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MARCO MENÉNDEZ
Lunes, 8 de febrero 2010, 03:27
La ciudad cuenta en la actualidad con una presencia militar testimonial, pues sólo quedan los miembros de la Comandancia Militar de Marina. Hace 25 años se cerró el emblema del Ejército de Tierra en Gijón, el acuartelamiento del Simancas, en El Coto, convertido ahora en centro municipal. Pero su historia dejó una fuerte impronta en la ciudad.
En 1830 Gijón fue declarada plaza fuerte, por lo que el municipio tenía que sufragar la presencia de las fuerzas. En un principio se hizo mediante el alquiler de casas particulares, aunque en 1870 el asilo existente en la calle de Jovellanos se convirtió en cuartel de infantería, a la espera de construir uno propio. Hubo dos proyectos que fracasaron, en las inmediaciones del paseo de Begoña y en la actual avenida de los Hermanos Felgueroso. Sí fraguó, en cambio, la idea de construir un cuartel en El Coto, con lo que se llevó a cabo un proyecto de trazas modernistas redactado por Miguel García de la Cruz, que ocupaba el cargo de arquitecto municipal. Se eligió una parcela de 1,6 hectáreas y se levantó un edificio de sótano y dos plantas, con una superficie cada una de ellas de 6.000 metros cuadrados. El acuartelamiento, denominado Alfonso XII, entró en servicio en 1911 y albergaría al Regimiento de Infantería Tarragona 78.
Durante la II República, debido a la disolución de la orden de los jesuitas, se convirtió en cuartel el colegio de la Inmaculada, donde en 1934 quedó acantonado el Regimiento de Infantería de Montaña Simancas 40. Al mismo tiempo, en El Coto estaba el VIII Batallón de Zapadores-Minadores. Tras la guerra civil, ambos cuerpos se reunificaron de nuevo en el cuartel de la zona alta de la ciudad, bajo la denominación de Regimiento de Infantería Simancas 4.
Con el correr de los años se designaron nuevos nombres a la fuerza acantonada en El Coto y una parte se especializó, como la Agrupación Mixta de Encuadramiento 7, Grupo Ligero de Caballería VII, Batallón Mixto de Ingenieros VII y Compañía de Operaciones Especiales 72.
El último día
El 8 de febrero de 1985 se cerró de forma definitiva el acuartelamiento. La reversión del edificio al municipio fue firmada por el entonces alcalde José Manuel Palacio y el general de brigada Julián Pérez Villacastín, a la sazón comandante militar de Gijón. Ese mediodía, ambos presidieron una parada militar en el patio del cuartel y se procedió al arriado de la bandera nacional de la puerta principal del edificio. Para concluir el acto tuvo lugar un desfile de las tropas, al mando del comandante de Caballería José Luis Díaz, compuestas por una escuadra de gastadores, dos secciones de la Compañía de Operaciones Especiales 72, un escuadrón del Grupo Ligero de Caballería VII y la banda de música del Gobierno militar de Asturias.
Pero ese mismo día el Ejército también transfirió al Ayuntamiento las instalaciones militares que tenía en La Providencia, el Cerro de Santa Catalina y La Coría.
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