Sirenitas negras
A la última ·
Las redes sociales se han alzado en armas al comprobar que la nueva sirenita ha resultado ser negra y eso les parece una afrenta a la esencia misma de la sirenidadSecciones
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A la última ·
Las redes sociales se han alzado en armas al comprobar que la nueva sirenita ha resultado ser negra y eso les parece una afrenta a la esencia misma de la sirenidadMuchos tuiteros –esa especie mitológica ciega, feroz y multicorne– se han alzado en armas al comprobar que la nueva sirenita ha resultado ser negra y eso les parece una afrenta a la esencia misma de la sirenidad, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta la ... enorme cantidad de sirenas que vemos habitualmente en charcos, acuarios y pescaderías, una muchedumbre de sirenas todas blancas, rubias y esbeltas como Daryl Hannah. Resulta intrigante, sin embargo, que todavía no se haya entablado discusión alguna sobre la verdadera naturaleza de la cola de la sirenita.
Es este un asunto de la máxima importancia. ¿Debemos tolerar que Halle Bailey, además de negra, sea medio merluza? ¿No estaría Hans Christian Andersen pensando más bien en bacalaos? ¿Por qué los congrios y los rapes están tan dolorosamente marginados en la literatura y en el cine? ¿Y los peces abisales, feos como Belmondo pero de formas caprichosas e impredecibles? Como el Ministerio de Igualdad no se ha decidido todavía a lanzar una campaña para reclamar los derechos de las sirenitas no normativas, me veo yo en la obligación de cantar, a lo Antonio Machín, que otro sirenitaje es posible.
Por otro lado, quienes defienden con tanto prurito la pureza racial de las sirenitas tal vez no sepan que las sirenas originales, las que salen en la Odisea, no tenían cola de pescado ni vivían buceando en el mar, sino que eran medio mujeres medio pájaros, con sus alitas, sus plumas y sus garras. Ante un caso tan sangrante e inadmisible de pajarofobia, a estos severos defensores de la ortodoxia no les va a quedar otro remedio que derribar la estatua de la sirenita en Copenhague, que, además, vaya por dios, es negra.
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