

Secciones
Servicios
Destacamos
La cima a la que hoy nos dirigimos puede calificarse como la ubicación perfecta si lo que queremos es conocer el Parque Natural de Redes, asomarnos a amplias y preciosas vistas del centro y el oriente asturianos, y caminar pisando bosque, pradera, aldeas y caminos cresteros, de esos que nos desafían levemente y nos elevan, en perfecta panorámica, para otear el paisaje.
Nos vamos de ruta al Cuyargayos, un pico de casi 1400 metros que –aun siendo un destino accesible- nos invita a recorrer, para conocerlo, 15 kilómetros de camino, salvando casi 1000 metros de desnivel. Una caminata larga y circular que, no obstante, enamora al que la emprende y acerca a una cumbre emblemática, ubicada estratégicamente entre los concejos de Sobrescobio y Caso, en la Sierra Mermeja, ideal para profundizar y recrearse en la belleza (verde, boscosa y fértil) de la siempre impresionante zona de Redes.
Tipo de ruta: Circular
Distancia: 15 kilómetros
Dificultad: Moderada
Tiempo: 6 horas (aprox.)
Lugar de salida y llegada: Soto de Agues (Sobrescobio)
Altitud máxima: 1385 metros
Desnivel aproximado: 1000 metros
Apta para niñ@s: No, si se trata de niños pequeños o iniciándose en el senderismo
El inicio de nuestros pasos para alcanzar el Cuyargayos está en Soto de Agues, pueblo del concejo de Sobrescobio que también será nuestro final de ruta. Desde aquí, bien señalizado, nuestro primer destino será Ladines, una pequeña y bonita aldea situada a media hora de camino (aproximadamente) por carretera.
Este primer tramo no resulta complicado: podemos tomarlo como un pequeño y agradable calentamiento en el que pasaremos por el pueblo de Agues donde, justo al lado del puente sobre el río Nozalín, hemos de coger un camino que sube para alcanzar -sin grandes esfuerzos- Ladines, lugar en el que el terreno comienza a introducirse en el monte, dejando atrás la carretera y las viviendas.
Desde Ladines, sin trazas de pérdida posible, debemos seguir las indicaciones del PR AS-63, que nos lleva a cruzar el pueblo en sentido ascendente y a rodear su iglesia por la parte alta, donde encontramos un tramo de breve pista que, enseguida, pasa de hormigón a tierra. Sin perder comodidad en nuestro avance, este tramo se extiende durante unos dos kilómetros, regalándonos preciosas vistas del pantano de Rioseco, girando a la derecha en un cruce de caminos y depositándonos en la majada de Faidiellu.
Desde Faidiellu, tomamos a la izquierda un desvío que se sale ya del camino que hasta ahora nos acogía, continuando trayecto por un sendero que atraviesa una zona de praderías y termina en el inicio de un bosque, un frondoso hayedo lleno de magia, que atravesamos por el medio. Sabremos que toca despedirse de los vetustos árboles cuando volvamos a ver cielo abierto y encontremos, primero, un estrechamiento (el «pasu de Escobio», bien reconocible por contar con un pequeño muro natural de roca) y, ya fuera de bosque, una larga campera que acaba en el Collau de Imblenes.
La ruta a seguir discurre ahora por las praderas de Imblemes, atravesando una majada, encontrando una fuente e invitándonos a asomarnos a un pequeño mirador que nos desvía unos metros a la derecha, ascendiendo las crestas circundantes. Si nos decidimos a coronarlas (algo que lleva unos pocos minutos y muy poco esfuerzo) el premio serán unas preciosas vistas desde las alturas, con las tierras altas del valle del Nalón a nuestros pies, abriéndose en preciosa gama cromática.
Luego, volviendo al camino y acumulando un puñado de pasos más, coronamos ya la Collada, distinguible por las vacas que descansan en ella. Hemos alcanzado los 1200 metros de altura en poco más de 5 kilómetros de recorrido, el Cueyargayos ya nos saluda cercano y toca seguir la ruta bordeando la ladera en paralelo a la cumbre, caminando por una zona de vegetación intensa y abordando el que es ya el último tramo para hacer cima.
Desde aquí, para coronar el Cueyargayos, tenemos dos opciones de camino: atacar directamente la cresta o rodear la cima por la parte baja de la izquierda de su muralla.
La primera opción es más corta pero requiere saltar un pequeño paso aéreo al final, sin complicaciones pero ayudándose con las manos. La opción del rodeo nos meterá en una zona más tomada por la vegetación y alargará varios minutos nuestro último tramo, pero gana en seguridad y comodidad de pasos si lo nuestro no son las trepadas. En cualquiera de las dos opciones, las marcas pintadas en la roca van marcando el camino a cumbre y los pasos, bastante verticales y desafiantes, van acercándonos despacio, con buenas vistas, al punto más alto del día.
Distinguimos la cumbre por dos características: es estrecha y está marcada con un vértice geodésico y un pequeño jito de metal con la altura conquistada: 1389 metros. Las vistas, impresionantes, recompensan de los esfuerzos de la ascensión abriéndose a todo el territorio del Parque Natural de Redes y atisbando otras cumbres míticas, que también enamoran, como el Tiatordos, Peña Ten, La Xamoca… A la vez, el embalse de Rioseco luce como pintado en el paisaje, rodeado de pueblos, vida, sierras y bosques.
Disfrutadas la panorámica y el merecido descanso, toca emprender la vuelta y, para ello, tenemos dos opciones: la primera, volver por el mismo camino que nos trajo hasta aquí y, la segunda, coger la dirección hacia Agues (indicada en un poste en la ladera) para volver haciendo una circular de 15 kilómetros que atraviesa la conocida como Foz de Nozalin, paisaje merecedor de una caminata que nos regala un precioso y relajante descenso entre ruido de agua.
Para bajar por la circular, tomamos la dirección hacia Agues (la dirección a seguir está marcada claramente en un poste en la ladera) y, luego, seguimos bajando hasta alcanzar la majada de Feleches (distinguible por las cabañas que aún la pueblan) y, después, un bosque que continúa descendiendo hasta dar con el río Nozalin, por cuya orilla vamos a caminar ya hasta llegar a Agues, desde donde –facilmente- alcanzamos, de nuevo y para acabar, Soto de Agues.
Decimos adiós a un día de senderismo intenso, a un camino de contrastes y destacada belleza y a una cumbre, la del Cueyargayos, que representa el balcón perfecto para mirar, a vista de pájaro privilegiada, la enorme belleza que caracteriza al siempre impresionante Parque Natural de Redes.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.