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CHELO TUYA
GIJÓN.
Domingo, 20 de septiembre 2020, 00:54
Aprendió pronto a no dejar las llaves puestas en el contacto de la furgoneta cuando llegaba a Mareo. Cada olvido le suponía caminar, como mínimo, dos kilómetros. Y muchas risas. Y mucho planear cómo vengarse del autor de la broma, que no era otro que Enrique Castro, el mítico delantero del Sporting.
Quini y Rodrigo Caso, oficial de primera de mantenimiento en el club rojiblanco, hicieron pronto buenas migas. El jugador espiaba la llegada de Caso con la furgoneta del Sporting y si veía que las llaves quedaban en el contacto ya tenía plan: se llevaba el vehículo, compinchado con otro jugador que le seguía en coche, para que él, al contrario que Caso, no tuviera que caminar los dos kilómetros de vuelta.
«Mi padre, como Quini, se apuntaba a un bombardeo. Lo suyo era que todo el mundo estuviera feliz», recuerda su hijo, Juan Caso. Quizá porque eso es lo que vivía en la casa en la nació y que hoy el mundo conoce como Casa Yoli. Una casa en la que ayer, a un mes de cumplir los 87 años, falleció Rodrigo Caso, propietario del mítico merendero gijonés.
Lo hizo en su hogar donde su viuda, Soledad Rubiera, Yoli para todo el mundo, y su hijo, Juan Caso, decidieron que pasara los últimos días de vida tras convertirse en terminal el cáncer que sufría. En la misma casa que su abuela, Martina, alquiló al conde de Revillagigedo en 1900 y abrió el que es hoy uno de los locales más antiguos de Asturias.
La conversión de aquella inicial casa-chigre-tienda-estanco en un lugar al que peregrinar en busca de sus tortillas llegó tras la boda de Caso, en 1962, con Soledad Rubiera. La joven comenzó a trabajar con su suegra en el establecimiento que pronto comprarían al conde y bautizarían con el nombre por el que todo el mundo conoce a Soledad: Yoli. El mismo que usaba Caso para referirse a su compañera de vida.
Así, tras Casa Martina y Casa Fredes (por Fredesvinda, la madre de Rodrigo), nació Casa Yoli. «El establecimiento siempre tuvo nombre de mujer y decidieron que fuera el de mi madre», rememora Juan Caso.
Una mujer con la que crear una familia, un negocio y con la que compartir homenaje en 2016, de manos de la asociación de vecinos Peñafrancia, de Deva. En noviembre de ese año, Rodrigo y Soledad (Yoli) recibieron el aplauso de todos sus vecinos.
En aquella cita, como siempre, Caso reconoció que el mérito de Casa Yoli era de su mujer. «A mi padre le gustaba más disfrutar de la hostelería que trabajar en ella», bromea su hijo, que confiesa que su madre «sigue pasando por allí», sobre todo si hay que preparar caza, su otra especialidad, tras las tortillas.
Una buena labor de la que se enorgullecía Caso, así como de que la saga iniciada por su abuela la continúe hoy su hijo, que lleva 28 años al frente del negocio familiar, junto a su mujer, Beatriz. Su nieto Héctor, de momento, ha apostado por la universidad, es licenciado en Ciencias del Deporte.
Rojiblanco hasta la médula, Rodrigo Caso era tío de Alejo Caso, el que fuera mayordomo del Sporting y en Casa Yoli se constituyó la Peña Sportinguista Isma, dedicada al defensa de los años 90.
Su funeral será hoy, a las 17 horas, en la iglesia parroquial de San Salvador de Deva. La familia le vela en la sala 8 del Tanatorio de Cabueñes. En la furgoneta del Sporting nadie se ha dejado hoy las llaves olvidadas.
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