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La filósofa Amelia Valcárcel, con su nuevo libro.
«Las ocupantes del Ministerio de Igualdad son unas incompetentes»

Amelia Valcárcel

«Las ocupantes del Ministerio de Igualdad son unas incompetentes»

«A alguna izquierda de este país la brújula se le cayó al suelo y la tiene totalmente hecha pedazos», defiende la ex consejera de Estado

Martes, 30 de mayo 2023, 03:02

«Frente a la deriva queer –cristalizada en la reciente ley trans– los fundamentalismos religiosos y otras alternativas reaccionarias, el feminismo permanece como una lucha democrática y moral irrenunciable», sostiene Amelia Valcárcel (Madrid, 1949) en su nuevo libro, 'La civilización feminista'. Un ensayo publicado por La Esfera de los Libros en el que la catedrática de Filosofía Moral y Política en la UNED y ex consejera de Estado retoma la genealogía fundamental del movimiento por la igualdad y la plena ciudadanía de las mujeres: sus distintas etapas, sus obras seminales y sus conceptos centrales.

–En esta obra carga contra lo que usted llama el «delirio queer». ¿Por qué es exactamente un delirio esta teoría?

–En general, afirmar que el sexo no existe significa una salida del dominio empírico que no puede calificarse más que de delirante. El sexo existe, somos mamíferos y hasta los vegetales, en su mayor parte, tienen reproducción sexuada. No digo ya el reino animal, que está muy especializado en ello.

–De la ley trans ha afirmado que es una «monstruosidad» y «tropelía». ¿No estamos, en realidad, ante un avance de los derechos civiles?

–Cualquier movimiento social que diga que llueve hacia arriba, que la Tierra es plana o que el sexo no existe, está haciendo afirmaciones que, si las hace en serio, no en broma, nos tienen que poner inmediatamente sobre aviso de que algo está mal en quien las hace y en la sociedad que las admite sin escandalizarse. Si a ello añadimos que semejantes asuntos toman cuerpo de ley, entonces estamos antes prácticas jurídicas peligrosas.

–¿Por afirmaciones como esas ha salido del Consejo de Estado?

–Mire usted: cuando yo afirmo cualquier cosa, sé lo que me estoy jugando. Y, a diferencia de otras personas, si me lo tengo que jugar, me lo juego.

–Y, así, llegamos al enfrentamiento del feminismo.

–No hay ningún enfrentamiento en el movimiento feminista. El movimiento feminista está donde estaba y mantiene la abolición de todos los cautiverios de las mujeres. Y su internacionalismo. Y se mantiene también como un movimiento emancipatorio y civilizatorio, transformador.

–Eso no es lo que se palpa en la calle ni tampoco en el seno del Ejecutivo central...

–Si usted se refiere a personas como las actuales ocupantes del Ministerio de Igualdad, la verdad es que, después de haber soportado más de dos años, ya no nos produce ninguna sorpresa. Son simplemente unas incompetentes, no saben de qué hablan y probablemente están produciendo daño con su acción pública. Sus posiciones son simplemente insostenibles.

–¿Qué espera de las elecciones de mañana?, ¿debe el PSOE hacer autocrítica sobre el Gobierno de coalición?

–El PSOE es muy variado. Yo, sin ir más lejos, sigo en ese partido. Respecto a lo que va a pasar el domingo, no tengo ni idea, no tengo un doctorado en profecías. Y lo que yo quiera que pase tampoco influye mucho en lo que vaya a pasar. Las elecciones del domingo son elecciones locales y autonómicas. Las cuestiones más de fondo sobre valores se suelen llevar a las elecciones generales. Y todo lo que suceda el domingo sin duda alguna tendrá interés para saber cómo pueden ir las generales.

–¿Le preocupa el avance de la extrema derecha?

–Me preocupa que la extrema derecha no sepa qué hacer con esta civilización en la que vivimos y sea resistencial, pero me preocupa tanto, y algunos días incluso más, que la izquierda tampoco sepa qué hacer. Porque alguien tiene que tener brújula. Y a alguna izquierda de este país la brújula se le cayó al suelo y la tiene totalmente hecha pedazos.

–¿Cuáles son hoy los grandes enemigos del feminismo?

–El feminismo tiene dos grandes frentes. Uno es la parte más inerte y reactiva de la sociedad, a la que le cuesta mucho avanzar en estas posiciones. Es muy resistencial. Imagínese Irán, los fundamentalismos islámicos. Tienen mucho que ver con no aceptar la nueva realidad de la libertad de las mujeres. Pero a lo que nos enfrentamos en occidente, además de a esas resistencias, que también existen, es a un intento de suplantación. A llamarle feminismo a algo que no es feminista y cuya agenda es absolutamente contraria a los intereses de las mujeres y de la ética mínima.

–Habla también de «una neolengua de gabinete publicitario que retuerce sus significados».

–Si usted, por ejemplo, a que una mujer sea cooptada o llamada desde cualquier país subsahariano para ser vendida por horas en las carreteras españolas lo llama trabajo sexual, ya está dicho todo. La neolengua ya está desde Orwell en '1984'. Es decir: cuando alguien quiere llamar al sitio donde te matan el Ministerio de la Vida o al sitio donde te prohíben hablar el Ágora de la Libertad, está haciendo una tergiversación del lenguaje.

–E incluso de una «agenda oculta queer».

–Sí. Los vientres de alquiler, la prostitución, la pornografía, la aceptación de la violencia y, por supuesto, la consagración de los estereotipos.

–El debate sobre los vientres de alquiler se ha reabierto...

–Este debate yo lo cerré en el PSOE en 2018. No me diga que lo estamos reabriendo.

–Me refería al 'caso Obregón'.

–Que la señora Obregón compre niños no abre ningún debate. De todas maneras, está feo.

–¿Qué les dice a quienes ven en discursos como el suyo similitudes con los discursos xenófobos, de odio al más vulnerable, o cierto temor a perder parte de sus privilegios?

–Yo a las tonterías procuro no contestar. Póngalo así. Literal.

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