Borrar
Ramón Madera, ayer, en su domicilio de Oviedo. :: PIÑA
«Una historia de tradición y amor me une a Candás»
GOZÓN CARREÑO

«Una historia de tradición y amor me une a Candás»

«Veraneo aquí desde 1967 y la villa cambió muchísimo, pero sigue conservando todo lo que la hace tan especial» Ramón Madera Exconsejero de Hunosa y pregonero del Cristo

DIEGO FIGAREDO

Sábado, 8 de septiembre 2012, 04:40

Aunque nacido en Moreda de Aller, Ramón Madera se convierte en un candasín más cada verano. Lleva haciéndolo desde 1967, cuando su hermana le invitó allí a pasar las vacaciones... «Y desde entonces». Este ingeniero de minas trabajó en Hunosa desde 1969 hasta 1995, y durante seis años fue consejero delegado del gigante minero asturiano. Ahora, incansable, trabaja como consejero en Ingemas (Grupo TSK), empresa dedicada a la construcción de plantas industriales. Además, asegura tener «el gran honor» de ser el pregonero de las fiestas del Cristo de Candás, que comenzarán el próximo jueves. A las 20.30 horas, en el Teatro Prendes, Madera dará comienzo al festejo patronal más concurrido del concejo.

-¿Cómo conoció Candás?

-Fue hace muchos años, en 1967, cuando una de mis hermanas me invitó a veranear allí. Y desde entonces conservo la tradición. Primero, de soltero, y, luego, de casado, con mi mujer y mis hijos. Más tarde a ellos también les entró el gusanillo y empezaron a venir por su cuenta y con sus hijos. Ahora vienen ya nuestros nietos a su aire... Es una historia de tradición, pero con mucho amor (ríe).

-¿Qué pensó cuando le ofrecieron ser pregonero del Cristo?

-La verdad es que me sorprendió, pero lo agradezco muchísimo, no creo que lo merezca, pero ya que me lo han pedido, estoy encantado.

-¿Qué tiene pensado contar?

-Todo lo que he ido pasando desde que llegué por aquí, cómo ha cambiado todo... Unas cosas para bien y otras no tanto. También haré alguna referencia a la mina, es inevitable después de treinta años trabajando en ello. Será como la visión del veraneante que viene a Candás y se encuentra con una villa que nunca fue del estilo de Luanco o Llanes, muy turística. Siempre supo mantener su tradición pesquera e industrial. Quizá por eso soy más de Candás que de Luanco (ríe).

-¿Cómo era Candás cuando llegó por primera vez, allá por 1967?

-Era completamente distinto. La pesca ya no era tan importante como antaño, pero seguía manteniendo su rula. Era un pueblo más pequeño y antiguo, sin complicaciones, para estar tranquilamente, hablar con la gente y pasar inadvertido. Ahora le pasa lo que a Asturias: cambió todo. Hay mucha más gente de fuera, pero Candás mantiene todo lo que la hace tan especial. Es un pueblo en el buen sentido de la palabra, un sitio agradable para pasar el verano.

-¿Podrá disfrutar de las fiestas que pregona?

-Seguro que sí, intentaré escaparme de la vuelta al trabajo para poder pasar allí alguna otra jornada además del día del pregón, claro.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcomercio «Una historia de tradición y amor me une a Candás»