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SUSANA NEIRA
OVIEDO.
Martes, 23 de julio 2019, 00:19
Trescientos euros al día superables, con alojamiento en un piso de lujo y todos los materiales de trabajo «por parte de la casa». Era la oferta para captar chicas jóvenes para un piso donde se ejercía la prostitución en Oviedo y que ha sido desmantelado por la Policía Nacional. A cambio, les pedían «buen cuerpo» y les imponían unas «duras condiciones»: permanecer un mínino de veintiún días -lo que llaman 'hacer plaza'-, perdiendo la fianza si abandonaban antes, la obligatoriedad de realizar a los clientes prácticas sexuales de riesgo y la disponibilidad de trabajar veinticuatro horas al día, sometiéndolas incluso a maltrato físico si se negaban a atender una cita, aunque llevasen más de diez en esa jornada.
En esta red cayeron dos denunciantes de origen marroquí, que a través de una tercera persona y de anuncios en páginas web especializadas entraron en contacto con los responsables del piso ubicado en la ciudad. Lo regentaba una pareja, un hombre español y una mujer de origen chileno, con iniciales R. L. R. y M. E. R. V., que fueron detenidos por varios delitos contra los derechos de los trabajadores relativos a la prostitución y por apropiación indebida.
Tras haber sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de Oviedo, han quedado en libertad con cargos. Dichas detenciones, realizadas por agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Oviedo, se efectuaron el pasado 4 de febrero, si bien el caso no se ha hecho público hasta ahora al tratarse de «información reservada», explicaron fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Asturias.
En el interior del piso, las chicas «únicamente deberían de preocuparse por trabajar». Según figura en la documentación facilitada por la Policía, cada cliente abonada cincuenta euros por el servicio, que de media rondaba los treinta minutos.
La práctica de estas jóvenes era controlada por tres encargadas, que se turnaban para cubrir el día entero, recibían a los clientes, repartían el trabajo y publicitaban los servicios sexuales. La labor de estas últimas, como queda constancia en una nota encontrada en el piso, era revisar que los móviles de contacto funcionaran correctamente, hacer la colada y limpiar el baño cuando bajaba la actividad y garantizar al menos los treinta pases.
Estas, a instancias a los responsables, «presionaban constantemente a las chicas para trabajar y no perder ni un solo cliente, aunque llevasen más de diez pases en menos de veinticuatro horas».
La negativa a atender a algún clientes se pagó con agresiones, lo que llevó a las jóvenes a pedir a los detenidos que les devolvieran la fianza. Según el comunicado policial, ante esta petición echaron del piso a ambas en ropa de cama sin darles tiempo siquiera a cambiarse y sin el dinero reclamado. Además, «durante el forcejeo una de ellas se dejó una cartera en el interior con 1.500 euros que los gerentes negaron que existiera cuando se les reclamó». A raíz de ahí denunciaron los hechos. Los agentes clausuraron la vivienda y localizaron a otras tres víctimas de la trama, todas en situación de estancia irregular.
Desde este piso de Oviedo se controlaban además otros dos en Vitoria y Burgos. En total, los agentes intervinieron más de 12.000 euros, numerosa documentación y terminales móviles. La Policía hace hincapié en el incremento de pisos de contactos para ejercer la prostitución ante la ausencia de «control legal» y que las víctimas suelen ser mujeres jóvenes extranjeras con escasos recursos económicos.
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