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«El mayor veneno es el café con leche»
GIJÓN

«El mayor veneno es el café con leche»

Invitado por la Clínica Nespral, el autor del libro 'El dolor de espalda está en el plato' advierte de la ingesta de excitantes y del exceso de medicación Jean Pierre Marguaritte, fisioterapeuta francés, ofrece un curso en Gijón para formar osteópatas

CHELO TUYA

Domingo, 16 de marzo 2014, 11:34

Para el dolor de cabeza, la solución está en el coxis. Para la tortícolis, en la cadera contraria al dolor de cuello. Si el problema es de colon, el alivio puede llegar desde la dorsal 12. Si es de estómago, desde la tercera cervical. Incluso para aliviar una epicondilitis la cura puede no estar en el codo, sino en el omóplato. Donde seguro que está, para todos los casos, es en el plato.

Así lo defiende el fisioterapeuta francés Jean Pierre Marguaritte, fundador de la sociedad Euro Promosteo, que persigue, desde Francia, la equiparación de la medicina osteópata con la tradicional. Con su libro 'El dolor de espalda está en el plato' bajo el brazo, el científico llegó el viernes a Gijón para ofrecer, durante todo el fin de semana, un curso de postgrado sobre micronutrición y osteopatía.

Organizado por la Clínica Nespral, su director, el fisioterapeuta y osteópata Alfonso Nespral, aseguró que «es un lujo contar con la presencia de Marguaritte en Gijón. Está resumiendo en día y medio 30 años de experiencia. Sus investigaciones están ayudando a muchas personas. Con sus resultados estamos logrando, como dice él, lo mejor de nuestra profesión: dar salud al enfermo».

Una salud que, según aseguró el galo, nunca llegará «con consumo de café con leche. Es el verdadero veneno para nuestro organismo». La mezcla de los taninos del café con la caseína de la leche lo convierte en absolutamente indigesto».

Esa indigestión daña tanto al estómago como al hígado, un órgano considerado clave por el osteópata francés. «El hígado es nuestro filtro natural, pero lo saturamos con medicación, que lo daña, y con malos alimentos». Un listado que incluye, además del café con leche, «el té, el chocolate, todos los productos excitantes. Y el alcohol».

El consumo de esos productos se encuentra detrás de problemas de salud que nadie relacionaría con ellos. Como el dolor de cabeza, dolencia para la que Marguaritte encuentra solución tanto «en el coxis, normalmente el dolor de cabeza viene por un problema en esa zona», como en la alimentación, «un hígado inflamado provoca una tensión en los músculos y un giro imperceptible del cuerpo hacia la derecha». Ese cambio postural va castigando los trapecios -los músculos del cuello- que estrangulan tanto la circulación sanguínea hacia la cabeza, como las cervicales «y llega el dolor de cabeza».

Esa relación del dolor en un punto del cuerpo y su solución en otro diferente y distante es la clave de la osteopatía holística, un tratamiento manual de la estructura corporal del que Marguaritte también es firme defensor.

Cura para la fibromialgia

Ante una decena de alumnos, en sesiones que se celebrarán hasta esta tarde en el Hotel Tryp Rey Pelayo, el fisioterapeuta galo explicó con casos prácticos «los beneficios que podemos generar al paciente. De hasta el 80% en la primera sesión, para casos como, por ejemplo, los de fibromialgia».

Una joven con esa dolencia fue la encargada de comprobar los beneficios de la terapia, centrada en masajes en puntos muy concretos, para «descongestionar tanto el hígado como el estómago». Una vez tratadas ambas zonas, el francés rehabilitó la musculatura de ambas caderas, con lo que «hemos logrado que la circulación sanguínea quede liberada». Nespral, que ejerció ante sus alumnos de traductor, destacó el hecho de que «todo el tratamiento se está realizando con la paciente boca arriba. Lo normal, cuando llegan con un problema cervical, es trabajar la espalda. Aquí, no».

De hecho, el último paso fue liberar las cervicales, pero para cuando llegó ese momento la paciente ya confesaba sentirse «mejor, que en mí es algo muy raro», afirmó.

Marguaritte reseñó a los alumnos la importancia de conocer «las conexiones del cuerpo». Así, por ejemplo, «para tratar una epicondilitis, debemos liberar la tensión de los trapecios sobre el omóplato» y para curar una tortícolis «hay que mirar en la cadera contraria al dolor. Es ahí donde está la clave». Donde no está, insistió, es en «la medicación. Con ella agotamos a nuestro hígado y nuestro páncreas. Esa no es la solución».

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