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Quedan 90 minutos para salir de dudas. El vestuario del Sporting, técnicos y 'artistas', saben que la única solución pasa por ganar en el Pepico ... Amat y esperar lo que pase en Ipurúa y en la Ciudad Deportiva del Villarreal.
Esta vez, Ramírez no tendrá que esperar al segundo tiempo para saber que el empate no vale, como tampoco servía el pasado domingo, lo que conocía cualquier aficionado. El míster no duda que su equipo tiene esta vez que salir a ganar desde el primer pitido a un rival que estuvo tres días de celebración por la permanencia, todo un acontecimiento en Elda, 50 temporadas después de que el equipo alicantino se despidiera de Segunda. En aquel curso se produjo la única visita del Sporting al Eldense, en un mal partido copero.
El momento es propicio para tener como obsesión exclusiva el triunfo en la villa zapatera, única opción de acabar en 'play off' al filo de las ocho y media de la tarde del domingo, si el Éibar no pierde o el Villarreal B gana. Es difícil pensar en el triunfo de los castelloneneses, descendidos y con varias bajas previsibles, por las lesiones y los que se tiran del barco. Hay más esperanza en que el Éibar haga sus deberes, por su necesidad de ganar para asegurar la tercera plaza, sin que parezca congruente pensar en la segunda, de ascenso directo, para lo que tendría que perder el Leganés en Butarque ante el Elche, con su presente decidido.
En cualquier caso, es sabido que en el fútbol puede pasar de todo. Ni el partido de Elda, pese a las celebraciones locales, va a ser fácil para el Sporting. Pueden acordarse de la derrota rojiblanca en Castellón, ante un rival que estaba de vacaciones. Hubo que esperar el milagro de Vitoria para depender de sí mismo en aquel junio de 2008 que acabó con celebración, como el día de Sevilla y el gol lucense de Caballero en Gerona en 2015.
Si las ilusiones generadas por el Sporting desde diciembre estuvieron más fundamentadas en la clasificación y las matemáticas que en las sensaciones transmitidas, con algún partido desconcertante, ahora tiene otra lectura lo que pueda pasar en el 'play off'. Los rojiblancos saben lo que es superar al Éibar, Espanyol y Oviedo y también ante el Racing ofrecieron detalles ilusionantes.
Al margen de recuerdos y elucubraciones, para el Sporting, con el apoyo de todos, lo primero es vencer, incluso aunque el juego no convenza, y esperar a ver si las velas que puedan ponerse a la Virgen de Arrate, patrona de Éibar, o a San Pascual Baylón, patrono de Villarreal, tienen efecto para los intereses rojiblancos. Hace tres temporadas, con Gallego en el banquillo, el Sporting perdió la posibilidad de ser sexto en la última jornada, con el Rayo como beneficiado. Fue por no hacer los deberes.
Por eso ahora no importan las sorpresas en la alineación, ni las explicaciones del técnico canario, por muy peculiares que parezcan. Ganar, ganar y ganar. Así de sencillo.
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