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CHELO TUYA
Domingo, 30 de enero 2011, 10:22
Tiene un discurso tan sereno como rápido y certero. Acostumbrado a tener bajo su responsabilidad el empleo de cientos de personas y la seguridad de miles -fue el creador y responsable de la factoría de Repsol-Butano de la Campa de Torres hasta su jubilación, en 1998-, Luis Torres se ha puesto al frente ahora del principal centro asistencial privado de la ciudad. Como presidente de la Asociación Gijonesa de Caridad, la entidad que gestiona la Cocina Económica, ahora dedica su tiempo a multiplicar los panes y los peces de un saturado comedor, a mejorar el alojamiento para las personas sin recurso y a diseñar planes formativos que deriven en lo que, a su juicio, es la única solución a la crisis: la generación de empleo.
-Desde su experiencia como gestor empresarial, ¿imaginó alguna vez que en 2010 estaría dando más comidas que nunca?
-La crisis se veía venir hace tres años, pero nos engañaron. Y lo digo así porque yo, aunque soy de derechas, creo que el Gobierno no es tonto. Lo sabía. Ahora, que hace diez años yo no esperaba esto, pero lo cierto s que pobreza siempre habrá, porque somos depredadores. Necesitamos una solidaridad de la que todos hablan, pero que no existe.
-Y lo dice usted, que gestiona una casa llena de voluntarios.
-Sí, tenemos más de 70, de toda raza y condición, siempre dispuestos a hacer algo por los demás, pero eso no es suficiente. Para solucionar un problema tan grave como el que tenemos hay que ir a la raíz, pero no damos opciones a resolverlo.
-¿Cómo lo haría?
-Pues como lo hacen el resto de países: incrementado la industria, que necesita respirar, no que le pongan una losa. Estoy seguro de que si hay un cambio de Gobierno, del color que sea, habrá iniciativas.
-¿El actual no las tiene?
-No, creo que por inseguridad. Hoy se está convirtiendo España en una fábrica de pobres. A usted y a mi, seguramente no nos compensa, pero a muchos, con cama y comida, ya les vale. La sociedad actual está enseñando a hacer vagos. Hay que buscar iniciativas y alguien que las dirija.
-Ese alguien ¿es Rajoy? ¿O Cascos?
-No lo sé. Ya le digo que me siento de derechas, pero no lo sé. Creo que Cascos no podrá hacer mucho solo, porque es un problema nacional. De lo que sí estoy convencido es que un nuevo Gobierno, insisto que del color que sea, estimulará el empleo y dará nuevas opciones.
-Mientras llegan las elecciones, las colas ante la Cocina Económica siguen creciendo. ¿Ha sido 2010 el peor año de su historia?
-De momento, sí. Pero 2011 no pinta mucho mejor.
-¿Hay más usuarios?
-Sí. Siguen viniendo los de siempre, pero también otras personas con otro trato, otra formación, que nunca pensaron llegar aquí.
-¿Ha encontrado algún conocido?
-Pues sí, la verdad.
-¿A ese punto hemos llegado? ¿A que el presidente de la Cocina Económica se encuentre a conocidos a la puerta del comedor?
-Sí.
-¿Y qué le dijo?
-Él, poco. Resulta muy duro desnudarse ante los demás. Yo sí le dije que ésta es su casa, aunque hubiera podido decirle que ésta es la solución a tu problema.
-¿Logró recuperarse?
-Supongo que sí, porque no volvió por aquí.
-¿Para no verle a usted?
-No, vino durante bastante tiempo. Ahora supongo que ha reconducido su situación.
-Concluyó la nueva residencia de personas sin recursos. Espera poner la primera piedra del geriátrico en el verano. Ha puesto en marcha un aula de informática y ya ultima la biblioteca. ¿Cuánto necesitará la Cocina en 2011?
-1,1 millón de euros.
-¿Y tienen de dónde sacarlo?
-Tenemos a 1.300 socios, más los apoyos del Consistorio y de varias cajas. Además de fundaciones.
-Y la herencia de Bango.
-También, de hecho, si no fuera por ella, no podríamos poner en marcha el geriátrico.
-¿Dirán algún día cuánto heredaron realmente?
-Con la herencia no hay oscurantismo. De verdad que no sabemos cuánto dinero hay en Suiza y cuándo lo vamos a recibir. Ahora mismo, estamos en juicios con ellos y hasta que no concluya el proceso, de ese dinero no podemos hablar.
-Y del que había en España.
-De ese sí. Son propiedades por casi 11 millones de euros, de las que ya hemos vendido el edificio de la calle Corrida y parcelas en Jove. Todo para el proyecto de la residencia.
-Además del dinero, todo lo que rodea a Evaristo Bango está sumido en una nebulosa.
-Pero tampoco por culpa nuestra. Yo sólo le vi una vez. Gijón ha tenido la suerte de tener un hijo fabuloso, que gestionó una gran fortuna, la mayoría fruto de las propiedades de su madre, y que decidió donarla toda a los gijoneses. Pero era tan rico como reservado.
-¿Qué hará la Cocina en 2011?
-Me gustaría poner en marcha algún proyecto de empleo, ya que no podemos quedarnos sólo en dar comida y alojamiento. Tenemos que generar trabajo. A nivel personal, me encantaría poder decirle, a final de año, que tenemos 8.000 socios. Eso sería la mejor prueba de que Gijón nos apoya.
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