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O. Suárez / M. Moro
Gijón
Miércoles, 18 de diciembre 2024, 19:52
«Fue directamente a por él y lo destrozó en cuestión de segundos». Los propietarios de 'Bobi', un perro de raza pomerania de nueve años y poco más dos kilos de peso aún son incapaces de asimilar que su mascota ya no está. Lo mató en Gijón el martes otro perro de grandes dimensiones, «agresivo y potencialmente peligroso que el propietario llevaba sin bozal». La Policía Local investiga lo ocurrido en la calle Marruecos, en Tremañes.
«Salió a pasear con mi abuelo por alrededor de casa al mediodía y al cruzarse con el dueño del otro perro ya le dijo que no se le acercase, que mordía, pero fue cuestión de un momento, el otro perro fue hacia mi abuelo y hacia 'Bobi' sin que el dueño tirase de la correa (porque iba a atado), lo enganchó y lo mató en el acto», relata Laura Toledano.
Hasta el lugar se trasladaron varios agentes de la Policía Local para tomar declaración al propietario del perro que causó la muerte del otro, al dueño de 'Bobi' y a los testigos. Mientras, el cadáver del pomerania continuaba en el lugar, para incomprensión de sus dueños, consternados por el desenlace del rutinario paseo del animal.
«A raíz de lo que nos pasó a nosotros nos ha dicho mucha gente que ese mismo perro ha causado muchos problemas, tanto de ataques a personas como a otros perros, no entendemos por qué no se lo quitan al dueño porque claramente creemos que no está capacitado para tenerlo, es un peligro y ha matado a un perro, pero podría pasarle también a una persona», considera Laura Toledano. «Tenemos una gran impotencia y este dolor no lo arreglará nada, ni una indemnización ni absolutamente nada...», lamenta.
El ataque se produce apenas unos meses después de que se registrase también en Tremañes un grave episodio protagonizado por dos perros potencialmente peligrosos que a punto estuvo de costarle la vida a la veterana corredora Carmen Corujo. Se escaparon de una finca próxima a la Senda Verde, donde estaba entrenando la deportista, se abalanzaron sobre ella y la provocaron gravísimos desgarros por los que estuvo a punto de morir. Gracias a la intervención de un testigo pudo salvar su vida.
En agosto, un perro de raza pitbull que no llevaba bozal mordió en la calle San Bernardo a un terrier y a su dueño, que intentó separarles y evitar que matasen a su mascota. Sufrió graves mordeduras en una mano y precisó asistencia sanitaria.
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