Rubén Fidalgo
Martes, 30 de agosto 2022, 08:00
Las lluvias torrenciales que suelen producirse con las tormentas de verano son muy peligrosas y dañinas, tanto para el campo como para el tráfico. En el caso de la seguridad vial, en las tormentas veraniegas se suman varios factores para que se dispare la siniestralidad.
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Además de que las carreteras suelen estar más sucias debido a la temporada seca y que esto crea una superficie más resbaladiza, se suman otros factores como, por ejemplo, que es una época del año en la cual no se presta tanta atención al desgaste de los neumáticos como sucede en el invierno. Esto hace que se sumen grandes cantidades de agua en el asfalto (por la agresividad de los chaparrones) y neumáticos con poco dibujo que evacúan peor el agua, lo cual favorece la formación de aquaplaning.
La mejor forma de evitar peligro con las lluvias torrenciales veraniegas es no coger el coche o detenernos en un sitio seguro y esperar a que escampe. Lo más probable es que sea cuestión de unas pocas horas. Si no queda más remedio o simplemente nos ha llegado el agua de sopetón en medio del viaje, tengamos estos consejos en cuenta.
En contra de lo que muchas personas creen, para el tráfico lo más peligroso de las tormentas no son los rayos, es el aguacero. Las probabilidades de que se averíe algo en el coche, aunque le caiga un rayo directamente son mínimas, pero salir en línea recta flotando en una curva por culpa de un charco, es muy habitual.
Lo primero que hay que hacer en caso de que nos sorprenda una tormenta de verano es encender las luces, aunque sea por el día y veamos perfectamente, la lluvia reduce muchísimo el campo de visión y cuanto antes nos vean los demás vehículos, mejor.
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Lo segundo que debemos tener en cuenta en medio de un chaparrón es que los coches, aunque no lo creamos, flotan. Todos los años hay que lamentar la pérdida de alguna familia arrastrada por un torrente en su coche. Las corrientes de agua tienen muchísima fuerza y mueven al coche como un palillo en medio del río. Evita dejar el coche aparcado en zonas próximas a las orillas de los ríos, aunque estén secas por completo, se inundan en pocos minutos.
Reduce la velocidad y adecúala a las condiciones de la carretera, previendo que es muy probable que se formen charcos, sobre todo en los peraltes de las curvas y bajo los puentes y viaductos.
Aumenta la distancia de seguridad. Al coche le va a llevar muchos más metros detenerse.
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Concéntrate: tienes que prestar mucha más atención al tráfico y a las sensaciones al volante para detectar lo antes posible situaciones como un aquaplaning. Si nunca se debe usar el móvil ni entretenerse con otras cosas que no sean la conducción, en esta situación más todavía.
Sujeta el volante con las dos manos: al pasar por charcos las ruedas tienden a frenarse y eso genera reacciones en la dirección. Llevar el volante mal sujeto puede hacer que el coche gire hacia un lado sin control.
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