Secciones
Servicios
Destacamos
ARANTZA MARGOLLES
Domingo, 20 de junio 2021, 02:21
El que hoy es uno de los cafés por excelencia de Gijón tuvo en sus orígenes más bien cierto sabor francés. Eso al menos es lo que se deduce al leer uno de los primeros menús que sirvió, a tres pesetas el cubierto, y que anuncia EL COMERCIO el 9 de julio de 1901, en pleno arranque del siglo. Literalmente: «omelettes fines herves; petit constradas Beschames; poison variee; cotelettes de Mouton ponme sauté; vino, queso y fruta», y, de postre, eso sí, helados, mantecado, merengue, crema de café y limón helado. Acaba y empieza el Dindurra con extranjerismos, porque en su reapertura contemporánea, la de otoño del 2014, se anunciaba como «un espacio donde pasar las tardes 'after work'».
Desde entonces hasta ahora, además de esa transición entre los idiomas de moda de turno, han pasado ciento veinte años y no pocas historias que contar en ese viejo café en el que, por decir, dicen que hasta tomó café el mismísimo Buenaventura Durruti. Todo se remonta a 1899. Ese año, de la mano de la inauguración del teatro Dindurra, hoy Jovellanos, se planificó un café adosado al mismo que no tardó en tener autonomía propia. Siempre en el mismo lugar: el imponente edificio de Mariano Marín Magallón, en la esquina del paseo de Begoña con Covadonga. Una fecha: el 21 de junio de 1901. Ese día, según leemos en EL COMERCIO, se inauguró «en el espacioso local del edificio de moderna construcción en que se halla instalado el teatro Dindurra» un nuevo café con salón «amplio y (...) hermosamente decorado, reuniendo, además, inmejorables condiciones tanto de situación como de comodidad, sobre todo para la época de verano».
Distaba mucho por entonces de ser aquel establecimiento el que hoy conocemos. Hace ciento veinte años, el local al que acudieron a inaugurar representantes de la prensa, amigos y hasta la banda municipal estaba decorado con doce frescos modernistas de Alfons Mucha, representando cada uno a cada mes del año y copiados, a mano, por el pintor Eleuterio Alonso y por Zoilo Nogués, su pupilo. Nada de eso queda ya. El viejo Dindurra de hoy es, en realidad, el de agosto de 1931, el año en que se introdujeron las reformas impulsadas por Celestino Nosti, dueño del local (en un origen, durante las primeras dos décadas, lo fue Laureano Junquera).
De hace noventa años, y no ciento veinte, es el aspecto actual del popular café. Por aquel entonces, las reformas costaron cien mil pesetas y fueron dirigidas por el arquitecto Manuel del Busto y el decorador José Morán, que impusieron al local, según EL COMERCIO, «un puro estilo alemán modernista». Lo que hoy llamamos 'art decó'. Se instalaron billares, se estableció la comunicación directa con el teatro y se colocaron luces, divanes, mesas de mármol, «nuevos y amplios servicios higiénicos, calefacción» y -esto dirá más al lector contemporáneo- nacieron las paradigmáticas columnas que, en la última remodelación, hace ahora poco menos de seis años, transitaron del blanco al dorado, no sin polémica. Era imposible que no la hubiera en un caso como el del café Dindurra, cuya fisonomía se ha grabado ya a fuego en el imaginario de todos los gijoneses.
En 2014, tras la renuncia del último de la saga de los Nosti, el grupo Gavia se hizo con el café y José Antonio Menéndez Hevia dirigió el que, hasta hoy, ha sido el último remozamiento del Dindurra. Una limpieza intensiva del techo, que había sido pintado de rojiblanco en 1995 -antes había sido amarillo en algunas épocas y color mostaza en otras; se eligió, ahora, el visón-, la implantación de un servicio de minusválidos que adecuase el local a las necesidades del siglo XXI y los bancos tapizados en rojo acompañaron a conversión de las columnas del café a sendas moles de tonos de oro. Lo mismo que es para la ciudad, ciento veinte años después de su llegada, el Café Dindurra: una auténtica joya áurea.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Álvaro Soto | Madrid y Lidia Carvajal
Cristina Cándido y Álex Sánchez
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.