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O. Suárez
Gijón
Lunes, 17 de junio 2024, 20:12
Prescribió a una enferma de fibromialgia y colón irritable el consumo de dióxido de cloro, una sustancia «totalmente prohibida» para el uso humano. La mujer acabó cinco días ingresada en el hospital y a día de presenta graves secuelas. Un empleado de un centro de medicina integrativa de Gijón afronta el pago de 3.600 euros como autor de un delito de lesiones por imprudencia. El juicio está previsto que se celebre mañana en el Penal 1. En el mismo procedimiento está acusada la dueña del negocio, que responde como responsable civil.
La fiscalía recoge en el escrito de acusación que la víctima, de 45 años y diagnosticada de fibromialgia, dolores articulares, problemas digestivos por colon irritable y depresión, «decidió acudir, por recomendación de terceras personas, pese a que estaba siendo también tratada en el ámbito de la sanidad pública, a la consulta del acusado para paliar sus dolencias». Fue a principios de octubre de 2021.
La mujer «le expuso sus problemas, ante los que el acusado, que carecía de titulación médica que pudiera sustentar el pautar tratamiento alguno para aliviar o curar sus dolencias, le prescribió tomar dióxido de cloro en un litro de agua, a dosis de 5 mililitros diarios». Esto provocó que, «a las 48 horas, le comenzaran a aparecer lesiones pruriginosas con progresión a ampollas en ambos muslos y región supraclavicular y eritemas en la frente, así como un agravamiento de la diarrea que padecía».
La denunciante contactó con el ahora procesado, «quien no le dio importancia a dichas lesiones y le insistió en la toma de lo pautado». Esta situación se prolongó hasta el 15 de octubre, día en el que «no aguantó más el dolor y acudió al Hospital de SanAgustín, de Avilés, dependiente del Sespa, en donde le diagnosticaron y trataron las lesiones cutáneas por intoxicación por cloro y los problemas gastrointestinales». Permaneció hospitalizada durante cinco días y le quedaron como secuelas diez manchas circulares en las piernas, la región escapular y la zona abdominal, así como un agravamiento de su estado mental previo. «El dióxido de cloro supone un riesgo para la salud de las personas si es consumido y no está autorizado para tratar ninguna enfermedad», especifica el ministerio fiscal.
La fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de lesiones por imprudencia grave y solicita para el principal acusado una multa de 3.600 euros, con una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas.
En concepto de responsabilidad civil, pide que indemnice a la perjudicada 7.630 euros por los días que tardó en curar y con 2.000 euros por las secuelas. Además, solicita que abone al Sespa los gastos derivados de la asistencia sanitaria y los gastos médicos causados. De estas cantidades responderá de forma directa la compañía aseguradora y subsidiariamente la propietaria del centro de medicina integrativa en el que trabajaba el acusado.
En los últimos años han sido varios los médicos negacionistas en España juzgados y condenados por pautar a pacientes el consumo de dióxido de cloro, principalmente a raíz de la pandemia de covid. Se trata de una sustancia «totalmente prohibida» para el consumo humano y con graves consecuencias, que puede llegar a causar la muerte.
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