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J. C. A.
Martes, 19 de febrero 2019, 03:08
Se separan los caminos de los dos hermanos Sandulache. Cristian, condenado el pasado enero a 55 años de cárcel culpable de trata de seres humanos en concurso con prostitución coactiva, delitos contra los derechos de los trabajadores, blanqueo de capitales y lesiones se encuentra recluido en régimen de aislamiento en el centro penitenciario de Asturias por agredir a otro de los encausados en el proceso, Marian Meauca.
Meauca fue condenado a dos años de prisión. Antes del juicio, al que asistió con un collarín a varias sesiones, denunció haber recibido ya una paliza por parte de personas afines al clan de los hermanos. Durante la vista oral, una de las acusadas que finalmente fue absuelta, depuso que Meauca, en último término, habría ayudado a las mujeres a huir del régimen de explotación en el que sobrevivían. Con estos antecedentes, el pasado día 1 de febrero el líder del clan se habría servido de una artimaña para aislar a Meuca en la zona donde se producen las comunicaciones de los internos con sus abogados. Allí, con la ayuda de otro preso y en escasos minutos hasta que se produjo la intervención de los funcionarios, le propinaron una paliza que acabó con el agredido en el Hospital Central de Asturias.
En cuanto a Sebastian Sandulache, condenado a 53 años de privación de libertad por los mismos delitos que su hermano, fue trasladado ayer del centro penitenciario de Asturias hasta el de Pontevedra. Según confirmó su abogada, Alexandra Pop, posiblemente el penal pontevedrés no será el destino final del integrante del clan, a la vez que aclaró que el motivo del cambio de ubicación responde a criterios de Instituciones Penitenciarias, posiblemente por «motivos de seguridad».
Ambos hermanos son presos de especial seguimiento, un régimen creado hace dos décadas para aumentar el control sobre reclusos de la banda terrorista ETA aunque posteriormente se extendió a otros reos considerados problemáticos. La inclusión en este registro, contempla privaciones más severas en la cárcel, una de ellas los cambios de prisión cada cierto tiempo y sin importar la raigambre con una ciudad en concreto. Así, Instituciones Penitenciarias deberá estudiar si Cristian sigue los pasos de su hermano en otro presidio fuera del Principado.
Las defensas de los cuatro condenados (el último fue Ionut Banciu, a cinco años) han recurrido ante el Tribunal Supremo la sentencia dictada por la Audiencia Provincial. El alto tribunal está pendiente de notificar que acepta el recurso de alzada de los dos hermanos, según confirmó ayer Pop, que considera que hay base suficiente para revocar las penas.
Como argumento, pone en tela de juicio las declaraciones de las víctimas y las tesis de la Fiscalía del Principado de Asturias acerca del alto nivel de vida de los hermanos que, según las defensas, nunca pudo ser comprobado.
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