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EFE
Domingo, 1 de octubre 2006, 04:18
La lucha por la igualdad entre mujeres y hombres tuvo en la época de la II República en España importantes avances, pero quedó truncada y no se reactivó hasta la recuperación de la democracia, tras la muerte de Franco. Hoy se cumplen 75 años de aquel primer paso, uno de los momentos más importantes en esta lucha por la igualdad. Sucedió cuando las Cortes republicanas, el 1 de octubre de 1931, aprobaron el derecho al voto de las mujeres, el sufragio universal, tras una intensa lucha dialéctica en la que Clara Campoamor, segunda abogada colegiada en España, ocupa un lugar muy especial.
El pleno del Congreso de los Diputados dio el visto bueno al artículo 36 de la Constitución, que reconocía el derecho de las mujeres a ejercer su derecho al voto en igualdad de condiciones con el hombre. Puede que todo comenzara en 1910, cuando se posibilitó el acceso de la mujer española a la Universidad. Así fueron conquistando más derechos a lo largo de los años.
En 1918 apareció el movimiento feminista autónomo de los partidos y, posteriormente, la dictadura de Primo de Rivera, en abril de 1924, otorgó el voto a las mujeres en las elecciones municipales, pero solo a viudas y solteras. En 1931, de acuerdo con los resultados de las municipales celebradas en abril se proclamó la República y en mayo de ese año, el gobierno provisional promulgó un decreto electoral por el que se rebajaba la edad del voto de 25 a 23 años y permitía que todas las mujeres pudieran ser elegibles. El 1 de octubre se aprobó el sufragio femenino en España en las Cortes constituyentes.
Finalmente, la Constitución de la República aprobada en diciembre de ese mismo año estableció, entre otros principios, que todos los españoles mayores de 23 años, sin distinción de sexo, hombres y mujeres, tuvieran los mismos derechos electorales.
En aquel momento, tan sólo tres mujeres ocupaban escaño en aquellas Cortes Constituyentes, Clara Campoamor, del Partido Radical, Victoria Kent, de Izquierda Republicana, Margarita Nelken, del PSOE. Habría que esperar dos años más para las primeras elecciones en las que participaron las mujeres, fueron las municipales de 1933. Sin embargo, todo lo conseguido quedó en agua de borrajas hasta la muerte de Franco. Tras su fallecimiento, en junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones generales constituyentes y en diciembre de 1978, con la promulgación de la Constitución se reconoció la igualdad ante la ley de hombres y mujeres. Comenzaba, a partir de ahí, un desarrollo legislativo destinado a hacer real la igualdad recogida en la Carta Magna.
La lucha femenina
Con motivo del aniversario, ayer se convocó un acto, organizado por 32 organizaciones feministas, en el Ateneo de Madrid para conmemorar la obtención del voto femenino y homenajear a su principal promotora, Clara Campoamor. Durante una breve intervención, el presidente del Ateneo, José Luis Abellán, indicó que en la galería de retratos de la institución que dirige sólo figura una mujer, Emilia Pardo Bazán, por lo que se comprometió a que en el nuevo edificio -que se inaugura el próximo mes- haya una galería de retratos dedicada únicamente a mujeres.
En este sentido, un lugar destacado será ocupado por Clara Campoamor (1888-1972), quien entabló «una batalla muy difícil y contó con adversarias entre las propias mujeres», agregó Abellán.
Una batalla, la del logro del sufragio femenino en España, que permitió un incipiente acceso de las españolas a las administraciones e instituciones y, «por primera vez», se planteó la necesidad de pensar en ellas para captar su voto, explicó ayer la historiadora Gloria Nielfa. La incipiente participación política de las mujeres en la II República se truncó en 1936 (levantamiento militar de Franco) y, por tanto, «no pudo dar todos sus frutos».
A partir de las elecciones generales de 1933 y 1936, las primeras en las que la mujer ejerció el sufragio, aunque «no masivamente», los partidos intentaron captar su voto dado que eran potenciales electoras.
Por su parte, la jurista María Telo, quien mantuvo amistad con Clara Campoamor, señaló que este personaje, que trabajó en Asturias por los hijos de los mineros muertos o encarcelados, tras el estallido revolucionario de 1933, fue un «importantísimo referente» para muchas mujeres de la época que luchaban por la igualdad. Telo, de avanzada edad, recordó que Campoamor era muy admirada y que se colegió un mes después que Victoria Kent, que precisamente protagonizó después la postura contrapuesta a Campoamor en cuanto al derecho al voto femenino.
Ese enfrentamiento se pudo vivir ayer casi en directo, pues al término del acto se representó un pasaje del debate parlamentario entre Campoamor y Kent, el 1 de octubre de 1931.
Pero la batalla continúa. En estos momentos, en el Parlamento se trabaja en la redacción de la futura Ley de Igualdad, cuyo anteproyecto fue aprobado el 3 de marzo de 2006 por el Consejo de Ministros, de acuerdo con la directiva europea 73/2002 materia de trabajo, pero ampliada a todos los ámbitos de la vida social.
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