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El Centro de Seguridad Marítima Integral Jovellanos de Veranes, considerado una de las mejores instalaciones de práctica de la Sociedad de Salvamento Marítimo (Sasemar), albergó ayer las pruebas de acceso de rescatadores. Treinta y ocho aspirantes llegados de toda España se enfrentaron a las pruebas físicas para formar parte de la bolsa de trabajo de Badcock, empresa concesionaria del servicio aéreo de rescate de Salvamento Marítimo. «Tienen que estar preparados para enfrentarse a situaciones extremas. Necesitamos gente que sepa mantener la calma y trabajar en equipo», explicó Jesús Lucas, coordinador de los rescatadores.
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Fue una jornada intensa, larga y pasada por agua. A primera hora de la mañana los aspirantes se enfrentaron a la prueba de dominadas, en la que tenían que realizar un mínimo de quince para ser aptos. Tras la prueba de fuerza llegó la de resistencia. El test de Course-Navette (el atleta va desplazándose de un punto a otro situado a 20 metros de distancia, realizando cambios de sentido al ritmo indicado por una señal sonora que va acelerándose progresivamente) puso a su prueba la capacidad anaeróbica. Estas dos pruebas de tierra fueron para muchos las más difíciles de superar. «No perdemos la ilusión. Seguiremos intentándolo«, comentaba un grupo de jóvenes que no completaron el test.
Las de tierra dieron el relevo a las de agua. La primera consistía en aguantar la respiración durante un minuto y cuarenta y cinco segundos. En la segunda, con un lastre de cinco kilos, los aspirantes tenían que nadar 125 metros en menos de dos minutos y veinticinco segundos. Y la tercera y última consistió en un simulacro de rescate en una piscina con olas, lanzándose al agua desde una altura de seis metros.
Entre los 38 aspirantes solo había una mujer: Alicia Ríos, de Avilés. Si supera todas las pruebas sería la tercera rescatadora de la plantilla de Salvamento Marítimo. «Siempre quise dedicarme a algo relacionado con la mar. Estar aquí es una posibilidad de vida», explicó la avilesina.
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