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Paciencia y la mirada muy atenta. Son las dos capacidades que los conductores deben poseer para conseguir una plaza en el aparcamiento del Hospital de Cabueñes ... , en Gijón. Tarea que en muchas ocasiones se convierte en misión imposible. Sobre todo, las mañanas de los días de lluvia.
Tras más de un cuarto de hora de búsqueda dando vueltas por el aparcamiento, Patricia Almeida se hizo con una de las ochocientas cotizadas plazas. En su caso venía acompañando a su hermana: «Cada vez la gente coge más el coche», justifica sobre la falta de espacio. A pesar de la amplia conexión de los autobuses de EMTUSA con el centro hospitalario, a Almeida no le convence esta alternativa. «La gente –me incluyo– no ve el transporte público como una opción porque siempre va lleno y tarda mucho. Si es una urgencia lo mejor es llegar cuanto antes», afirma.
En caso de no haber encontrado sitio, hubiera optado por aparcar en el entorno de la Laboral. Fue lo que hizo precisamente Rubén Martín. Llegó a las ocho de la mañana, «una hora imposible un día lectivo porque debe coincidir con el cambio de turno». Acudió al hospital como acompañante. Por eso, el paciente «tiene que esperar dentro hasta que vaya y vuelva con el coche». Otro de los problemas que observa es que «la gente aparca en cualquier parte y se forma un caos. Al no encontrar sitio, vienes hasta la puerta para recoger a quien acompañas y tienes que acabar maniobrando hasta que salga».
Entre acudir en coche y en moto, Víctor Cedrés lo tiene claro. La segunda opción se convierte en «la mejor» aunque llueva. El parking para motocicletas «siempre tiene sitio libre», asegura. Si tiene médico, traer el coche es algo que no contempla: «Es imposible».
Otros ya no se complican. Pagar por ahorrar tiempo y gasolina es lo que hace Rodrigo Díaz, que deja el coche en el tanatorio. Una hora cuesta 1,92 euros. «Como sé que no voy a encontrar aparcamiento no pierdo el tiempo dando vueltas», indica. Apoyando a Martín, señala que «hay conductores que incluso dejan el coche encima de la acera».
José María Rodríguez sale del hospital tras acudir a consulta. Llegó a las nueve y media de la mañana y pudo encontrar sitio. Pero no siempre tiene esa suerte. «'Cliente' del hospital», como se define, acude de forma recurrente, por lo que conoce muy bien este problema. Y «por las tardes o en fin de semana la situación se relaja», admite. Y aunque dice que «el hospital funciona muy bien por dentro», le gustaría que fuera igual «por fuera». Pero, «esto es un desastre». Dada la cantidad de usuarios y trabajadores que acuden a las instalaciones a diario, «qué menos que tener un buen aparcamiento. Tendría que ser tres o cuatro veces mayor», critica.
De momento, aparcar a la primera en Cabueñes seguirá siendo toda una hazaña.
Tras la decisión de la Consejería de Salud de rescindir de forma unilateral el contrato con la UTE formada por FCC y Los Álamos del proyecto de ampliación del Hospital de Cabueñes, los usuarios se lamentan: «Esperaba que con las nuevas obras se agilizara el tema del aparcamiento, porque estos problemas no son algo puntual. Es una faena que las hayan paralizado porque repercute en los usuarios», dice Rubén Martín. José María Rodríguez opina que aunque el aparcamiento se amplíe a 1.200 o 1.400 plazas «va a seguir existiendo el mismo problema».
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