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Una gaviota, en una terraza de Gijón. D. Arienza

Gijón recurrirá al trampeo y las aves de presa para alejar de la ciudad a gaviotas y palomas

A la retirada de nidos y la «inactivación» de huevos, en el nuevo contrato de control se sumará la de ejemplares adultos «en casos de agresividad manifiesta»

Iván Villar

Gijón

Martes, 10 de diciembre 2024, 17:37

Al menos 700 reclamaciones vecinales relacionadas con palomas y gaviotas prevé atender cada año el Ayuntamiento de Gijón a través del nuevo contrato para el control de estas aves urbanas, que tiene como objetivo mantener «por debajo de los umbrales de tolerancia» la población de unas especies «susceptibles de generar daños sobre edificaciones, episodios de agresividad hacia las personas o transmitir diversas enfermedades». Se destinarán cada año a esta labor 111.441 euros (la adjudicación se hará por dos años, con opción a tres prórrogas anuales) y la intención es lograrlo mediante prácticas «orientadas a criterios de sacrificio cero». En este sentido las principales medidas serán el control de nidos, los trampeos y el uso de aves rapaces adiestradas con fines intimidatorios.

En el caso de las gaviotas el reto es «desplazar su población hacia zonas naturales» alejadas de la ciudad, evitando por un lado que las reproductoras «aniden en elementos artificiales urbanos» y, en el caso de las no reproductoras, «interfiriendo en sus actividades diarias de población y descanso, con el fin de disuadir su asentamiento y cría». Como regla general, la empresa adjudicataria retirará los nidos de todos los tejados sobre los que se reciban quejas de la ciudadanía, así como los que le indique directamente el Ayuntamiento y los que la propia empresa estime necesario. Cuando motivos técnicos desaconsejen desmantelar el nido, no se retirarán los huevos, sino que se 'pincharán' o inactivarán para evitar que eclosionen. Además, cuando las circunstancias lo aconsejen, también se incluirá «la retirada de adultos en casos de agresividad manifiesta». Fuera de la época con mayor concentración de avisos, en aquellas zonas que «por interés sanitario o ambiental impliquen la superación del umbral de tolerancia», y siempre fuera de la temporada estival, se realizará un control «mediante aves de presa adiestradas u otros análogos». El contrato obliga a realizar con estas rapaces al menos dos intervenciones al año».

En lo que respecta a las palomas, una vez identificadas las zonas de asentamiento o las colonias más problemáticas se retirarán con la ayuda de escaleras o pértigas los nidos localizados en cornisas, muros, cableado, farolas y otros elementos de titularidad pública e incluso privada (a solicitud de sus titulares). Además durante todo el año deberá haber activas «en lugares adecuados» al menos tres jaulas trampa. Las aves capturadas con ellas, dentro del mencionado objetivo de sacrificio cero, «serán transportadas a palomares autorizados, salvo que circunstancias debidamente acreditadas justifiquen lo contrario». En este sentido, entre los requisitos que deben cumplir las empresas que opten a este contrato se incluye «disponer de una instalación para la recepción y acogida de las aves, que deberá contar con la autorización e inscripción como núcleo zoológico».

Recogida de otras aves heridas

Entre las novedades del contrato, como adelantó este fin de semana en una entrevista en EL COMERCIO el concejal de Medio Ambiente, Rodrigo Pintueles, está la inclusión además de un servicio de recogida, atención y suelta de aves heridas. «Muchas veces hay polluelos o aves que se rompen un ala, caen a un patio de luces y pasan ahí mucho tiempo chillando y generando además molestias a los vecinos», señala el edil. Cuando se reciban llamadas vecinales por la caída de animales como patos, urracas o tórtolas, la empresa deberá recogerlas, «siendo su destino preferente su posterior suelta en el medio natural». También tendrá que retirar, siempre que sea viable y empleando medios como pértigas extensibles, los cadáveres que se localicen en cubiertas, canalones u otros elementos similares. La adjudicataria deberá prestar servicio de lunes a viernes entre las 9 y las 15 horas, si bien fuera de ese horario, y a petición de la Concejalía de Medio Ambiente o la Policía Local deberá atender igualmente «de manera puntual y urgente la retirada de aves de la vía pública con carácter inmediato». Lo hará en un plazo máximo de 24 horas, salvo que se trate de animales que requieran de una atención urgente.

Por otra parte, para llevar un control estadístico de la población, en un plazo máximo de un mes desde la firma del contrato la adjudicataria tendrá que entregar un censo inicial de ejemplares de gaviota patiamarilla y de paloma doméstica presentes en la ciudad, a lo que deberá sumará un censo anual actualizado en los meses de abril (palomas) y mayo (gaviotas). En ellos deberá especificar si se trata de población con nidos o sin ellos, su distribución geográfica (destacando los lugares más conflictivos) y la identificación de posibles causas de su presencia en esa zona, como puede ser la disponibilidad de alimento o de lugares de descanso como pueden ser los edificios en ruinas.

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