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Hoy vamos a emprender caminata por un lugar de esos que desprenden magia, entre ruidos acuáticos y vegetales, a través de caminos ya desdibujados de esos que unían a las personas antes de que existieran las carreteras o la tracción mecánica.
El paisaje dominante será el bosque, gobernado por robles centenarios, sabias hayas y poderosos avellanos. La banda sonora, la pondrá el agua, acompañada de trinos alborotados. El entorno, un valle, en pleno corazón de Ponga.
Y aunque nuestros pasos no van a conducir a ninguna cima, pica ni porra, la excursión se asoma a pequeños y bellos pueblos de montaña, agradables bosques, riberas acogedoras, arquitectura tradicional, montañas de renombre… resultando un paseo ideal para conocer el bello entorno del Parque Natural de Ponga, uno de los más valiosos tesoros de la Cordillera Cantábrica.
Tipo de ruta: CIRCULAR
Distancia: 10 km (aprox.)
Dificultad: Moderada-Fácil (se trata de una ruta muy cómoda de caminar, sin apenas desnivel excepto en el ultimo tramo -entre Abiegos y San Juan de Beleño- donde hay zonas de pendiente bastante acusada
Tiempo: 3 horas (aprox.)
Para comenzar el precioso paseo por valle que hoy emprendemos, debemos acercarnos hasta San Xuan de Beleñu, pequeño pueblo de menos de 200 habitantes que también es la capital del concejo de Ponga.
Desde Beleñu, comenzamos a andar a los pies mismos del Centro de Interpretación del Parque Natural de Ponga, en el barrio de Baraes, donde cogemos un camino de hormigón bien señalizado que abandona el pueblo.
La pista enseguida da un giro, bastante cerrado, y se transforma paso a paso, casi como por arte de magia, en un túnel de castaños y avellanos que empieza a descender de manera veloz y cómoda, hasta llegar a un puente, el primero de unos cuantos que cruzaremos durante el día. Lo llaman el puente Los Ancios: se trata de un viejísimo puente de piedra de un solo arco que salva el arroyo d´Améu y se funde de nuevo con el sendero, que continua a través del bosque sin dificultad ni apenas desnivel.
Este tramo se conoce como Tombu la Cueye y está plagado de castaños centenarios, muchos de ellos con el tronco ahuecado por la acción de la humedad, el tiempo y los hongos.
Poco a poco, el ruido del bosque va quedando silenciado por el ruido del agua, que crece en intensidad dando a entender que una fuerte corriente está cerca. La senda comienza ahora a internarse en una regia garganta, metiendo al caminante entre verticales paredes de caliza.
En este tramo, encontramos un desvío que desciende a mano derecha y conduce a Soto Rodrigo, lugar donde se pueden contemplar los restos de una antigua ferrería que hoy está más que abandonada. Si seguimos andando, tras un trecho encontraremos que la ruta desemboca en una pasarela de piedra: estamos en el Pontón, un puente de mampostería declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO que se asienta sobre dos enormes bloques de caliza que obstruyen el cauce fluvial.
Al cruzarlo, veremos cómo el río ha excavado una cueva en la base de las piedras que obstaculizaban su camino y que, desde ella, se precipita una cascada de agua que sigue su curso tranquila.
En el otro lado del río alcanzamos rápido un cruce de caminos: girando a la izquierda podemos remontar la foz y subir hasta Yanu, pequeño barrio al norte de Sobrefoz en el que se pueden contemplar un lavadero tradicional y una casona impresionante, en ruinas, construida en el s.XVIII.
En el otro lado del río, tras cruzar el puente del Pontón, alcanzamos rápido un cruce de caminos: girando a la izquierda podemos remontar la foz y subir hasta Yanu, pequeño barrio al norte de Sobrefoz en el que se pueden contemplar un lavadero tradicional y una casona impresionante, en ruinas, construida en el s.XVIII.
Bajando de nuevo hasta la encrucijada de la foz, tomamos ahora rumbo a la derecha, iniciando ahora una subida, bastante cómoda, que termina en una casería conocida como Llandelestosu, rodeada de prados y con estupendas vistas. Desde aquí, por carretera local, llegaremos hasta Abiegos, un pequeño núcleo rural de poco más de 30 habitantes que merece la pena recorrer y conocer.
Desde Abiegos, siempre con las marcas del PR bien a la vista, seguimos senda tomando un camino rural que, comenzando en los pies de la iglesia, baja bruscamente de nuevo para terminar a orillas del río Ponga, en el tercer puente del día: el puente Soto.
A través de este puente, alcanzamos la otra orilla y empezamos a ascender: primero por una pista forestal ancha y cómoda que sigue dirección Cainava (otro precioso pueblo pongueto habitado por una veintena de personas) y después por un pequeño sendero, bastante empinado, que sube y sube entre árboles hasta desembocar en San Xuan de Beleñu, un par de barrios más allá del centro de interpretación en el que habíamos comenzado a andar.
Aquí termina nuestro paseo, fresco y bien aderezado de vegetación autóctona, perfecto para adentrarse en las entrañas del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Ponga, un auténtico paraíso natural de la Cordillera Cantábrica cargado de tesoros de esos que definen Asturias.
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