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PABLO SUÁREZ
GIJÓN.
Viernes, 27 de septiembre 2019, 02:24
Hace 20 años, la Concejalía de Empleo del Ayuntamiento decidía recuperar la figura del sereno. Lo hacía bajo un doble objetivo: potenciar, por un lado, la reinserción laboral de personas con dificultades económicas y afianzar a su vez la sensación de seguridad de los gijoneses. 7.280 noches después, la iniciativa, pionera en España y fuente de inspiración para muchas otras ciudades, ha evolucionado hasta el punto de convertirse en un elemento indispensable para comerciantes y ciudadanos de a pie. «Parece que fue ayer, pero ya ha transcurrido 20 años desde que el primer sereno salió a la calle en Gijón. Originalmente fueron seis personas. Ahora somos más de 40», destacó ayer su presidente, Ruperto Iglesias, durante la celebración del aniversario en el Club de Regatas.
Una cita a la que no quiso faltar la alcaldesa, Ana González, quien puso el foco sobre lo apropiado de la puesta en marcha del cuerpo. «Es la plasmación de lo que se puede conseguir cuando hay sensibilidad social, buenas ideas y voluntad de llevarlas a término», destacó la regidora, acompañada de todos los ediles de Empleo que han pasado por el Consistorio gijonés, a quienes los serenos quisieron agradecer su trabajo. José Manuel Sariego, Dulce Gallego (ausente ayer), José Manuel M. Rozada, Begoña Fernández, Fernando Couto (al que le fue imposible acudir) y Ana Braña recibieron el aplauso de los presentes, materializado en una placa conmemorativa. «Seguiremos apoyándolos. Estamos muy orgullosos de ellos», añadió por su parte el actual edil de Promoción Económica, Empleo y Turismo, Santos Tejón, quien adelantó que el nuevo equipo de gobierno tratará, por lo menos, de mantener el convenio que percibe actualmente Serenos Gijón, cercano a los 400.000 euros.
El momento más emotivo del acto lo protagonizaron Flavio Jara, Pedro Falagán y Rosa Nuevo, tres de los primeros serenos, y quienes disfrutaron ayer del reconocimiento de su gran labor por parte de quienes ahora forman parte del cuerpo. «Cuando empezamos, pensábamos que iba a quedar en nada, que no se iba a consolidar la iniciativa. Es cierto que tienes que aguantar lluvia, granizo, frío y calor, pero merece la pena», afirmó, contundente, Jara, quien trabajó hasta 2016 como sereno.
De aquellas primeros días hasta la actualidad, la entidad ha visto como su área de actuación se incrementaba de forma proporcional al aumento de sus miembros. «Siempre se necesitan más serenos. Sobre todo porque uno de los retos es aumentar nuestra presencia a más zonas de la ciudad», reconocía Iglesias, quien no obstante advertía sobre que, para ello, es necesario que también crezca la inversión privada.
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