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El 25 de abril de 2024 Lisboa se cubrió de claveles para celebrar que hacía 50 años el Movimiento de las Fuerzas Armadas acabó con la dictadura más larga del siglo pasado en Europa Occidental, instaurada por António de Oliveira Salazar y mantenida por su sucesor, Marcelo Caetano. El 25 de abril de 1974 apenas se dispararon armas y prácticamente no se derramó sangre, pero la capital de Portugal se tiñó igualmente de rojo gracias a Celeste Caeiro, una camarera que por entonces sumaba poco más de 40 años y que fallecía este viernes, 15 de noviembre, a los 91 años. El país vecino pierde así a todo un símbolo, a su «dama de los claveles».
El día de la Revolución de los Claveles Celeste Caeiro fue, como cualquier otra jornada, a trabajar a un bar que ese 25 de abril cumplía un año. El dueño había comprado un gran número de claveles para celebrar el aniversario con sus clientes, unos clientes que, por razones obvias, no iban a asistir. Así que Celeste se los llevó y cuando caminaba por la calle con el ramo de claveles, un militar del Movimiento de las Fuerzas Armadas le pidió un cigarro. Pero ella no fumaba, así que no se lo pudo dar. Pero en compensación le regaló un clavel. El militar cogió la flor y la colocó en el cañón de su rifle —el movimiento nunca tuvo la intención de llevar a cabo una revuelta violenta—, un gesto que a continuación fue repetido por sus compañeros y que acabó convirtiéndose en un símbolo de la revolución portuguesa.
La identidad de la «dama de los claveles» es conocida por todos los portugueses. De hecho, Celeste Caeiro participó en los actos conmemorativos del 50 aniversario de la Revolución de los Claveles en Lisboa celebrados el 25 de abril de este mismo año. Sin embargo, no fue homenajeada en vida, algo que ha lamentado su nieta Carolina Caeiro Fontela tras comunicar el fallecimiento de su abuela a los 91 años en la localidad de Leiria. «Hay mucha gente que todavía piensa que fue una florista (la que le dio un clavel a un soldado), pero mi abuela no era florista», aseveró hace meses la nieta de Caeiro a la agencia portuguesa de noticias Lusa.
El Ayuntamiento de Lisboa, a propuesta del Partido Comunista Portugués, aprobó por unanimidad el pasado mes de mayo honrarla con la concesión de la medalla de la ciudad, así como con una «intervención evocadora» en «un lugar público de la capital».
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