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La serie británica 'Adolescencia', disponible en Netflix, no solo ha cautivado a la audiencia por su innovador formato de plano secuencia y su impactante narrativa, sino que también ha puesto en el centro del debate un fenómeno alarmante: la cultura de los 'incel'. Este término, que hace referencia a los 'célibes involuntarios', describe a comunidades en línea que promueven ideologías misóginas y tóxicas, afectando especialmente a adolescentes vulnerables. La serie explora cómo estas influencias digitales pueden radicalizar a los jóvenes, distorsionando su percepción de las relaciones y fomentando comportamientos peligrosos. Para los padres, este fenómeno representa un desafío urgente, ya que la falta de supervisión en el consumo de contenido en línea puede tener consecuencias devastadoras en la salud mental y emocional de sus hijos.
Estrenada el pasado 13 de marzo, la miniserie de cuatro episodios sigue el caso de Jamie Miller (Owen Cooper), un joven de 13 años acusado del asesinato de su compañera de clase, Katie Leonard. No es de extrañar que nadie pare de hablar de esta producción. Te atrapa, te envuelve con un magistral plano secuencia y te hace parte de una trama tan cruda como real. 'Adolescencia' no solo es la serie del momento, sino también una llamada de atención sobre los riesgos ocultos en el mundo digital.
¿Y qué son los secretos más oscuros que esconden los adolescentes? En esta cuestión entra de lleno el inquietante uso de emojis como lenguaje codificado que los chavales de esta serie de televisión tratan para lidiar con sus complicados estados emocionales y entrar en un mundo donde cada vez más resuena la palabra 'incel'. Un término inglés, acuñado ya en los años 90, que viene del acrónimo de 'involuntary celibates' y que se utiliza para referirse a personas, especialmente hombres, que forman parte de una comunidad en línea que, por causas ajenas a su voluntad, no logran mantener relaciones sexuales. Estos hombres suelen llegar a expandir sus manifiestos (misóginos) en distintos foros para culpar abiertamente a las mujeres de su «fracaso sexual».
Para saber el fondo del problema, primero debemos abarcar la forma: símbolos que, a priori pueden parecer inofensivos e inocentes, ocultan mensajes vinculados a drogas, relaciones sexuales y discursos extremistas que están desconcertando a los espectadores y generando preocupación entre padres y educadores. El doctor Robert Lawson, experto en Sociolingüística de la Universidad de Birmingham, explica en un artículo para The Conversation esta peligrosa tendencia entre los jóvenes e insta a mantener «conversaciones» entre padres e hijos para que estos no queden «atrapados» en el peliagudo cosmos de las redes sociales. Esta es la clave que además también puede resultar útil para la policía como «sistema de alerta temprana para identificar a los hombres en riesgo de ejercer la violencia 'incel'».
Extraída de la mítica película 'Matrix', entre los adolescentes representa el 'despertar' de ciertos grupos de hombres que creen que el feminismo ha otorgado demasiado poder a las mujeres. En la serie, este emoji se utiliza para identificar a alguien como parte del movimiento 'incel'. Y si la píldora es de color negro se trata de una invitación para autoproclamarse como tal.
Cuando se combina con la píldora roja, simboliza que alguien está listo para actuar de manera radical. En la serie, uno de los personajes explica su significado: «Es una llamada a la acción dentro de la 'manosfera'».
La 'manosfera' hace referencia a los foros y comunidades en redes donde convergen grupos de hombres que promueven la masculinidad tóxica y la misoginia.
En la serie 'Adolescencia' se trata este tema cuando se habla de «la regla del 80-20», que se traduce en la creencia de que el 80% de las mujeres se siente atraída solo por el 20% de los hombres, dejando a los demás sin posibilidades.
Cada color tiene un significado específico:
Rojo: Amor.
Morado: Excitación sexual.
Amarillo: Interés romántico.
Rosa: Interés sin implicaciones sexuales.
Naranja: Mensaje de apoyo o consuelo.
Este emoji se utiliza para identificarse como 'incel', reforzando estereotipos dañinos.
Que todo este lenguaje tenga tanta influencia sobre los adolescentes, nos puede parecer desmesurado e inexplicable. Al igual que le ocurrió al inspector Luke Bascombe y que necesitó de su hijo Adam para comprender este código y seguir en su investigación. Está claro que más allá de su éxito, 'Adolescencia' reabre el debate sobre 'el lado oscuro' de la era digital y cómo el fenómeno 'incel' ejerce un gran poder en algunos jóvenes. Ejemplos hay unos cuantos. Elliot Rodger, el niño rico que protagonizó una matanza por ser virgen en Isla Vista.
Otro más reciente: el del pistolero de Plymouth, en Inglaterra, el pasado agosto de 2021. Jake Davison, de 22 años, mató a cinco personas (entre ellas su madre) e hirió a otras dos. Su móvil era la misoginia. Dos semanas antes del atroz suceso, Davison había publicado diversos vídeos donde confesaba su odio hacia las mujeres. De nuevo el mismo peligroso discurso de los 'incel': el «fracaso amoroso». Y de nuevo esa distancia educacional que hay entre adultos y adolescentes. Hay que hablar.
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María Díaz y Álex Sánchez
Almudena Santos y Leticia Aróstegui
Josemi Benítez
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