Borrar
Dani Martín presentará en Gijón su primer disco en solitario. :: SUSANNA SAEZ
«Fui un chaval diferente al que no le gustaba el fútbol e iba al teatro»
Cultura

«Fui un chaval diferente al que no le gustaba el fútbol e iba al teatro»

El músico presentará el próximo 2 de julio en la plaza de la Laboral su primer disco en solitario, 'Pequeño', que incluye dos temas dedicados a Miriam, su hermana fallecida Dani Martín Cantante

ALBERTO PIQUERO

Lunes, 20 de junio 2011, 10:55

Tuvo una adolescencia artísticamente precoz, pues Dani Martin (Alcobendas, Madrid, 1977) ya se colocó al frente de un programa televisivo cuando sólo había sumado los catorce años de edad, 'Ponte las pilas'. Sin duda, se las puso él mismo, y tras pasar por las escuelas de arte dramático inspiradas por Cristina Rota y William Layton, pasó a ser dirigido en el cine por algunos de nuestros grandes realizadores, de Fernando León de Aranoa a Bigas Luna o más recientemente, Pedro Almodóvar, al tiempo que pisaba los escenarios teatrales o se daba a conocer en la pequeña pantalla mediante series tan populares como 'Al salir de clase', 'Petra Delicado', 'Hospital Central' o 'Siete vidas', entre otras. Desde el año 2000 se convirtió en la referencia del grupo musical El canto del loco, disuelto hace un par de temporadas para que cada uno de sus miembros tomara la carretera en plan individual. Una trayectoria densa, que acaso sea la que le hace parecer mucho más reflexivo y reposado de lo común. El 2 de julio presentará en la plaza de la Laboral su primer disco de sello estrictamente personal, 'Pequeño', en el que canta y cuenta circunstancias cotidianas e íntimas, siempre muy pegado a la realidad.

-¿Lo de El canto del loco era una declaración de principios solicitando cordura?

-Lo sacamos de una canción de Radio Futura. Sólo pretendíamos una aventura divertida llena de vivencias, como las que hemos tenido, sin pensar en cánones y siendo sinceros con lo que hacíamos.

-En 'Pequeño', dedica a Miriam, su hermana fallecida, 'El cielo de los perros' y 'Mi lamento'. ¿Fue muy doloroso enfrentarse a esos recuerdos?

-Es un dolor que sólo puede comprender quien haya sufrido una experiencia semejante. Te das cuenta de cosas que ni siquiera habías imaginado. Y la conmoción te enfrenta contigo mismo, averiguas que has de hacerte cargo de esa pérdida infinita.

-En el tema 'Los valientes de la pandilla' aborda una inusual reivindicación de los chiquillos frágiles, sensibles, cobardes... ¿Hubo de echarle mucho valor?

-Está en nuestra tradición aparentar lo que no somos. Yo era el chiquillo que peor jugaba al fútbol, porque además era bajito. De modo que sí, era sensible, y mantengo el orgullo de serlo. Los verdaderos valientes son los que no ocultan lo que son.

-Comparte con Woody Allen aquello de que Humphrey Bogart -sus papeles más heroicos- ha hecho más daño a los norteamericanos que las guerras mundiales?

-Siendo sincero, he dejado de hacer cine porque lo que me ofrecían eran ese tipo de papeles que no tienen nada que ver conmigo.

-¿Qué opinión le merece el movimiento del 15/M?

-Me parece precioso que se pueda expresar, con respeto y sin violencia, el desacuerdo con una manera de hacer política que huele a naftalina. Yo mismo acabo de plantarme con las guitarras en las puertas de un teatro de La Coruña, que suspendió un concierto previsto sólo veinticuatro horas antes de la actuación, cuando ya estaba en Vigo. Estoy a favor de las protestas pacíficas.

-¿Qué evocaciones le trae la ciudad de Gijón, donde sí dará el concierto?

-Asturias está en el origen de mi rama materna. Mi abuelo era de Truébano, en Tineo, y yo pasé muchos veranos allí. Es parte de mi vida. Y supongo que no digo nada nuevo al añadir que me encanta la gente y la gastronomía asturianas.

-¿Una diversidad tan plural en sus dedicaciones artísticas no conlleva algún riesgo de esquizofrenia?

-Esquizofrenia, no (se ríe)... Es la ilusión la que consigue que saques adelante las cosas, poniéndole cabeza y corazón.

-¿Cómo hay que ingeniárselas para estar a los catorce años presentando un programa de televisión?

-He sido muy activo y tenía muchas ganas de emprender proyectos desde pequeño. En realidad, fui un chaval diferente, al que no le gustaba el fútbol e iba los fines de semana al teatro con mi madre. Aquel trabajo en 'Ponte las pilas' no tiene mayores secretos. Acudí a un casting y me eligieron. Fue como un juego, una forma de pasarlo bien, respetando los estudios.

-¿Un adolescente tan inquieto era también un buen estudiante?

-No, no, fui malísimo. Y visto en retrospectiva, me hubiera gustado haber estudiado más.

-En lo que no se equivocó fue en la elección de las prestigiosas escuelas de arte dramático donde comenzó su aprendizaje...

-Me enseñaron a trabajar, a respetar al compañero y el sentido de la responsabilidad. Pero si ciertas orientaciones no me parecían bien, no las escuchaba. Creo que en cada lugar hay que desgranar aquello que puede servirte a ti particularmente.

-¿Se mostró más disciplinado a las órdenes de Fernando León, Bigas Luna o Almodóvar?

-Ahí he de decir que lo que tuve fue una inmensa fortuna. Por ejemplo, cuando me incorporé al rodaje de 'Los abrazos rotos', de Almodóvar, ya llevaban un mes, y yo estaba acojonado. Bueno, pues me recibieron con un cariño enorme. Almodóvar es un tipo muy claro dirigiendo. Bigas es casi como un Papa Noel. Y Fernando León muere por lo que hace.

-¿Continúa siendo artista al bajarse del escenario?

-En el escenario lo doy todo. Fuera del escenario, prefiero escuchar y aprender. Es una manera de ser y pensar que debo a mis padres, quienes me han dado lecciones de coherencia.

-¿El concierto se ceñirá a la nueva producción, 'Pequeño', o también habrá momentos para 'El canto del loco'?

-Interpretaré todas las canciones de 'Pequeño', pero asimismo tendrán cabida versiones de El canto del loco, que al fin y al cabo no dejan de ser mías.

-En 'El cielo de los perros' escribe: «Al final, la vida es lo único que manda en la vida»... ¿No hay más alternativas?

-El que se empeñe en lo contrario -argumenta con humor- debe estar bastante equivocado. Puedes poner mucho de tu parte, pero la jefatura continuará siendo la de la vida misma.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcomercio «Fui un chaval diferente al que no le gustaba el fútbol e iba al teatro»