Ni un día sin su punto de pimienta en el pleno. Ayer el protagonismo fue para el presidente de la Junta General, Pedro Sanjurjo, y la líder del Partido Popular, Mercedes Fernández, cuya relación no es precisamente amistosa. El primero cortó la sesión para afear a la segunda que interrumpiese con comentarios los discursos de otros diputados. «No voy a consentir ninguna interrupción en adelante cuando esté hablando otro interviniente», zanjó Sanjurjo, visiblemente molesto. Antes, Fernández ya había ironizado con «la generosidad del siempre imparcial» presidente de la Junta, del PSOE, en el reparto de los tiempos.
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