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En el Parque Natural de Redes, justo en la zona que marca sus límites más norteños, existe una montaña adornada de roca caliza, con forma de enorme ola, que resulta un balcón perfecto para contemplar altaneros paisajes y presumidos cordales en todas las direcciones: la Peña Crespa, también conocida como Pico Los Tornos.
Para alcanzar esta cima, hay que recorrer un camino que alterna tramos de fuerte pendiente con trechos llanos y que conforma una interesante ruta de unos 12 kilómetros y desnivel pronunciado a través de bosques, praderías, majadas y senderos serpenteantes.
En el inicio del trayecto encontraremos, además, tres puentes (puente bajo, puente medio y puente alto) que cruzan un pequeño río de aguas claras (conocido como río de Enmedio) que desciende por el valle, estirándose entre piedras, enormes robles, abrevaderos y fuentes, para abrazarse un poco más abajo al rio Orlé, que nace en las montañas y, en un corto recorrido, se desliza recogiendo afluentes para ir a encontrarse con el Nalón.
Una preciosa excursión, ideal para embriagarse con los verdes y vegetales encantos de Redes, que comienza caminando por un pequeño pueblo casín, atraviesa y asciende un valle, y culmina alzada algo más de 1500 metros, con vistas perfectas de la Cordillera Cantábrica y de sus más míticos y norteños territorios protegidos.
Tipo de ruta: : Ida y Vuelta
Distancia aproximada: 12 kilómetros
Dificultad: Moderada
Tiempo aproximado: 5 horas
Desnivel: 913m
Altura máxima: 1543m
Observaciones: Al final de la ruta, justo antes de llegar a la cima, una canal estrecha obliga a hacer una pequeña trepada en la que hay que tener especial precaución y que convierte la ruta en una excursión algo más técnica. Hasta esa zona final, el sendero –fuertemente empinado en algunos tramos-es cómodo y seguro.
Para alcanzar los Tornos de Pandemules (también llamado Pico los Tornos o Peña Crespa) tenemos que comenzar a andar desde Orlé, un núcleo poblacional de esencia casina y ganadera, lleno de casas de piedra, fuentes y lavaderos, ubicado muy cerca de Campu Casu, capital del concejo por el que hoy emprendemos viaje a pie.
Desde Orlé partimos, dejando atrás las casas del pueblo y caminando muy cerca del rio para –enseguida- desviarnos a la izquierda y empezar a andar el valle de Enmedio por senda bien marcada que, discurriendo entre árboles, alterna hormigón, piedra y tierra.
Rápidamente, encontramos uno de los tres puentes que vamos a cruzar en este primer tramo de ruta: se trata de Puente Bajo, un pequeño pasadero de madera tras el cual sigue el camino empedrado, que nos lleva sin complicaciones hasta los dos puentes que siguen, el Medio y el Alto, antes de empinarse de manera severa en dirección ascendente.
La pista, que ahora luce firme de hormigón, sube de manera acusada dejando atrás la zona de río para meterse en zona boscosa, primero de robles y, enseguida, de hayas, que nos indican que estamos ya en zonas altas.
El terreno, tras el tramo de fuerte subida, llanea repentino, dando una tregua al caminante y abriéndose a un valle salpicado de cabañas y praderías entornadas: estamos en la zona conocida como el Bocín, ubicados a 1000 metros de altura en el corazón del Parque Natural de Redes.
Tras el repecho llano, la ruta vuelve a ascender, ahora por camino zigzagueante y de tierra, recorriendo majadas y oteando ya el Cuetón Les Travieses, una mole rocosa que ya no perderemos de vista en todo el trayecto y que destaca en la panorámica del paisaje como una pirámide de roca oscura y desafiante.
Vencida la subida, el sendero se apiada y vuelve a dar un descanso, llaneando repentino y pasando por delante de un abrevadero con forma de fuente en el que podemos recargar cantimplora. La zona vuelve a salpicarse de cabañas y el camino que seguíamos señala que su destino es el Alto de los Duernos, cumbre muy parecida en altura a Los Tornos pero que hoy no visitaremos.
En este punto, tenemos que abandonar el trazado que nos trajo hasta aquí para desviarnos (unos metros antes de la fuente) dirección norte por un nuevo sendero, largo y en cuesta, que nos conduce a la majada de Piedrafita, un lugar de singular belleza y extensos prados desde el que contemplamos nuestro destino cimero de hoy, así como los Picos de Europa y montes representativos del cordal de Ponga.
Toca seguir camino. Y para ello, manteniendo la dirección que nos trajo a este lugar, atravesamos la majada y seguimos un sendero bien marcado que transita a media ladera, contemplando a nuestros pies extensos e idílicos valles habitados por bosques milenarios, arroyos de montaña y restos de cabañas que indican la fuerte identidad ganadera que dio forma a este lugar.
Nuestro siguiente destino, base de la cumbre del día, es la collada Boqueriza, ubicada a los pies de la Peña Crespa por su vertiente oeste y escenario perfecto para empezar a contemplar las bellas vistas del circo montañoso que vamos a tener como recompensa cuando conquistemos Los Tornos.
Estamos en la recta final antes de alcanzar cima y un camino muy marcado nos va llevando, haciendo zetas entre los murallones de piedra, hasta casi el punto culmen del día. Abundan las piedras y el matorral, y aunque el camino es cómodo de seguir y se deja querer sin excesivos problemas, la pendiente es acusada y es mejor tratar de conquistarla despacio, contemplando en los descansos los enormes tramos de bosque que, desde Casu a Sobrescobio, inundan todo el territorio de Redes.
Tras un buen tramo de subida, el sendero termina, repentino, en una canal: es corta y bastante estrecha, como un pasadizo sobre roca y corto césped, o como un verde tobogán pedregoso al revés, adornada de algunos árboles solitarios que parecen observar aburridos el devenir de los pasos y los caminantes.
En esta zona de la canal conviene doblar las precauciones y afrontar el fuerte repecho de manera lenta, asegurando bien el pie que avanza antes de poner el otro a avanzar y concentrándose de forma profunda en el camino. El último trecho, ese que ya nos eleva a la cima de forma definitiva, requiere hacer una pequeña trepada, sencilla y ausente de cuerdas pero sutilmente técnica, no apta para senderistas acostumbrados a caminos alejados de roca ascendente.
Conquistada la canal, conquistamos por fin la cresta cayosa y caliza de Peña Crespa, de la que sólo nos separan unos pasos y donde el típico buzón de cumbres, acompañado de vértice geodésico, nos indica el punto más alto de la jornada.
El regreso se emprende por el mismo camino, poniendo cuidado al descender por la canal y volviendo sobre nuestros pasos hasta Orlé para despedirnos, ya con ganas de repetir, de tierras casinas y de este precioso recodo del mundo que es el Parque Natural de Redes.
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