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Los cinco helicópteros Eurocpter EC120-Colibrí del Ejército del Aire vuelanen formación sobre la bahía de San Lorenzo. DAMIÁN ARIENZA
Festival Aéreo de Gijón

Reencuentro de restallu con la aviación

250.000 personas siguieron el XV Festival Aéreo Internacional de Gijón en una mañana radiante: «Es una cita espectacular»

Lunes, 25 de julio 2022, 03:55

Sol radiante, bandera roja, marea baja y 250.000 personas, según la organización, mirando al cielo y reecontrándose con el Festival Aéreo Internacional de Gijón. «Ya estamos aquí. Os hemos echado muchísimo de menos», anunció el comentarista, Antonio Hinojosa, cuando faltaba un cuarto de hora para el mediodía. «Vamos a entregar el corazón», se comprometió. Dos horas y media más tarde, la riojana Isabel Muro felicitaba al director del festival, Pablo González: «Es un disfrute tremendo. He quedado maravillada, a punto de la lágrima en algunas acrobacias».

El 'Cuco', el Eurocopter EC135 de la Guardia Civil abrió el telón de la bahía de San Lorenzo, reconvertida en gigantesco escenario aéreo para la ocasión. «¡Por fin tenemos festival!», saludó su piloto. Le relevó otro helicóptero, el 'Ángel' de la Policía Nacional, fabricado en Albacete y que alcanza una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora.

Y llegaron los primeros aviones, dos ultraligeros de La Morgal pilotados por Inmaculada Sánchez y Jaime Fernández, quien instó por radio a que «el deporte aéreo se mantenga vivo» e invitó al público a «visitarnos y conocer este mundo». Apoyadas en el Muro de San Lorenzo, las pequeñas Jara y Vega, de 3 y 5 años, animaron desde tierra con sus banderas de España y sus gorras de la Patrulla Águila. «Esta es una cita espectacular que se disfruta mucho, porque la ciudad también da mucho de sí: es un escenario fantástico», comentó su padre, Emiliano Muñoz, poco antes de que surcara el cielo una libélula mecánica: el helicóptero ultraligero CH7, que se vio por primera vez en Esspaña.

Desde San Javier llegaban dos aparatos de la Patrulla Garra, un Aeroprakt A-22 pilotado por Hugo López y un Tecnan T96 con Adolfo Baños a los mandos que se vio obligado a orbitar sin entrar en la bahía por problemas burocráticos, lo que deslució el espectáculo que tenían preparado. En cualquier caso, el Aeroprakt enlazó una pasada plana de reconocimiento con varios ochos encadenados, un ocho perezoso y el peligroso viraje de máximo rendimiento en el que, como explicó Lourdes 'Pata' Lozano, «pasa a 80 kilómetros por hora, muy cerca de la velocidad de pérdida, que es de 60».

A continuación, los dos Cessna 337 Super Skymaster de la Formación Quijote transportaron al público al pasado, concretamente a 1974. Realizaron varios cruces en el cielo de San Lorenzo antes de dar paso al helicóptero ASN-365 de la Guardia Civil. «¡Mira, viene de lado!», señalaba un hombre. Compartió escenario con el CN-235 el avión guardacostas de la Benemérita.

La precisión más absoluta la demostraron los británicos Aerosparx, que con sus dos aviones en formación a apenas seis metros de distancia - «parecen enganchados»- realizaron ocho 'loopings' encadenados, varios cruces y terminaron dibujando en el cielo un corazón.

Desde el este entraron los italianos Pioneer Team, animando al público con sus roturas de formación, inversiones y bajadas en 'looping' y aplaudidos cruces que culminaron en una impresionante figura rematada con fuegos artificiales y el dibujo de un corazón rojiblanco.

Tremendo ritmo trajo el piloto Juan Velarde al festival. A los mandos de su avión acrobático Extra 300 dejó sin aliento al respetable engarzando una maniobra con otra: invertidos, caídas en barrena, toneles y un impresionante y aplaudidísimo 'abracadabra'. «Es espectacular, increíble lo que hace», decían boquiabiertos los gijoneses Alberto Castaño y Laura Arcos.

Velocidad y ruido

La velocidad y el ruido ensordecedor llegaron de mano del F-18, un aparato distinto del que realizó el sábado los ensayos a causa de problemas técnicos pero que igualmente retumbó en San Lorenzo, donde entró entre vítores y efectuando un viraje de mínimo radio. Toneles, vuelo lento, un medio ocho cubano, una bajada en barrena y una 'pirouette' dejaron estupefactos al público. «¡Viva Gijón, viva Asturias, viva España!», exclamó el piloto.

La única patrulla del mundo formada por cinco helicópteros, la patrulla Aspa, apareció tras el Elogio y deslumbró con su formación 'Alhambra'. Casi en primicia se lució con el cruce Albaicín, con una altura inicial de mil pies seguida de un picado espectacular compaginado con giros de 180 grados. Siguió entre gritos de admiración un solo de 'looping' y, entre otros, un cruce Quijote. Tras semejante exhibición, no era extrañó que el pequeño Álex García Santacruz se pusiera su nueva chaqueta y sus gafas de aviador y anunciase, convencido: «De mayor quiero ser piloto».

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