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1- Si eres mujer, prepárate para el día de hoy.
Vendrán a felicitarte, aunque no sea esto un cumpleaños ni una fiesta. Te dirán que ... eres fuerte, luchadora, incluso valiente, aunque no hayan movido nunca un dedo para que consigas serlo. Habrá descuentos en tiendas y quizá hasta un bombón en la oficina, como si un poco de azúcar equilibrara siglos de desigualdad.
2- Si eres hombre, actúa con sentido común.
No preguntes, por favor, por qué hay un día de la mujer y no uno dedicado al hombre. A estas alturas, interpelar sobre tal cuestión únicamente demuestra una falta total de conocimiento social y de juicio. Tampoco intentes explicar lo que es el feminismo a una mujer. Es un tanto… ¿Cómo llamarlo? Fachoso tal vez.
3- Si eres una empresa, no hagas el ridículo.
No lances campañas de color morado repletas de frases en realidad vacías. Eso es postureo ramplón y se nota. No uses a las mujeres para vender lo de siempre con otro envoltorio y, sobre todo, por favor, no felicites a tus empleadas mientras les pagas menos que a sus compañeros.
4- Si eres político, evita hacer trampas.
No uses este día para hacerte la foto de rigor si el resto del año te olvidas de que existimos; no conviertas la igualdad en un lema lucrativo mientras recortas en derechos, y no aproveches el día para pedirnos que seamos sumisas, sonrientes y agradecidas a tu lado en la pancarta.
5- Si eres de los que dicen eso de «ya está todo conseguido», date una vuelta.
No hace falta que hagas la maleta y recorras el mundo. Solo tienes dar un paseo por tu barrio, ciudad o, a veces, por tu casa sin vives con una mujer. Pregunta a cualquiera de ellas (de nosotras) si alguna vez ha sentido miedo al caminar sola de noche; si ha cobrado menos por el mismo trabajo que hacía un hombre; si la han interrumpido en una reunión o si ha tenido que demostrar lo obvio. Luego, y solo luego, habla de lo conseguido si piensas que de veras se ha logrado todo.
6- Si no sabes qué hacer, empieza por escuchar.
¿A quiénes? A las que gritan y a las que susurran. También a las que se cansaron de hablar porque nadie las escuchaba y ahora guardan silencio (y luchan en silencio). Después, en lugar de lanzar frases hechas, intenta que el 9 de marzo sea un poco menos injusto que el 8.
Y el 10, el 11, el 12…
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