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IVÁN VILLAR
GIJÓN.
Viernes, 3 de junio 2022, 00:23
Seis meses de trabajo y 475.000 euros conllevará la redacción del proyecto de intervención para convertir la antigua fábrica de tabacos de Gijón en ... Tabacalera Espacio de Cultura Contemporánea, una tarea que el Ayuntamiento acaba de sacar a concurso con un plazo de 30 días naturales para la presentación de ofertas. En concreto se trata de «revisar» la propuesta arquitectónica presentada hace una década, para «adaptarla» al plan de usos que la junta de gobierno aprobó hace un año y medio y que combina espacios de exposición, creación cultural y exhibición, tanto en el edificio actual como en otros dos que se construirán junto a él, colindantes con las viviendas de la calle Escultor Sebastián Miranda.
El estudio de arquitectura que resulte adjudicatario del contrato tendrá que presentar un rediseño de los dos edificios de nueva planta -el proyecto original pretendía destinar uno de ellos a albergar la colección del Museo Piñole y no entraba a detallar los usos del segundo-, así como un plan para adecuar las estancias de Tabacalera a las necesidades específicas de las distintas actividades a las que dará cabida. La actuación deberá garantizar una «mínima intervención» sobre el patrimonio histórico que alberga el inmueble, así como que el futuro equipamiento sea «universalmente accesible» y «de consumo energético casi nulo». Una vez que el documento esté listo, el Ayuntamiento estaría en disposición de licitar al fin unas obras a las que pretende dar inicio a finales de 2023 y que costarán 20 millones de euros.
Edificio histórico
Sótano: será un almacén-pinacoteca visitable con 1.650 metros cuadrados en los que se podrá acceder a la colección artística municipal.
Planta: baja se destinará principalmente a usos museísticos, mostrando a través de los restos arqueológicos la historia del edificio y de la ciudad. La iglesia, además, albergará un espacio escénico con acceso independiente desde la calle.
Primera planta: se dividirá entre una zona orientada a la creación cultural, con espacios de ensayo, y otra dedicada a los jóvenes, con sala de estar, sala polivalente y espacio de 'gaming'.
Segunda planta: tendrá más locales para creación cultural y una zona dedicada a exposiciones temporales.
Nuevo edificio 1
Planta acceso: salón de actos con capacidad para 400 personas.
Plantas baja y primera: despachos para gestión cultural (FICX, Fetén...).
Nuevo edificio 2
Planta baja: estudio de grabación.
Primera planta: mediateca.
Un elemento clave del proyecto será la protección, restauración e integración de los restos arqueológicos en el futuro complejo cultural. En la planta baja, los lugares que ocuparon primero el convento y después la fábrica de tabacos se convertirán en un espacio museográfico que permitirá conocer la historia de la ciudad a través de la del propio edificio. Pero para ello una de las tareas necesarias es la adecuada conservación de unos elementos «que permiten recorrer más de 1.500 años de historia de Cimavilla». El adjudicatario tendrá que presentar un proyecto específico de restauración y conservación arqueológica, aunque ya existe un anteproyecto redactado por el arqueólogo Miguel Ángel López Marcos en el que se apuesta por mostrar «con un cierto nivel de integridad» la iglesia, el corredor sur, el claustro con sus pozo y el patio de moja -donde se humedecía el tabaco-. Esto supone que se evitarán «reinterpretaciones» y las intervenciones se centrarán en acabar con problemas como las humedades, eliminar elementos extemporáneos, tratar las maderas, limpiar cuidadosamente partes deterioradas en muros y pavimentos y la corrosión de las grúas con las que se cargaban los fardos de tabaco...
«El objetivo es, ante todo, preservar la autenticidad de los restos, haciéndolos compatibles con nuevos usos culturales», detalla el anteproyecto, que pide por ejemplo dejar tal cual el suelo de la iglesia, rechazando soluciones como un nuevo pavimento de hormigón. «Si se regularizan los llagueados y los escasos elementos desnivelados, el suelo es tan transitable como lo fue cuando fue concebido para ser transitado».
Pero al margen de esta zona concebida como museo, el proyecto de ejecución deberá detallar las actuaciones necesarias para convertir la antigua iglesia en un espacio escénico -con entrada independiente desde la calle, dotado de camerinos y al que se garantice el acceso de materiales técnicos y de escenografía- y generar en las plantas primera y segunda de la antigua fábrica de tabacos una zona con locales de ensayo y espacios orientados a la creación artística, una «zona joven» para actividades de ocio, talleres y videojuegos, y un área para exposiciones temporales.
En uno de los edificios de nueva construcción habrá que diseñar una sala de usos múltiples -con capacidad para 400 espectadores- y despachos para medio centenar de personas ligadas a eventos como el FICX y Fetén. El otro edificio se dedicará a la música, con un estudio de grabación en su planta baja y mediateca en la superior. Entre las obligaciones del adjudicatario está presentar un «estudio acústico específico» tanto para las aulas de este inmueble como para el espacio escénico de la iglesia y el salón de actos.
Los redactores del proyecto también deberán plantear soluciones para mejorar las circulaciones de la gente entre el nuevo complejo cultural, la plaza de Arturo Arias y la calle María Bandujo, así como para facilitar el acceso de vehículos «de grandes dimensiones» al muelle de carga que se ubicará en el lateral noroeste del edificio, entre las calles Emilio Muñiz 'El Negro' y Eladio Velarde.
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