Secciones
Servicios
Destacamos
GONZALO DÍAZ-RUBÍN
OVIEDO.
Domingo, 22 de marzo 2020, 01:04
El 6 de enero de 2003 era lunes, el tercer día del primer puente del año, por la festividad de Reyes, pero los bombos del salón de sorteos de Lotería Nacional lo hicieron laborable para las oficinas bancarias de medio Oviedo. El segundo premio del sorteo del Niño dejó un reguero de millones en Pumarín y la imagen de un puñado de bancarios, sacados de sus casas a las carrera, para buscar, primero, y convencer, después, a los agraciados para que depositasen el décimo en su banco. Se prometían vajillas, televisiones, móviles... Lo que fuese menester para que aquel dinero llovido del cielo se quedase en las cuentas de la oficina y no de la competencia. Diecisiete años después, el Ayuntamiento tiene 40 millones de euros en la cartera y los bancos no los quieren.
El Consistorio pretendía meter esa cantidad de dinero, casi una sexta parte del presupuesto municipal, en cuentas remuneradas a plazo fijo para «rentabilizar» los excedentes de tesorería en la caja municipal tras un año en el que, como adelantó EL COMERCIO, el municipio ha generado un remanente de tesorería de récord de más de 74 millones de euros debido a la baja ejecución presupuestaria.
Los 40 millones se iban en ocho tramos de cinco, «en aras de conseguir una mayor diversificación de los excedentes de tesorería», aunque se preveía que una sola entidad financiera pueda resultar adjudicataria de todos los lotes de caja. La imposición se haría por dos años, frente a los doce meses empleados en operaciones similares en ejercicios anteriores. La ampliación del plazo respondía a la decisión del equipo de gobierno de cumplir con el techo de gasto y ajustarse a la senda que marca Hacienda, un camino tan estrecho que deja miles de millones de euros en las arcas de los ayuntamientos sin gastar para cumplir con el límite de déficit fijado por la UE.
40 millones son mucho dinero, y aunque las condiciones exigían a las entidades aceptar, «sin penalidad» alguna, cualquier rescate anticipado total o parcial de los dineros municipales, un interés, aunque fue mínimo, debería generar ingresos para el Ayuntamiento, pero será así. Invitó a doce entidades financieras, las principales del país además de Liberbank y Caja Rural de Asturias, a presentar sus ofertas y solo esta última y el Banco Sabadell respondieron al llamado. La junta de gobierno ha acordado formalizar un solo depósito de 5 millones y dejar desiertos otros cuatro lotes,
Las administraciones juegan con desventaja. No pueden invertir sus dineros en nada que comporte el más mínimo riesgo. Así que los 35 millones restantes se dejan en la caja hasta nueva orden. Una pena, porque dan para muchas 'vajillas' en un momento en el coronavirus rompe todos los platos. El concejal de Economía lamentó esta semana que el Gobierno no haya introducido medidas de flexibilización que permitan a los ayuntamientos saltarse el techo de gasto y destinar sus abundantísimos excedentes de liquidez a actuaciones que compensen las caídas de actividad que las pymes y los autónomos están sufriendo.
Desde la aprobación de la Ley de Sostenibilidad Financiera en 2012, el Ayuntamiento comienza cada año en prórroga presupuestaria y con los «bolsillos» llenos de la recaudación del IBI. Ello, unido a los bajos niveles de ejecución presupuestaria y las restricciones del Estado al gasto de los ayuntamientos, ha ido haciendo crecer una bola que suma ya 74 millones de remanente de tesorería para los que no hay capacidad de gestión.
En 2013, el Ayuntamiento metió a plazo fijo 5 millones de euros, que ya se habían convertido en 15 en 2015. El mandato pasado, Rubén Rosón concertó operaciones similares por 20 millones en 2018 y 2019.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.