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Dijo Albert Camus que «toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo». Es una frase que me vino a la ... cabeza esta semana después de ver en la Asamblea de Madrid cómo la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, traspasba todos los límites de lo ético que se espera de un político. De todos es conocida su oratoria ingeniosa y fresca, como la fruta que tanto le gusta, pero a veces se olvida de que en política no todo vale.
Pero pongámonos en contexto. El pasado domingo se emitía el programa de Évole en el que se entrevistaba a los protagonistas de la gestión de la pandemia, cuando se cumplen ahora cinco años. Se recogían testimonios, entre otros, de familiares de los fallecidos por covid en los geriátricos de Madrid. Fueron más de 7.000 muertes que se achacaron a lo que se llamaron los 'protocolos de la vergüenza', aquella orden que las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid habían dado y que impedía el traslado a los hospitales de los mayores de las residencias enfermos de covid.
Minutos después del inicio de la emisión del programa de Évole, el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, escribió un tuit infame, como es costumbre en él, restando veracidad a testimonios de esas víctimas. Poco después escribió otro retractándose de ello.
En la Asamblea de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso fue cuestionada por ello por la poprtavoz de Más Madrid y le preguntó si tenía intención de destituir a su jefe de gabinete. Respuesta de la presidenta: «Están siempre con esas mierdas». No sólo es desafortunada la expresión, Ayuso cruzó el límite de lo aceptable en política. Porque «esas mierdas» tienen 7.291 nombres, que son el número de ancianos que fallecieron en las residencias de su comunidad porque su Gobierno les negó la posibilidad de ser tratados en los hospitales. Desde luego, que hasta el momento, Ayuso ni ha rectificado, ni ha pedido perdón, en una muestra más de esa falta de respeto social que día a día transmiten buena parte de nuestras élites políticas. No todo vale.
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