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Las piezas de cerámica que ahora adornan comedores y otras estancias del hogar fueron en su tiempo útiles fundamentales en el entorno doméstico. Contextualizar esos usos es el objetivo de la exposición 'Cerámica Tradicional: Belleza y función' que se inauguró este lunes en la Factoría Cultural de Avilés como parte de la celebración de los Días Europeos de la Artesanía y en donde se podrá visitar hasta el viernes 11 de abril.
Con piezas de la alfarería de Miranda, de Faro, del Rayu, de Vega de Poja y de Somió, cedidas por Selito, Cirilo, la Xunta pola Defensa de la Alfarería Tradicional de Faro y por Orlando Morán, ofrece un recorrido por los usos que en su día tuvieron esas vasijas, jarras y bacinillas, entre otras piezas.
La exposición se inicia con dos grandes fotografías de Selito (que estuvo presente) y su padre Lito, «uno de los grandes alfareros de Faro», al que se ve usando la rueda 'faruca' baja, que tiene que impulsar con la mano. «Era muy rudimentario, pero efectivo», aclaró Orlando Morán, que guió una visita por la muestra. En la segunda instantánea se ve a Alonso Díaz, un «gran tornero» gallego que llegó a Avilés a trabajar en Ensidesa y al que en su día reclutó José Manuel Feito para dar clase en la Escuela Municipal de Cerámica de Avilés.
Tras la introducción, el recorrido empieza por la leche, «algo muy importante en Asturias», y a la que se deben las 'botías', unas vasijas para hacer manteca. Orlando Morán aprovechó la explicación para ir añadiendo alguna característica de las piezas cerámicas de Faro y Miranda, ambas negras, pero por distintos motivos. La primera por la composición, la segunda por la cocción.
El agua, fundamental también tanto en el hogar como en la ciudad, explica piezas como el 'barbón' de Faro, un cántaro que Morán destacó como una de las piezas más señaladas de la muestra, y que tiene una canica de barro dentro «para limpiar la pieza por dentro del verdín que se acumulaba». Este, además, tiene tres asas, lo cual lo convierte en una rareza.
Para transportar el agua estaba la cántara, que las mujeres llevaban sobre sus cabezas, el tonel, las botías y los botijos. También una jarra del Rayu «a medio camino entre la tradición y la época preindustrial» y un botijo de una gallina y un gallo, de Faro, Premio Nacional de Artesanía, realizado a torno salvo el asa y la cola.
Los primeros saneamientos en Asturias se hicieron con caños, tuberías que han ido apareciendo en excacavaciones arqueológicas.
Y de ahí se pasó al aseo, con bacil y bacinillas y a la cocina.
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Lucía Palacios | Madrid
María Díaz y Álex Sánchez
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