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milagros lópez de guereño
Martes, 24 de junio 2014, 01:29
Buena la ha liado Jorge Manuel Guevara Corona, el joven vicario de la parroquia de Guadalupe, en el estado mexicano de Michoacán, por mostrar sus pecados capitales en las redes sociales. Su primera penitencia ha sido la suspensión de su ministerio mientras se investiga su polémico caso.
La orientación sexual de Guevara quedó muy clara al acompañar de un «Mmmmmm mamacita» las fotos de una amiga con pinta de todo menos de beata. Su amor al lujo también quedó expuesto sin asomo de arrepentimiento al repantigarse sobre el capó de un Audi negro, exhibirse disfrazado de luchador o subido en un cuatrimotor. Hay que reconocerle que tampoco oculta su profesión porque en otra foto aparece con casulla bajo el altar junto a otros cuatro curas.
El vicario oriundo de Jalisco, Guadalajara, fue ordenado sacerdote hace nueve años. En 2013 llegó a la parroquia de Guadalupe de Morelia, la capital del estado del centro del país que últimamente es noticia constante por los enfrentamientos entre narcotraficantes. Entonces publicó este mensaje: «Agradezco de todo corazón a todos mis amigos k se alegraron conmigo al llegar a mi nueva parroquia. Gracias a Dios hay voy acoplándome. Me tocó un Sr. Cura de lujo nada k ver kn lo anterior. Dios me los bendiga siempre. A todos cuando gusten aki los espero. Feliz Domingo a Todos» (sic).
Después mantuvo una actividad constante en las redes sociales. En su perfil abierto a todo el público no mostró ni sencillez ni discreción. Y su gusto por las curvas femeninas quedó patente en un comentario del 5 de noviembre de 2013: «Ke lindura», comentó de una joven con gran «pechonalidad».
El 15 de abril publicó el lascivo «Mmmmmm mamacita» ante dos fotos de una chica luciendo pierna, escote y tacones de vértigo. Las respuestas no tardaron: «Padre, ¿no cree que está muy joven para ser su mamacita? La veo yo muy joven...!!!».
En otra ocasión apareció recostado sobre un coche Audi con los comentarios «de Carnaval en mi Coche Saludos a Todos (sic)» y «Feliz x siempre». El escándalo se iba engordando. La feligresa Raquel Patricio le escribió: «¿Y ese carrito quién se lo prestó padre? No sé cuánto gana un sacerdote, pero yo conozco uno que otro que son muy humildes y no tienen para esos gustos».
Los parroquianos fueron más pudorosos con sus exuberantes amistades femeninas y eso que el cura lujurioso no se cortaba a la hora de lanzar opiniones sobre mujeres y coches, sus dos grandes pasiones.
La semana pasada desaparecieron fotos y comentarios de la red. En ello tuvo mucho que ver el rapapolvo del arzobispo de la capital michoacana, Alberto Suárez Inda, que le ha mandado una temporadita de retiro para que reflexione. «Esperamos que durante esta licencia, el padre Guevara haga conciencia de lo mejor que le conviene, porque hizo votos y promesas que los curas debemos cumplir», recordó Suárez Inda.
El arzobispo lamentó que el religioso no haya ejercido el sacerdocio de manera coherente con los votos de castidad y pobreza que hizo. «Como humanos, los sacerdotes son imperfectos y cometen errores», pero a renglón seguido subrayó su obligación de predicar con el ejemplo.
El alegre padre Guevara estará ausente de su vicaría mientras es juzgado por las autoridades eclesiásticas. No se sabe dónde esperará la sentencia. Es posible que lo envíen a La Casa Emaús, un centro de la Iglesia católica abierto en la granja San Benito, ubicada en el pueblo El Tunal, en la Sierra de Arteaga. Es un centro de «rehabilitación» con capacidad para 20 obispos o sacerdotes en crisis moral, espiritual o psicológica. Durante tres y seis meses tratan situaciones y «problemáticas específicas» como la pederastia, delito cometido por una veintena de sacerdotes mexicanos, según ha trascendido. La casa de retiro cuenta con capilla y dormitorios, sobre los cuales se levantan 12 estatuas con las figuras de los apóstoles.
También se especula por su posible estancia en Monterrey, donde el sacerdote Rodolfo Mora dirige un centro similar. Allí, 43 curas y obispos han sido «reciclados» en su fe, apuntan fuentes de la Diócesis de Saltillo.
En México la polémica está al rojo vivo con las andanzas del padre Guevara. Unos consideran que los curas también son humanos, que el sacerdocio no los hace asexuales y por ello pueden tener debilidades. Otros, que por encima de todo deben ser un ejemplo y no pueden tener perfiles tan ligeros y aparentemente promiscuos. En cualquier caso, el futuro del pecador padre Guevara no se dirimirá con encuestas ni en las redes sociales: lo determinará la jerarquía eclesiástica mexicana.
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