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Palacio de La Riega (1919) desde la pradera orlada por tilos.

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Palacio de La Riega (1919) desde la pradera orlada por tilos.

El bosque del palacio de La Riega, en Somió

Su jardín incluye tilos centenarios traídos del desaparecido Venecia Park y se une a 44.000 metros cuadrados de robles, pinos y eucaliptos

RAFAEL SUÁREZ-MUÑIZ

Martes, 5 de julio 2022, 02:14

En un breve lapso de tiempo, las circunstancias hereditarias hicieron que dos enormes posesiones palaciegas y ajardinadas quedaran en manos de la misma familia. Ya hemos hecho alusión a la quinta Bauer y, en este caso, nos referiremos al palacio de La Riega, en Somió. Ambas se encuentran situadas al final de la carretera del Piles al Infanzón y, como señala Nicanor Figaredo, «antiguamente estaban unidas, no había la carretera que había hoy en día y las conocíamos como 'la casa de arriba' y 'la casa de abajo'».

Sobre un altozano que reporta unas increíbles vistas de todo Gijón y dejando a sus pies una tendida pendiente, proyectó el arquitecto Manuel del Busto, en 1919, una vivienda unifamiliar de estilo regionalista montañés para José Bernaldo de Quirós y Julia Sela, cuyo noble blasón preside la torre y la vidriera interior. Esta construcción fue una de las pocas de este estilo dentro de su repertorio más vanguardista. La finca originalmente tenía una extensión cercana a los 70.000 metros cuadrados.

El palacio se caracteriza por asemejarse a los palacios barrocos asturianos construidos a base de sillería de arenisca (color ocre) con una torre esquinada y aleros recortados, así como otros rasgos fisionómicos que son la galería de madera principal y el patio cubierto central bordeado por un corredor de madera volado -para acceder a las estancias principales y que se separa por una pared, para hacer el mismo recorrido el personal de servicio sin coincidir en el flanco norte-. Respecto a las dependencias servidoras cabe destacar la pequeña capilla no consagrada, también de sillería arenisca, junto al lado oeste y unida por un pasillo cubierto, que fue proyectada en el origen, y otras dependencias hechas por Ismael Figaredo como el curioso palomar redondo con una torre, una larga casita que se empleaba como sala de juegos (ping-pong, futbolín, billar) y para guardar el mobiliario del jardín y los enseres de la terraza, y otra más pequeña que es el gallinero.

Unos años después que la quinta Bauer, en 1921, el empresario minero Ismael Figaredo Herrero (hijo de Inocencio Fernández) adquirió también La Riega. Las similitudes en la jardinería son más que claras, bajo la mano de Ismael Figaredo, y no cabe duda de que una se inspira en la otra. Durante la Guerra Civil fue incautada y empleada como hospital de sangre -como Villa María-, al igual que la Bauer había sido el asilo infantil Rosario Acuña. Pero la polifuncionalidad no termina ahí. La Riega también fue escenario de cine. Los interiores de la película 'Jandro' (1965), protagonizada por Arturo Fernández encarnando a los mineros hermanos Felgueroso, se rodaron allí. Y años más tarde, el propio Ismael Figaredo convirtió el salón central en un cine privado dominical para familia y amigos.

Ante la fachada principal se logró establecer un plano, cuya cota, 20 metros superior a la del actual acceso principal, permite otear todo el sureste gijonés y la enfrentada quinta Bauer. Bajo esta gran terraza abierta a meridión, con una buena alineación de hortensias bajo de sí, se expande un enorme jardín pratense caracterizado, como la quinta Bauer, por la presencia de una alineación de 27 tilos de sombra que también tienen un siglo de antigüedad. En este caso es menos llamativo el acceso al tratarse solo de una hilera lateral de árboles y porque estos no llevan allí plantados tanto tiempo. Pero como curiosidad podemos aportar la procedencia de estos tilos. Señala el decorador Javier Sitges que «mi padre los sacó del famoso merendero Venecia Park cuando estaba en sus últimos momentos y se los llevó a Ismael». Es decir, proceden del viejo e inolvidable merendero-baile Venecia Park, en Veriña, que tenía sus propias lanchas de paseo por la ría de Aboño.

Alineación de frutales

En la cota intermedia, por encima de la casa, hay una buena alineación de frutales «que plantó tío Ismael en 1966» indica Nicanor Figaredo. Se pueden ver manzanos, perales, piescos, cerezos y cítricos. Por encima del nivel residencial se encuentran la casa de caseros, con cuadras de vacas y caballos, y las cocheras. Hay que tener en cuenta, como ocurre en el caso de La Isla, en Peñafrancia o en el palacio de Regueral, que estas grandes posesiones tenían ganado de todo tipo para el autoabastecimiento.

El jardín concluye con algo muy especial, porque La Riega tiene un verdadero bosque dentro, que termina por salirse de la propiedad. Se trata de un bosque mixto, de unos 44.000 metros cuadrados, compuesto por robles, pinos y eucaliptos en la parte más alta. Este bosque de dentro de la finca bordea unos espacios de ocio que también encontramos en la posesión de enfrente, como el frontón con cancha de tenis, la casa de vestuarios y una piscina. Se trata, pues, de un jardín botánicamente sencillo y poco complejo pero con unas características formales y un valor histórico que contribuyen aún más a enfatizar el papel dominante de la casa.

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