RAMÓN JULIO GARCÍA
Martes, 11 de junio 2013, 18:42
El Real Oviedo se complica, y mucho, seguir adelante en la lucha por el ascenso a Segunda tras perder ayer (1-2) ante el Eibar. Los de Granero se adelantaron en el marcador en la primera mitad, pero en la segunda se vieron superados por un conjunto armero que se mostró como lo que se venía advirtiendo durante toda la semana por los jugadores y entrenador azules: un gran equipo. Las posibilidades del Oviedo de mantenerse en la lucha por el ascenso pasan por la heroica en Ipurúa el próximo sábado.
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No hubo sorpresas en las alineaciones de ninguno de los dos equipos. Granero optó por los mismos que fueron titulares en los dos partidos de la anterior eliminatoria. La única novedad estuvo en el banquillo, en el que Pepe Díaz, recuperado de su lesión, ocupó la plaza de Fran Sol. Por su parte, Gaizka Garitano también repitió el equipo que el pasado domingo eliminó al Alcoyano.
El partido comenzó con ritmo por parte de los dos equipos, que salieron en busca de la portería contraria y pronto comenzaron las ocasiones de gol para los dos equipos. La primera fue para el Eibar en las botas de Abaroa, que a los tres minutos se internó por la derecha y lanzó al lateral de la red de la portería de Orlando Quintana.
La respuesta de los azules fue inmediata y una buena pared entre Manu Busto y Cervero dejó el balón a los pies de Héctor Simón. El fuerte disparo del catalán salió muy desviado.
El conjunto de Gaizka Garitano presionaba desde muy arriba y conseguía recuperar rápido, lo que provocaba que el Oviedo se tuviera que proteger atrás y tuviera dificultades para salir con el balón jugado.
No obstante, los azules encontraron un camino inesperado: el contraataque. Los de Granero, que no se suelen caracterizar por este tipo de juego, supieron aprovechar los espacios a la espalda de un adelantado Eibar para crear así su mayor peligro. Xavi Moré por la derecha comenzaba a superar a sus marcadores e ir poco a poco sacando algún centro con peligro. Uno de ellos lo remató muy forzado Cervero fuera por poco.
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Cuando el balón caía en los pies de Manu Busto el Oviedo encontraba siempre la forma de llegar al compañero mejor colocado y crear situaciones de peligro. Más problemas tenían para crear Héctor Simón y Aitor Sanz en el centro del campo, ya que no había espacios. El Eibar dominaba el encuentro y encontraba la forma de encerrar al Oviedo en su campo, pero tampoco creaba ocasiones claras. Unas veces con juego largo y otras combinando más, los de Garitano tenían el partido controlado.
Pero los azules lograron adelantarse en una jugada a balón parado. El rechace de un saque de esquina al borde del área lo aprovechó Aitor Sanz para batir a Irureta con un fuerte disparo.
El tanto dio serenidad a los de Granero, que tuvieron unos minutos de buen juego, facilitado por el desconcierto visitante. Las ocasiones se fueron sucediendo para el Oviedo, con un remate de Manu Busto forzado, al igual que le sucedió poco después a Casares.
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En la última jugada de la primera mitad el Oviedo tuvo una de las ocasiones más claras del encuentro. Una contra llevada por Aitor Sanz y Manu Busto acabó con un centro a Xavi Moré, cuyo disparo detuvo Irureta en una buena intervención.
Con esa acción acababa una primera mitad en la que el Eibar puso más juego que los azules, pero en el que los locales supieron interpretar el encuentro y aprovechar las pocas debilidades del rival. El segundo tiempo comenzó con el Eibar más metido en el partido y encerrando al Oviedo en su campo. Además, Garitano dio entrada en el campo a Jito y Maniz en sustitución de Arruabarrena y Abaroa para buscar más profundidad. Por su parte, Granero optó por poner a Señé por Xavi Moré y pasó a Manu Busto a la izquierda y a Casares a la derecha.
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Nada más realizarse los cambios, en la primera aproximación visitante, Mainz aprovechó un mal despeje de la defensa para, en el área pequeña, salvar el intento de salida de Orlando Quintana y poner la igualada en el marcador. El Eibar estaba más cómodo en el campo ante un Oviedo que lo intentaba de forma estéril y no era capaz de llegar con peligro, pese a la entrada en el campo de Pepe Díaz por Manu Busto.
El Oviedo se volcó sobre la portería de Irureta, pero tampoco le hizo trabajar mucho, ya que solo se limitaba a disparos lejanos que nunca encontraban la portería contraria. Héctor Simón, Casares y Aitor fueron algunos de los que lo intentaron.
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Pero en una contra de los armeros, llegó la sentencia. Roldán aprovechó un pase atrás de Jito para marcar el gol que deja encarrilada la eliminatoria para los vascos. Aunque Señé tuvo el empate en sus botas en el 90 en un centro de Pepe Díaz que detuvo Irureta, éste no llegó. El Oviedo se lo jugará todo a una carta en Ipurúa. Allí, el próximo, solo le vale la victoria por dos goles de diferencia.
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