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GONZALO DÍAZ-RUBÍN
OVIEDO.
Jueves, 19 de noviembre 2020, 00:58
A la espera de que el grupo de Urbanismo de Oviedo analice en profundidad el plan de descontaminación de los suelos de la Fábrica de Gas autorizado ya por el Ayuntamiento, el decano del Colegio de Arquitectos, Alfonso Torre, mostró ayer su preocupación por los detalles adelantados por este diario, en especial por el derribo parcial previsto de la nave de la Popular Ovetense. «Ahí estuvo el primer generador eléctrico de la ciudad», que llevó la nueva energía al alumbrado público y a los hogares de los ovetenses desde finales del siglo XIX. «Es parte de la historia de esta ciudad, además de los valores arquitectónicos que tiene», recalca. Pero no solo le preocupa el futuro de la nave de la calle El Postigo: «Con respecto a la Fábrica de Gas la postura que vienen manteniendo el Colegio es que se trata de un ejemplo de conjunto fabril de un momento muy significativo de la historia de la ciudad, de la llegada de la Revolución Industrial». Un recinto que, además, acoge «elementos con un gran interés arquitectónico», que cuentan la historia de cómo la ciudad, a mediados del siglo XIX, rompió el corsé de las murallas y se transformó en un enclave industrial y multiplicó su población.
Son años cruciales: en 1850 se comienza la industrialización de la producción de la fábrica de armas; seis años después, la Fábrica de Gas enciende sus seis primeros hornos. El ferrocarril asoma ya. En 1868 se aprueba el proyecto de la calle Uría para unir la ciudad con la futura estación y, durante unos años, la nueva vía «acoge muchas de las primeras fábricas», recuerda el decano, partidario de «preservar el conjunto» y que pide «sensibilidad al equipo de gobierno» para abordar su futuro.
Torre no es partidario de «conservar por conservar», pero ve necesario que «esa esencia industrial e histórica de la ciudad se preserve y sirva para la ciudadanía». Hay ejemplos en la ciudad de lo que sucede cuando la protección bloquea cualquier actuación, como sucede en la plaza de toros, señala, pero recuerda que para la Fábrica de Gas y parte de sus edificios «se han propuesto varios usos de equipamiento» que permitirían recuperar el conjunto sin alterar su esencia.
Tampoco convence al Colegio de Arquitectos el plan vigente para el recinto, que permitiría al Ayuntamiento obtener parte de los edificios a cambio de la construcción de un centenar de viviendas en el recinto. «A nadie se le ocurriría construir en medio de la plaza de la Catedral», compara. Además, las viviendas pueden «estropear la vista del gasómetro con la torre de la Catedral al fondo», una panorámica que «recuerda que la ciudad nació en una colina, presidida por la Catedral y rodeada de una muralla», la que se desbordó con el crecimiento industrial. «Hay suficiente suelo disponible para construir», señala y apunta como una solución la compra del recinto por parte del Ayuntamiento «como se negoció el pasado mandato».
El concejal, entonces responsable de Urbanismo, que llevó aquellas conversaciones con EdP, Nacho Fernández del Páramo, pidió ayer de nuevo a asociaciones y entidades de la ciudad que «se movilicen contra el derribo de la nave de la Popular Ovetense, con el consentimiento del bipartito», al que acusó de hacer «dejación de funciones» y no interesarse por el futuro de un conjunto industrial que «hay que preservar a mayores, no solo los elementos que se catalogaron en los años de la burbuja inmobiliaria», y recordó, por ejemplo, que actualmente solo está protegida «la fachada a la calle Paraíso, pero no el resto del edificio principal»
El edil de Somos Oviedo insistió en que hay que «presionar para que el Ayuntamiento recapacite y para que en caso contrario sea la Consejería de Cultura la que actúe y proteja el conjunto».
Del Páramo desveló, además, que dentro del acuerdo negociado para la adquisición del conjunto por 4,5 millones de euros durante su mandato, se mantenía que la empresa haría la limpieza de los suelos, pero, además, que estos trabajos no afectarían a la nave de la Popular Ovetense. EdP, según mostró, presentó una alternativa al proyecto de descontaminación que permitía salvar el edificio donde se hizo la luz en Oviedo mediante un sistema de micropilotaje. La modificación encarecía los trabajos de limpieza en unos 120.000 euros, un sobre coste que asumía la empresa, insistió.
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