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Luis Fernández Valdés, 'Ludi'.
Ludi, Funticas y Polledo

Ludi, Funticas y Polledo

DE SOMIÓ A CIMADEVILLA ·

Tres gijoneses que dejaron huella con sus versos

JANEL CUESTA

Lunes, 7 de marzo 2022, 00:55

Es obvio la general satisfacción que produjo la recuperación del Carnaval tras el obligado paréntesis de la pandemia. Y, tras la euforia del momento nos vienen a la memoria aquellos tiempos en que la gente esperaba con expectación la llegada de rondallas y juglares o copleros que alegraban con sus versos las calles y plazas de la ciudad, cuya 'salsa' en sus letras era la crítica y sátira de 'su' actualidad.

Por suerte algunos de aquellos bardos nos han dejado constancia de sus versos y el más famoso fue Luis Fernández Valdés 'Ludi', nacido en Gijón, el día 1 de septiembre de 1885, en una familia de cinco hijos de la gijonesa Dolores Valdés Prida y José Fernández Ruiz, natural de Llanera y que regentaba el comercio de tejidos El San Luis, anexo a la plaza Mayor, negocio que el propio Luis Fernández 'Ludi' hacía más que popular con sus atractivos versos.

El joven Luis estudió en el colegio del Santo Ángel y luego se fue a Lyon al colegio de los Hermanos de La Salle, para a su regreso integrarse en el negocio familiar, mientras colaboraba en los diarios EL COMERCIO, 'El Noroeste', 'La Prensa' y Radio Emisora Gijón. Su libro 'Un kilo de versos' es una reliquia histórica del que disfrutamos:

«Hoy llegas, gran Momo / con toda tu corte / con flores y luces, con ruido infernal / contigo dios loco, vendrá la alegría / la farsa y la risa, vendrá el Carnaval».

Más expresivo aún es el verso dedicado a los famosos bailes en El Dindurra: «Era tan lloca Gervasia /que en casi todu el conceyu / tenía fama bien sentada / de pendón y de felpeyu. Sin saber bailar nin jota /el domingu muy ufana / fue a los bailes del Dindurra / disfrazada de xitana. Cuando volvió pa su casa / la madre que era muy burra / col ganchu de la cocina / pego'i tan tremenda zurra / que ahora diz arrependida / más triste que una alpargata /non guelvo más al Dindurra / ni el Domingo de Piñata».

Otro bardo que hizo historia fue Faustino Cifuentes García 'Funticas', nacido en Gijón el 8 de enero de 1888. Era el último de los tres hijos de Juan Cifuentes Argüelles, más conocido como Juanín 'El Joyeru' y su esposa Isabel García Valdés, todos ellos playos nativos del Barrio Alto. 'Funticas' estudió en la Academia Conde y a los 16 años comenzó a trabajar en la Fábrica de Cerveza La Estrella. Y siempre alternó con su afición a la escritura colaborando en el diario 'La Prensa', en 'La Voz del Agro' en Galicia y en el 'Heraldo de Asturias' de Buenos Aires. Nos dejó su huella en un libro de 'Poemas, monólogos y coples de ciegu', junto con un famoso monólogo del 'Pobre Pinón'. Transcribimos de su puño y letra: «Soy de familia probe, pero honrada. Gordu nací y gordu sigo siendo. Sé leer y escribir, pero no entiendo pasando de ahí, nada de nada. Tengo buenos amigos a montones. Después de mil apuros, a tirones, faigo versos que no valen gran cosa. Tertulio en modestes reuniones. De poeta no tengo pretensiones, pero enamoriqueme de 'una Rosa'». Rosa Benavente Marco fue su esposa, que le dio seis hijos y llegó a tener 15 nietos y siete bisnietos antes de su fallecimiento el 21 de febrero de 1954, a los 66 años de edad, dejándonos cuatro obras de teatro costumbrista y numerosos versos de Carnaval que no transcribimos debido a su extensión.

No menos popular fue Luis Sánchez Polledo 'El Castañeru', hijo de la soltera Rogelia 'La Roxa', natural de Noreña, que se hizo famosa primero vendiendo castañas y luego de pescadera en Gijón. Vivían en el prau Don Gaspar en Cimadevilla y la superó en popularidad su hijo que, orondo y voluminoso, supo sacar provecho de su físico, tanto en sus múltiples actividades comerciales, vendiendo licores, caramelos, regentando la cantina de El Molinón y hasta vendiendo sus propios versos de Carnaval. Fue muy popular: «Yo debería ser fiu / de un millonariu cualquiera / ¿Quien coño me manda a mi / ser fiu de una castañera?". Pero eso fue de muy joven, por que años más tarde escribió: "Los que se ríen de mi / por ser gordu y castañeru / todos anden arrascaos / y yo hinchau de dineru».

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