamente el control (la inflación se desbocó completamente). Lo mismo podría volver a suceder.
«Demasiadas personas que rodean a Trump suscriben ideas locas. Una cosa es segura: será un caos»
XL. Trump quiere un dólar débil para impulsar las exportaciones, pero también habla de recortar impuestos, de desregular y de estimular aún más la economía, todo lo cual apunta hacia un dólar más fuerte. ¿Cómo pretende debilitarlo?
B.E. Los principales candidatos para el puesto de secretario del Tesoro no comparten este argumento a favor de un dólar débil. Así que es posible que la idea ya haya sido archivada. Pero hay vestigios de la primera administración Trump que todavía abogan por un dólar débil. En definitiva, como siempre con Trump: ¿a quién escuchará? Demasiadas personas que rodean al presidente electo suscriben ideas locas. Ahora, una cosa es segura: será un caos.
XL. Las políticas de Trump conducirán a una mayor deuda soberana de Estados Unidos, que ya está en torno al 120 por ciento del PIB, y que empieza preocupar a muchos economistas.
B.E. La deuda nacional es elevada, pero no catastrófica. Estados Unidos todavía tiene margen de maniobra en su política presupuestaria. No espero una crisis de deuda en los países industrializados en 2025, pero no la descartaría en los años siguientes si no se hace nada para frenar los déficits crónicos.
XL. ¿Hay algún aspecto positivo que pueda sacar de una nueva presidencia de Donald Trump?
B.E. No. Hay quienes creen que los impuestos bajos y la desregulación traen automáticamente un crecimiento sólido, y por eso aplauden las políticas propuestas por Trump. Les deseo a ellos —y a todos nosotros— buena suerte.