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Los efectos del confinamiento: malestar, ansiedad, desánimo y miedo al contagio

Los efectos del confinamiento: malestar, ansiedad, desánimo y miedo al contagio

El teléfono de atención psicológica puesto en marcha por el Principado recibe más de mil llamadas en mes y medio

LAURA TORRE

GIJÓN.

Jueves, 7 de mayo 2020, 02:34

¿Qué está ocurriendo de puertas adentro en los hogares asturianos? ¿Cómo llevan estos 50 días de confinamiento las familias, niños, parejas o quienes viven solos? ¿Hay miedo al contagio por coronavirus? ¿Y a morir o a perder a seres queridos?

Estos y otros muchos temores y malestares están detrás de las casi mil llamadas que ha recibido en su primer mes y medio de funcionamiento el teléfono de atención psicológica que puso en marcha el Servicio de Salud del Principado (Sespa) tras la irrupción de la pandemia del coronavirus. Desde su entrada en servicio, el pasado 25 de marzo, los profesionales de Salud Mental han recibido hasta este martes 1.015 llamadas, unas 25 diarias. El número 900 925 112 está activo de manera ininterrumpida. «Estamos las 24 horas, de lunes a domingo», dice Purificación Saavedra, psicóloga clínica de la Unidad de Coordinación de Salud Mental del Sespa y coordinadora de Programas Transversales.

Una de las principales conclusiones a las que se llega tras analizar las casi mil llamadas recibidas hasta el momento es que el 61% de los usuarios muestra niveles altos de malestar. «Medimos el nivel de malestar de quienes nos llaman y hemos visto que el 30% refiere sufrir un malestar leve, otro 52%, moderado, y un 9%, grave».

Más de un tercio de quienes han marcado el 900 925 112 son pacientes de Salud Mental. Y es que, aunque el teléfono se creó con la intención de atender el malestar psicológico entre la población en general y profesionales en la primera línea, «un 35% son pacientes de Salud Mental y otro 8% pacientes con trastornos psicológicos que están siendo llevados desde Primaria», detalla María Fernández, psicóloga clínica del Área Sanitaria III. Así, pese a ser una línea ideada para atender problemas relacionados con el COVID, «el 47% de las llamadas recibidas no guardaban relación directa con el coronavirus sino que proceden de pacientes».

Problemas para dormir

Entre los usuarios se observa una mayoría de mujeres (65% del total), sobre todo, en el tramo de 35 a 64 años, donde se concentran seis de cada diez llamadas. Los motivos de las consultas son diversos: «Sobre todo, nos cuentan problemas relacionados con la situación de confinamiento. Hay mucha sensación de desánimo, de malestar emocional con trastornos de ansiedad y problemas para dormir. Muchos se muestran preocupados por su situación laboral o por lo que va a venir», abunda Purificación Saavedra. También hay miedo al contagio, «sobre todo, a contagiar».

Unas de las ventajas de este teléfono «es su inmediatez», indica María Fernández. La idea no es ofrecer un tratamiento por teléfono, «sino hacer una atención psicológica puntual y centrada en la crisis sanitaria. Un acompañamiento». En definitiva, «disminuir el malestar» que nos está dejando el largo confinamiento.

Detrás de las diez líneas habilitadas del 900 925 112 hay psicólogos clínicos y psicólogos internos residentes (PIR), el equivalente al MIR de los médicos. Aida Fernández Lara, PIR: «Nos encontramos ante una situación nueva, sobre la que no tenemos nosotros el control», indica. Eso hace que «mucha gente se agobie o, incluso, se sienta triste o harta de la situación». Los problemas de convivencia también están a la orden del día: «Hay que adaptarse a nuevos roles y eso no siempre es fácil», recuerda. Los jóvenes, afirma, «lo llevan mejor porque son los que más recurren a las videollamadas con sus amigos». Pese a todo, un 14% de las consultas recibidas procedía de personas de 18 a 34 años.

«Hay gente que pasa hambre»

Entre las múltiples llamadas que atendió Purificación Saavedra hubo una que le quedó especialmente grabada. «Hay gente que no puede trabajar, que no tiene ingresos y que está pasando hambre», relata. La soledad también se cuela en esta línea de atención telefónica. Sobre todo, está muy presente en los mayores de 64 años, donde se ha observado que más de la mitad «viven solos o con algún familiar que no se puede encargar de ellos».

Algo que llama la atención es que han sido pocos los profesionales que se han puesto en contacto con el teléfono de atención psicológica. Apenas un 5% de las llamadas corresponden a sanitarios o de otros sectores a los que les ha tocado trabajar en esta crisis. «Creo que los efectos del choque emocional que están padeciendo llegará cuando todo esto haya acabado», indica Saavedra.

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