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Una imagen vale más que mil palabras. Prueba de ello es la exposición 'Gijón. Xixón. Epicentro fotografía (1858-1992)' inaugurada el viernes en el Palacio de Revillagigedo. Dentro de la muestra, más de 1.300 instantáneas fotográficas dejan constancia de la historia de Gijón y la evolución tanto de la ciudad como de sus gentes.
Una manera de conectar generaciones y explicar cómo era la ciudad antaño. En el segundo piso, Arancha Herrera, de Pumarín, muestra a sus hijos Andrés, de 12 años y Sergio, de 6, cómo era ese Gijón en el que ella vivía de niña. «Tengo 41 años, ha cambiado mucho», afirma. «Lo que ellos conocen ahora ha evolucionado muchísimo. Está bien que se hagan estas exposiciones porque las nuevas generaciones tienen que conocer su pasado». En su caso le impresionó mucho lo «ufano» que estaba antes todo. «No había tanto tráfico (evidentemente) ni edificaciones. Ha cambiado mucho en muy poco tiempo», señala.
Precisamente, Herrera se encontraba explicando a los pequeños cómo era antiguamente la plaza del Humedal. «Ese sencillo monumento a los Mártires que antes había lo recordaba». De todo ello, lo que más le sorprendió fueron «los retratos anteriores a 1900, aparte de la nitidez que había para la época». Si tiene que decantarse por una instantánea favorita se queda con «la playa y la pérgola que en ella había antes».
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Aquellos arcos naranjas que había en la Acerona o la plaza del Carmen sin fuente. Javier Gutiérrez, vecino de La Calzada, llegó a Gijón en 1985. La exposición le hacía recordar todos esos momentos. «Me quedo con el comienzo de las construcciones icónicas como la plaza del Marqués o del Parchís». Siendo de La Calzada, echaba en falta no haber encontrado aún ninguna imagen de Foto César, «es la mirada del barrio», resaltó.
Manuel José González miraba la inauguración de la Escalerona. Una foto tomada por Constantino Suárez en julio de 1933. Asturiano de nacimiento, González lleva 30 años viviendo en Santander, pero nunca ha perdido la ciudad de vista. «La sociedad cambia, pero la esencia de Gijón es la misma. Es algo que se puede comprobar en esta exposición». La variedad que se entremezcla entre foto artística, fotoperiodística y postales «logra atraer a un público muy diverso», afirma.
Junto con él observa la sección dedicada a la playa Julio López, mierense afincado en Gijón, confiesa que apreciaba más «lo antiguo». Cree que la ciudad «optó por edificaciones que no tuvieron en cuenta su estética, como poner edificios altos en la playa que tapan el sol o construir un 'rascacielos' al lado de la iglesia de San José». La muestra se prolonga hasta el 12 de octubre.
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